Mas sabe el diablo por viejo

“¡Adelante fuerte!” gritó el guía. Y yo, con toda la energía y emoción de una adolescente de 16 años, remé entregando todo mi corazón. En la fracción de segundo que siguió, me di cuenta que mi inexperiencia–no de remar, sino de vida–estaba por jugarme una mala broma.

Era la primera vez que toda mi familia, estudiante de intercambio incluído, hacía whitewater rafting. Sentado en la balsa detrás de mí venía mi padre, que por “viejo” y no por ser experto en rafting, pudo ver el peligro cuando mi entusiasmo por remar casi me llevó a caerme de la balsa. De un solo jalón, me salvó al tirarme al centro de la balsa. Ese descenso del río Pacuare en una balsa de Ríos Tropicales es uno de los mejores recuerdos de mi adolescencia. Y siempre me preguntaré si hubiese sido igual sin el sabio instinto de mi papá que me salvó de la revolcada de un rápido.

Fotografía de Mónica Quesada (al frente, derecha) durante su viaje de whitewater rafting en el río Pacuare con Ríos Tropicales en el año 1997. Foto de archivo / El Colectivo 506

Al igual que yo, existen en el mundo decenas de miles de personas que recuerdan la compañía costarricense Ríos Tropicales, como la responsable de una experiencia inolvidable. Desde su fundación en 1985 por Rafael Gallo Palomo y sus dos amigos de la infancia, Fernando Esquivel y Jimmy Nixon, esta compañía ha perseguido su deseo “de mostrar a los costarricenses la hermosa naturaleza salvaje de su país y proteger los bosques y ríos”, según lee su sitio web.

El pasado 15 de febrero, Rafael Gallo anunció que “debido a la crisis económica provocada por la pandemia” Ríos Tropicales cerró operaciones oficialmente desde el 1ro de Febrero y se encuentra en el proceso de desaparecer como compañía. El 23 de marzo, después de luchar contra un cáncer por más de un año, Rafa Gallo falleció a sus 62 años.

Sin embargo, al igual que mi padre enfrentando un río, un deporte y una situación inesperada, en un acto de amor y valentía frente a una realidad mundial inesperada y desconocida, don Rafa tomó por el chaleco a sus colaboradores y los lanzó al centro de la balsa, con el deseo de que puedan salir a flote cuando las aguas del COVID se calmen.

Pay it forward y Los Obando

“No creo que eso sea posible”, me respondió Rafa Gallo el 19 de marzo sobre qué haría si pudiera regresar a 1985 pero con la sabiduría del 2020. “Creo que mi sabiduría fue acumulada y adquirida. Todo vino con el tiempo. No hay nada que cambiar. La sabiduría llega con el tiempo”.

Esa sabiduría está compuesta por mucho más que crear una empresa exitosa de turismo de aventura en Costa Rica que en un día podía llegar a servir a 200 personas en el descenso del Río Pacuare. Está compuesta por incansables proyectos para la protección del medio ambiente, que incluyen detener la creación de una represa hidroeléctrica en el río Pacuare, y la regeneración del bosque en su cauce que hizo posible la declaratoria carbono neutral de eventos deportivos y cumbres internacionales.

Los que le conocieron también dicen que su legado y sabiduría también se compone de crear una relación estrecha y generadora de oportunidades con su personal.

“Dejar algo que beneficiará a alguien en el futuro es asombroso.” dijo don Rafa en una entrevista cuatro días antes de su fallecimiento.​ Íbamos a conversar por Zoom, pero cuando su salud no le permitió conectarse, le hice llegar preguntas a través de su encargada de prensa y que él respondió personalmente por audios que ella digitó. ”Quiero decir, si tengo que cerrar mi negocio y no tener ninguna ganancia, pero sé que alguien más puede beneficiarse en gran medida (en este caso, Ana Patricia Quesada y la familia Obando) entonces me siento muy, muy satisfecho de que lo que he hecho tiene poder.”

La familia Obando conoció a don Rafa en una playa del Río Pacuare en la primera mitad de la década de los ochenta. Entonces, Anibal Obando, Dina Fuentes y sus 12 hijos, poseían las tierras donde hoy se encuentran Ríos Tropicales Lodge, y venían caminando desde el pueblo de Bajo del Tigre de Turrialba, a unos 5 Km del punto para cruzar el río, a sembrar y cuidar de su ganado.

Los hijos mayores y doña Dina recuerdan ver sorprendidos unas balsas amarillas descender el cauce del río, pero su mayor sorpresa fue enterarse que pasaban la noche en la playa de su propiedad.

“¿Qué pasa con esta gente?” recuerda Albert Obando, el octavo hijo de la familia, que su padre dijo al ver a los “machillos” en la playa. “Nos dejó a nosotros por allá y se fue a ver que estaba pasando.”

Aunque suena como el preludio a una discusión fuerte, ese primer encuentro entre don Rafa y don Aníbal resultó en una relación de décadas que pasó de rentar la playa para los descensos de las balsas de Rios Tropicales, a la comprar la propiedad que hoy no sólo alberga el Ríos Tropicales Lodge, pero que ha sido reforestada en su totalidad, dejando atrás los campos de arroz y frijol y los pastizales para el ganado. Y que culminó a inicios del 2021 con el hombro amigo que le permite a cinco de esos ahora 14 Obando Fuentes iniciar una nueva compañía de aventuras que ha absorbido la clientela de Ríos Tropicales.

“Mi padre era un campesino de sol a sol y punto,” dice Roy Obando, el sexto hijo de la familia. “[Él] no tuvo esa noción, ‘Mirá, me está llegando turismo, voy a sostener esta propiedad, voy a ser un empresario.’ Cuando él vendió, pensaba vender y llevar a la familia a Guayabo de Turrialba. Él ya estaba cansado de trabajar en el campo”.

Pero según cuentan los hermanos Obando, don Rafael tenía algo más en mente.

Fotografía tomada a principios de la década de 1990 de la familia Obando Fuentes y Rafael Gallo (sin camisa en el centro). De sombrero está Anibal Obando y a su izquierda Dina Fuentes. Cortesía de la familia Obando / El Colectivo 506

“[Don Rafa] compró con el acuerdo que se queden ahí para que puedan ayudar y eventualmente llegar a trabajar para él”, dice Roy. Él describe a un Rafael Gallo que sabía que nadie podía entregar más amor y dedicación a su nueva tierra que aquellos que la habían trabajado con su propio puño y sudor, que aquellos que habían nacido y crecido en ella.

Entonces, la familia Obando, a cargo de Aníbal y Dina—quien ahora cargaba un bebé de dos meses, el número 14—regresaron a la propiedad que ya no les pertenecía y la trabajaron para reforestar y cuidar del que poco a poco fue creciendo para convertirse en Ríos Tropicales Lodge.

El día de la muerte de don Rafa, entrevisté a doña Dina, mujer de 70 años, en ese mismo lugar, aunque ninguna de las dos sabía que don Rafa había fallecido. Me contó su historia. Ella fue la capitana del hotel que hasta ese día seguía siendo su hogar. La compañía Ríos Tropicales y don Rafa  le dieron un empleo formal que le ayudó a mantener a su familia, algo que fue particularmente importante cuando la vida de ella tomó un giro inesperado. El padre de sus hijos dejó la familia cuando siete de los 14 niños seguían siendo menores de edad; don Rafa respondió ofreciéndole a doña Dina el trabajo que había ocupado su esposo. Eso también le permitió cotizar para una pensión que al día de hoy disfruta. Mientras conversábamos, Johnny, Roy, Albert, Walter y David atendían la propiedad, podando, deshierbando los senderos e instalando un tanque de agua nuevo.

Colacho Rafa: Ríos Tropicales y su legado

Walter Obando, el noveno de los hijos, recuerda como don Rafa bajaba por los senderos de la propiedad de Ríos Tropicales Lodge vestido de colacho con una bolsa llena de regalos para toda la familia. Pero según los Obando, el regalo más importante de don Rafa fue enseñarles a todos los que quisieron a navegar el río Pacuare inclusive ayudarles a convertirse en instructores certificados por la International Rafting Federation (IRF).

“Ellos eran unos pescaditos”, recuerda doña Dina a sus hijos jugando y flotando partes del río en troncos de madera antes de aprender a manejar las balsas. Y fue el pescadito de don Rafa, como ella misma le llamó en la entrevista, que les trajo un kayak, y llevó primero a Johnny, el mayor de los varones, a descender una parte del río, descubriendo que “el chiquillo tiene futuro”.

“A mi me sorprende que don Rafael no haya dicho ‘me voy a traer cinco o 10 guías de Estados Unidos amigos míos’”, dice Albert. “No, él prefirió venir aquí y calentarse la cabeza bastante y formar guías, porque él formó los primeros guías que habían acá. Ríos Tropicales pudo llevar el progreso, las oportunidades de trabajo a la zona, gran parte de los guías son de acá, la gran mayoría están en la ruta 10 entre Turrialba y Siquirres”.

Rafa Gallo nació en El Salvador y estudió en una universidad en los Estados Unidos. Llegó a Costa Rica con la empresa Costa Rica Expeditions para trabajar en sus tours de whitewater rafting, pero él decidió apartarse y crear su propia empresa. Su deseo era llevar a los ticos a disfrutar de sus propios ríos. “Estos ríos son increíbles, hazlos accesibles a los ticos”, decía don Rafa: esto nos cuenta Shannon Farley, su vieja amiga y responsable de prensa, quien organizó nuestra entrevista por correo electrónico con su jefe.

En los últimos años pre-pandemia, Ríos Tropicales llegó a emplear hasta 45 guías de rafting en la temporada alta. “Lo que [Ríos Tropicales] ha ayudado a las comunidades, los pueblos aledaños, la comunidad indígena; la impresionante cantidad de personas y familias que han trabajado para Ríos Tropicales, extranjeros y locales,” dice Albert, quien era el jefe de operaciones hasta su cierre. “[Eran] personas que iban a ser como nosotros, campesinos, iban a tener que trabajar en el campo o mudarse a la ciudad”.

Un capítulo nuevo: Ríos Adventures Tours

Johnny, David, Roy, Albert y Walter Obando (izq a der) posan para una foto en una balsa que pertenece a su nueva compañía. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Antes de cerrar operaciones en febrero, don Rafa reunió a los hermanos Johnny, Roy, Albert, Walter y David Obando, para darles la noticia.

Albert recuerda las palabras de Rafa en ese momento así: “Ustedes me han ayudado toda la vida, me han cuidado la espalda. Quiero que ustedes echen a volar. Tienen todo: tienen la capacidad, tienen la experiencia, y conocen esto mejor que cualquier persona. Confío en que les va a ir super bien y los voy a seguir ayudando”.

Y así fue. Don Rafa y su esposa les abrieron las puertas de las bodegas de Ríos Tropicales para que los Obando tomaran todo el equipo que necesitaban. Los hermanos invirtieron sus prestaciones y el capital de un negocio de Roy y Albert para fundar su propia empresa de rafting, llamada Ríos Adventures Tours. La diferencia la irán pagando poco a poco.

“Vimos una oportunidad, y dijimos vamos los cinco”, dice Roy Obando. La inversión inicial para poder poner su compañía de rafting podría rondar los $50.000, así que cuando don Rafa les ofreció hacerse del equipo para acompañar su expertis, lo aprovecharon. “Tenemos casi 100 años de experiencia acumulada entre los cinco”, agregó Roy.

“Don Rafael vió que teníamos ese espíritu de superarnos, de emprender y eventualmente llegar a tener nuestro propio negocio”, dijo Albert. “Hemos tenido la experiencia de poder ver hacia atrás, y ver el impacto que puede crear hacer bien las cosas o no”.

El presente y el COVID-19

Muy pocos emprendedores de turismo rural tienen la oportunidad de acumular experiencia de esta forma, ni mucho menos recibir el equipo de trabajo con facilidades. La historia de Los Obando tiene un padrino, pero la historia de miles de emprendedores está llena de dificultades y burocracias. Por eso, le preguntamos a don Rafa cuál era su consejo para todos los emprendedores de turismo que están enfrentando las consecuencias de la crisis económica ocasionada por el COVID-19, algunos a punto de cerrar.

“Mi consejo es agárrense con fuerza”, respondió. “Depende de cuál sea su situación. Depende de cómo estén administrando sus finanzas, su banca, sus proveedores y cómo es toda su situación. Este es un problema a largo plazo. A corto plazo, esto no es fácil de solucionar. Hagan un buen análisis de su recuperación económica y sean realistas sobre lo que va a hacer el mercado, porque esto no va a ser un aumento rápido y constante.”

Esa es la realidad con la que los hermanos Obando han iniciado una nueva empresa, y en ese mismo barco están miles de emprendedores de turismo en Costa Rica y el mundo. Es un año muy difícil para emprender, inclusive para una familia que creció y se formó en el turismo.

“No sabemos si vamos a tener clientes quién sabe hasta cuándo,” dijo Walter. “Al lado de él todo lo que hemos hecho nos lo ganamos”, agrega, y dice sentir que el nuevo trabajo en equipo que inició con sus hermanos tendrá éxito.

“Nos sentimos muy positivos, nerviosos no, porque estamos entrando en un negocio ya como propietarios”, agregó Roy. “Los 5 hermanos estamos muy unidos y trabajando juntos. Me siento muy positivo y feliz de saber que sigo haciendo algo que he estado haciendo toda mi vida y que lo conozco como la palma de mi mano”.

Y con ese espíritu positivo y la seguridad de la experiencia acumulada, los hermanos Obando continúan el legado de Ríos Tropicales y su fundador. “[Queremos] crecer con todas las personas que están alrededor de nosotros”, dijo Albert, “yo quiero que si nos va bien a nosotros, que le vaya bien a todos nuestros guías”.

Los hermanos Obando, dueños de Ríos Adventure Tours y su mamá posan para una foto en la propiedad de Ríos Tropicales Lodge. Izq a Der: David, Walter, Dina, Albert, Roy y Johnny. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Mientras conversamos sentados en una mesa de picnic en una bodega prestada que ahora pertenece a una familiar de los Obando y que alguna vez perteneció a Costa Rica White Water, una compañía de rafting que cerró hace algunos años, Albert, Walter y Roy me cuentan las historias de éxito conjunto que ya tienen bajo sus alas. Un fotógrafo de aventura que inició su propia empresa y ahora les presta el servicio directamente, en lugar de trabajar para un intermediario. Una familia de tres mujeres que han instalado duchas y están arreglando los jardines de su soda para recibir con desayuno a los turistas de Ríos Adventure Travel. Guías con los que trabajaron por años que ahora guían en sus tours.

“Deseo lo mejor para el futuro del turismo en Costa Rica”, respondió por correo don Rafa. “La industria del turismo debe mantenerse formal y organizada. No puede caer en la informalidad de personas que trabajan sin permisos, formación, etc., como guías y transporte.”
“Es necesario que haya más colaboración en la industria. La industria necesita hablar mucho más entre todas las partes y necesita unirse y trabajar junta. No puede ser tan egoísta como lo ha sido,” ese es el futuro que desea don Rafa para la industria del turismo en Costa Rica.

Qué saben ahora los diablillos

Los hermanos Obando, también tienen mucho que decir y desear para la industria de turismo en Costa Rica.

“Lo que el cliente quiere es que se le sea honesto”, dice Albert. “El cliente está bien informado y eso nos va a obligar a nosotros a dar un buen servicio. [Hay que] trabajar duro, dar lo mejor de nosotros, y asegurarnos que el cliente está recibiendo lo que está pagando”.

“Hay que ser muy respetuoso con los clientes y hablarles con la verdad”, dijo Walter. “El respeto y la honestidad es lo principal.”

Para Roy, es muy importante “no exponerse a usted y al cliente en el tema de seguridad. La seguridad mía y la del cliente vale mucho.”

Albert cree que cerrar Ríos Tropicales fue una decisión muy difícil para don Rafa, “porque fue como un hijo que alimentó por 35 años y ahora sólo lo desconectó”.

Roy, Albert y Walter Obando (izq a der) posan para una fotografía con las balsas que compraron a Ríos Tropicales en la bodega donde las guardan en Turrialba. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

“Tenemos un gran reto, es duro”, dijo Albert sobre seguir el legado de conservación y de negocio de Ríos Tropicales. “Tenemos una deuda pendiente con el río, con las familias, con los guías, ayudando a mantener el río limpio, inculcando o promoviendo proyectos de autosostenibilidad, de reciclaje, no queremos ser una empresa que siga creciendo y no nos importe el tema ambiental.” Además, reconoce la importancia de cuidar de las persona que trabajarán para ellos, como lo hizo don Rafa por 35 años.

“Primero hay que pensar en las personas, porque las personas necesitan generar el dinero”, dijo don Rafa. “Una vez que las personas generan dinero y están en el negocio, además de ser responsables con el medio ambiente, deberían pensar en invertir en el medio ambiente.”

¡Adelante fuerte!

Fotografía tomada en el año 2008 de un descenso del río Pacuare con Ríos Tropicales. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

La industria del turismo costarricense, en especial el turismo rural y comunitario, está enfrentando una crisis sin precedentes que hará mucho daño y dejará a muchas familias y emprendedores en condiciones económicas tan graves como la bancarrota. Don Rafa predijo en la entrevista que le realizamos que un 50% de recuperación de la industria será buena noticia.

Sin embargo, el comunicado de prensa que dió a conocer el cierre de Ríos Tropicales cerró con un ¡Forward Hard!, ¡Adelante Fuerte!

Para Albert, esta expresión significa “Sigamos juntos, no nos echemos para atrás, hay que darle”.

Roy dice que usa la expresión en la balsa porque “realmente a veces lo necesito, quiero evitar un obstáculo.”

Dice Walter: “Todo pa’lante, nada pa’trás.”

Durante todo el mes de abril, nosotros en El Colectivo 506 seguiremos explorando cómo los emprendedores de turismo rural en Costa Rica están personificando esa idea de “adelante fuerte,” o “forward hard.” La semana entrante, el viaje nos llevará a la cima de la montaña… Lea nuestra entrevista completa con don Rafa Gallo aquí.

Mónica Quesada Corderohttp://www.mqcphoto.com

Mónica (Co-Fundadora, Editora Gráfica) es una galardonada fotoperiodista con 15 años de experiencia en el desarrollo de proyectos fotográficos en el área editorial, retrato, vida silvestre, comida y arquitectura. Además, cuenta con experiencia en escritura y redacción y una maestría en Producción Audiovisual y Multimedia. Mónica (Co-Founder, Graphic Editor) is an award-winning photojournalist with 15 years of experience developing photographic projects in the editorial, portrait, wildlife, food and architecture areas. In addition, she has experience in writing and a master's degree in Audiovisual and Multimedia Production.