Los pasitos, una tradición navideña costarricense.

El pasito de la autora en la casa de sus padres. The autor’s nativity scene at her parents house. Guido Quesada Vargas / El Colectivo 506

Tenía 10 años cuando pasé a formar parte de la tradición familiar. Mi bisabuela la aprendió de su papá, mi abuela me introdujo oficialmente y mi papá ya me había enseñado. Recuerdo estar sentada en el quicio de la puerta mirando esa gran caja de cartón envuelta en papel de regalo navideño y pensar con ilusión que ahora cada año iba a construir mi propio “pasito” con esas figuras de tez blanca y vestimenta color pastel que me acababan de regalar.

El nacimiento, o “pasito” como se le dice en Costa Rica, es una representación del nacimiento de Cristo que inicialmente se usaba para enseñar historia a aquellos que no sabían leer.

En Costa Rica, la tradición del “pasito” involucra más que colocar las figuras, es un punto de encuentro, una razón para rezar y comer en familia. Según Luis Ferrero, autor del libro “La Navidad en Costa Rica,” originalmente, las celebraciones navideñas costarricense implicaban un rezo diario frente al “pasito” entre el 24 de diciembre y el 6 de enero. Cada rezo estaba seguido de un generoso refrigerio y luego las mujeres hacían una recorrido alrededor de las casas y los cultivos con teas encendidas para ahuyentar desgracias, como incendios o enfermedades, y atraer bendiciones.

Hoy en día casi todos los hogares costarricenses tiene un “pasito” y lo despliegan originalmente cada diciembre, sin embargo los rezos se han reducido a uno por pasito, acompañado de buena música navideña y mucha comida. Existen otras tradiciones alrededor del “pasito,” por ejemplo, las competencias donde se premia la creatividad de dedicados constructores o la antigüedad de los sets. También otra tradición es regalar a los recién casados su propio set para que les depare casa propia.

Por muchas navidades yo construí junto a mi padre estructuras de madera de muchos niveles que incluían un pequeño río en el que había siempre agua corriendo, regalo de la modernidad que creó las bombas de agua. Al igual que el resto de los “pasitos” costarricenses, nuestra representación de Jerusalem es tropical, con muchas plantas, musgos, flores y colores rodeando las figuras de la familia, los reyes magos y los pastores, y otras como patos, venados, chanchos, gallinas y demás.

Ahora yo construyo mi “pasito” en mi casa propia, mientras mi padre continúa la tradición en su casa utilizando las figuras que pertenecieron a mi bisabuela. Ahora maestro y aprendiz deben trabajar separados, y no pueden evitar competir por cuál de ambos “pasitos” será el más original.

El pasito de la bisabuela de la autora. The author’s great-grandmother’s nativity scene. Guido Quesada Vargas / El Colectivo 506


Una versión anterior de este artículo se publicó en Nature Landings, la revista a bordo de Nature Air.