Barra Honda, maravillas bajo la tierra.

Mariposas, libélulas y escarabajos de múltiples colores y tamaños revolotean en el sendero del Parque Nacional Barra Honda. Sus llamativos colores llevan nuestra mirada de una flor a otra, de un rajo de luz a otro.


Mientras tanto, en el interior del bosque tropical seco que luce verde exuberante después de vivir una temporada lluviosa, se esconden impresionantes especies de aves como el Manaquin de cola larga o el Trogón Violaceous.

Trogón Violáceo. Violaceous Trogon. Monica Quesada Cordero / El Colectivo 506

El silencio del bosque seco, que permite escuchar el revoloteo de las mariposas y el canto de las aves, es interrumpido por el sonido de los pasos contra el sendero, y por una manada de monos congo que aúllan para anunciar su presencia.
Aquellos que visitan este pequeño parque escondido en la Península de Nicoya, están allí por otras razones, pero los secretos del bosque tropical seco se muestran a todos aquellos visitantes que deciden caminar lentamente por sus senderos.
Barra Honda se originó millones de años atrás cuando el fondo oceánico se levantó, creando un complicado sistema de cavernas en el que las formaciones calcáreas de estalagmitas y estalactitas impresionan a cualquier espectador.

De todas esas complejas y profundas cavernas, sólo la caverna llamada Terciopelo está abierta al público. Para ingresar a Terciopelo hay que descender 17 m por una escalera. Una vez en la parte superior de esta primera cámara, los visitantes siguen bajando al caminar por el piso de la caverna hasta llegar a una profundidad de 30 m.
La caverna cuenta con 3 cámaras, la última es conocida como la sala de los órganos, ya que tiene una formación de estalagmitas que al ser golpeadas suavemente reproducen sonidos como notas musicales.
Cualquier visitante que quiera conocer la caverna Terciopelo será acompañado por un guía local. Desde 1987 los miembros de las comunidades aledañas al parque tienen el derecho a trabajar como guías en la exploración de la caverna. Esta decisión fue tomada para premiar el trabajo voluntario que las comunidades han ejercido desde 1974, cuando se fundó oficialmente el parque.

Senderos en el Parque Nacional Barra Honda. Trails at the Barra Honda Nacional Park. Monica Quesada Cordero / El Colectivo 506

 

Vista desde el Parque Nacional Barra Honda. View from Barra Honda Nacional Park. Monica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Pero en este parque no sólo se puede ver el interior de la tierra, sino también sobre ella. A pocos metros de la entrada de la caverna Terciopelo está el mirador Nacaome, a 423 m.s.n.m., desde el cual se puede ver la sabana Guanacasteca y el golfo de Nicoya.
El Parque Nacional Barra Honda cuenta con 2997 hectáreas de área protegida. En él se pueden observar 80 especies diferentes de aves, y muchas especies de mamíferos, como monos congo, venado de cola blanca o el aguti centroamericano, conocido como guatusas.

Vista desde el Parque Nacional Barra Honda. View from the Barra Honda Nacional Park. Monica Quesada Cordero / El Colectivo 506


Una versión anterior de este artículo se publicó en Nature Landings, la revista a bordo de Nature Air.