Del parloteo multilingüe al canto de las aves

Incluso cuando estaba en su casa en Bolivia, su pasaporte estaba siempre a mano, un viaje siempre planeado: a bosques, playas, desiertos, montañas y ríos, una búsqueda constante de algo nuevo. Entonces, un virus lo detuvo todo. Fue atrapado en medio del viaje, como un insecto en ámbar. Instalado en un albergue en un bosque en Costa Rica donde, lejos de su familia y amigos, no podía viajar más que adentro de sí.

Hugo Santa Cruz necesitaba un refugio. Macaw Lodge necesitaba un cuidador. Entonces él cuidó. El parloteo multilingüe al que se había acostumbrado en sus viajes fue reemplazado por el canto de los pájaros. Anclado en medio de una vida llena de viajes, solo en un lugar generalmente lleno de visitantes como él, nombró y se hizo amigo de los animales que vió una y otra vez. Toño el coatí, Elvia la garza, Alejandra el colibrí que golpeaba su ventana todas las mañanas, Luis el mapache que miraba en su dirección a veces cuando trabajaba hasta altas horas de la noche. Un halcón de collar del bosque que, aterrizando en su balcón un día, le dejó sin aliento. “Majestuosa presencia, el rey de los aires del bosque, frente a mi, era el más grande honor en esos meses de soledad”, escribe Hugo.

Hugo Cruz realizando uno de sus labores de cuido en Macaw Lodge durante la pandemia. Cortesía Macaw Lodge / El Colectivo 506

“Vivir en uno de los lugares más biodiversos del planeta y ver de cerca aves, ranas, mamíferos, serpientes y mucho más, es el mejor regalo que la vida me ha dado”, escribe. Pero “a pesar de estar en una especie de Jardín del Edén, a veces solo es una prisión donde de todas formas debo luchar con mis miedos.” Desde este santuario, vio a muchos de los sistemas del mundo arrodillarse ante una amenaza microscópica. ¿Cuándo verían otros la pandemia como él, cara a cara con el bosque: una advertencia a la humanidad para que cambie sus caminos? ¿Cuándo volverían las cosas a la normalidad y qué significaba esa palabra? ¿Cuándo podría volver a abrazar a su madre? 

Hugo Cruz en el campo. Cortesía Macaw Lodge / El Colectivo 506

“Macaw para mi fue mucho más que un lugar de trabajo,” dice Hugo. “Macaw era la mejor escuela, un santuario, un lugar sagrado. Parecían infinitas esas semanas sentado en el balcón de mi cabaña, tratando de darle sentido a mi existencia y a la de la propia humanidad. Aprendiendo tanto sobre mí, como sobre el bosque… Hoy Macaw sigue en mis pensamientos día y noche, invade mis sueños como si el bosque me llamase. Afortunado todo el que pise ese suelo sagrado”.

Texto de Katherine Stanley Obando, basado en la historia de Hugo Santa Cruz, un visitante boliviano que terminó cuidando de Macaw Lodge en Turrubares, Costa Rica, durante casi un año a causa de la pandemia de COVID-19. Lea más sobre Macaw Lodge aquí. Nuestra serie semanal Media Naranja captura historias de amor y afecto con un toque costarricense. Durante nuestra edición de mayo, “Costa Rica Inside Out”, estas columnas se crearán conjuntamente con los miembros piloto de nuestra plataforma nacional de turismo rural, Directorio 506.

Hugo Cruz explorando la zona de Turrubares. Cortesía Macaw Lodge / El Colectivo 506

Directorio 506
Reportajes creados por el Directorio 506 son un esfuerzo conjunto entre el equipo editorial de El Colectivo y los emprendedores y organizaciones que participan en nuestro directorio nacional de turismo rural. Reportes bearing the byline Directorio 506 are created jointly between the editorial team of El Colectivo 506 and the entrepreneurs and organizations that participate in our national directory of rural tourism.