Ellos son la escuela

Rebeca. Ariel. Ingrid. Gabriela. Silvia.

Rebeca se rodea de flashcards, bolígrafos y gráficos emplasticados, incluso si es la única que puede tocarlos mientras sonríe en una pantalla. Ariel resuelve problemas, ayuda a sus estudiantes adultos a seguir con la educación para adultos cuando esa fe en el futuro se tensa en cada costura. Ingrid invierte todos los recursos que puede para mantenerse a flote, sus propios materiales, computadora, internet: todos hacen eso. Silvia deja entrar a sus alumnos en su propia casa, deja que su pantalla muestre sus muebles, sus hijos: todos hacen eso. Gabriela sigue adelante. Le hace falta, todos los días, la fácil interacción con sus compañeros que solía recargar sus baterías entre clases.

Hablaron con nosotras una tarde de todas partes del país. Detrás se podía sentir, un coro de otras voces: “Llevamos una semana del curso lectivo y no tengo mi horario”. “Llevamos tres semanas y no sé si tengo un trabajo”. “Educación dual, clases híbridas: ¿qué se supone que significa eso?”

“Ojalá los padres supieran que, tal como ellos, nosotros también estamos perdidos”.

En cada pueblo costarricense, hay una escuela. En cada escuela costarricense, está la infraestructura humana. Cuando se cerraron las puertas de las escuelas, estos docentes abrieron sus salas, sus feeds de WhatsApp. En el año 2020, no se marcó tarjeta. Aquellos que querían esconderse detrás de las excusas no tenían escasez de ellas. Aquellos que dieron un paso al frente, lo hicieron por amor a su profesión y estudiantes.

Los padres, repentinamente ahogados en su propia descendencia, expresamos nuestro agradecimiento al principio. Pero, ¿seguiremos así? ¿Apoyaremos a nuestros docentes, verdaderamente, reconociendo la infraestructura humana que forja el futuro de nuestros hijos? ¿Nos olvidaremos de su valor? ¿Recordaremos su humanidad, esas miradas cansadas que intercambiamos a través de las pantallas o las cercas de la escuela, nuestros destellos de sus hogares, sus destellos de nuestras luchas?

¿Cambiaremos, ahora que hemos visto que, realmente, ellos son la escuela?

Texto por Katherine Stanley Obando, inspirado en Rebeca Ramos, Ariel Rodríguez, Silvia Quesada, Gabriela Arguedas, Ingrid Flores y todas las maestras de aula que participaron en nuestras entrevistas para “Lecciones aprendidas”, nuestra edición de marzo. Foto de Rebeca Ramos por Mónica Quesada Cordero. Nuestra serie semanal Media Naranja captura historias de amor y afecto con un toque costarricense.

Visite nuestra edición especial sobre educación en Costa Rica, “Lecciones Aprendidas”, aquí. Lea más notas de Media Naranja aquí.

Katherine Stanley Obando
Katherine (Co-Fundadora y Editora) es periodista, editora y autora con 16 años de vivir en Costa Rica. Es también la co-fundadora de JumpStart Costa Rica y Costa Rica Corps, y autora de "Love in Translation." Katherine (Co-Founder and Editor) is a journalist, editor and author living in Costa Rica for the past 16 years. She is also the co-founder of JumpStart Costa Rica and Costa Rica Corps, and author of "Love in Translation."