Un latido: la esperanza

Incluso cuando el mundo se detiene, la vida continúa. Ni el miedo, ni la muerte, ni siquiera una pandemia llena de muerte, pueden evitar que se asome la esperanza, nuevos brotes en la rama cansada, nuevos brotes en el suelo.

Sabemos esto.

Entonces, ¿por qué nos sorprende?

Quizás porque eso es lo que nos mantiene vivos. No solo la esperanza: la sorpresa. Nuestra capacidad de creer, una y otra vez, que todo está hecho, que las sombras crecerán sin luz que las controle. Nuestra capacidad de desanimarnos. Si tuviéramos esperanza perpetua, perderíamos esa sacudida del despertar.

Esta cosa, este año que hemos vivido, ha aplastado tanto. Tantos sueños pequeños y bonitos. Hizo que muchas personas levantaran la vista de la hilera que están labrando, tal vez una pequeña parcela de tierra, un lugar, una causa, y se pregunten, ¿estaba equivocado? ¿Debería haber estado haciendo algo diferente todo el tiempo, más grande, más resistente? ¿Todavía creo en todas estas pequeñas y hermosas cosas, estas pequeñas batallas que ahora parecen haber sido en vano?

¿Qué significa todo si todo lo que construí puede convertirse en nada, en un abrir y cerrar de ojos?

Y luego, de la nada, un latido. Algo nuevo; alguien, para ser exactos. Alguien diminuto. Alguien inconfundible, indiferente, alguien que nos agarra por las ahora proverbiales solapas de las camisas de vestir que solía llevar la gente, diciendo: soy pequeña. Cree en mí.

Tan contundente que nos preguntamos por un momento si nuestra tristeza la evocó. Si tal vez el desaliento genera esperanza, como un vórtice que hace surgir algo nuevo. Un nuevo bebé, digamos. Una bijagüeña diminuta. Una sacudida para despertarnos. La sorpresa que nos reinicia.

Incluso cuando el mundo se detiene, llega la esperanza. Ha nacido. Asombra, arresta, frena nuestra desesperación. ¿Quién puede permitirse la desesperación ante un rostro como el de ella?

Texto de Katherine Stanley Obando, inspirado en la llegada de Julia Victoria Varela Kelly el 10 de mayo de 2021. Es hija de la cofundadora de El Colectivo 506, Pippa Kelly, y de Donald Varela. Sus hermanas mayores son las extraordinarias Kira y Ellie.

Katherine Stanley Obando
Katherine (Co-Fundadora y Editora) es periodista, editora y autora con 16 años de vivir en Costa Rica. Es también la co-fundadora de JumpStart Costa Rica y Costa Rica Corps, y autora de "Love in Translation." Katherine (Co-Founder and Editor) is a journalist, editor and author living in Costa Rica for the past 16 years. She is also the co-founder of JumpStart Costa Rica and Costa Rica Corps, and author of "Love in Translation."