La filantropía: el producto turístico que no ofrecemos en Costa Rica

Algo curioso sucede cuando menciono que mi trabajo está enfocado en Costa Rica. Las respuestas van desde historias sobre vacaciones fantásticas, sueños de luna de miel o incluso pensamientos de hacer de Costa Rica un futuro hogar. Sin importar donde, siempre se puede encontrar un poco de Costa Rica en el corazón de la gente.

Cuando la gente viaja a Costa Rica, llega con visiones de selvas tropicales, monos y playas tropicales. Mientras viajan por el país, se encuentran con un tesoro que quizás sea más hermoso que la puesta de sol en el Pacífico: la simpatía y amabilidad de los ticos. Para cuando regresan al aeropuerto Juan Santamaría para volar a casa, casi todos los turistas se sienten como si hubieran hecho un amigo en Costa Rica.

Durante los muchos años que he pasado tiempo en Costa Rica, he notado un cambio. Estamos pasando del ecoturismo a un turismo que todavía se centra en la naturaleza, pero ahora incluye a las comunidades. Los viajeros buscan una conexión, no solo con la naturaleza virgen, sino también con las personas que los rodean. Como todos experimentamos durante el aislamiento social obligatorio del 2020, anhelamos esas conexiones. Y aquí es donde el turismo a veces se topa con una barrera antinatural: ¿dónde trazamos la línea entre profesionalismo y amistad?

Viajar a Costa Rica resulta inherentemente en una conexión emocional entre el turista y la gente, las comunidades y los ecosistemas costarricenses. Muchos visitantes no quieren irse de Costa Rica, pero la mayoría tiene trabajos y otros compromisos a los que regresar. Por eso, cuando los turistas salen del país, con un pedacito de Costa Rica en sus corazones, podemos ofrecerles la oportunidad de ser parte de la construcción del futuro de las comunidades en su corazón.

La filantropía es el producto turístico que no ofrecemos, y los turistas lo quieren.

Cuando comenzó la crisis del COVID-19, la respuesta filantrópica fue rápida. De la noche a la mañana, muchas organizaciones giraron y se convirtieron en bancos de alimentos. El número total de donaciones a Amigos de Costa Rica aumentó en más del 300%. Aquí les comparto una serie de historias de las que podemos aprender a medida que crece la filantropía internacional privada en Costa Rica.

Es importante comprender que en cada historia hay roles críticos que contribuyen al éxito de un esfuerzo filantrópico. Primero están los líderes comunitarios y organizaciones sin fines de lucro que están haciendo un trabajo importante en sus comunidades. En segundo lugar, debe haber una red fuera de esas comunidades pero que esté conectada a ese trabajo, a ese lugar o a esos líderes comunitarios. Y en tercer lugar, debe haber un catalizador que conecte a los donantes con las organizaciones sin fines de lucro y sus esfuerzos vitales.

Como se informó anteriormente en El Colectivo 506, la Asociación de Guías de la Naturaleza de la Bahía Drake, o AGUINADRA, logró recaudar alrededor de $20,000 gracias a una mujer de Chicago llamada Ann Becker que fue la catalizadora de esta ola filantrópica. Ann ha liderado grupos de viajes experienciales a Costa Rica durante los últimos años, y cuando llegó COVID pensó en el impacto económico que la temporada cerotendría en su amiga Rebeca Quirós y los otros guías en la pequeña comunidad de Drake Bay en la esquina noroeste de la Península de Osa.

Aprovechando las herramientas de recaudación de fondos en línea proporcionadas por Amigos de Costa Rica, Ann se acercó a su red de clientes anteriores, amigos y familiares y compartió la historia de AGUINADRA. Las donaciones fluyeron, Ann proporcionó actualizaciones y los donantes demostraron que se preocupaban por el bienestar de Drake Bay, que depende del turismo. Quizás mi comentario favorito de uno de los donantes de esta campaña fue “Espero visitar Costa Rica algún día”. Todavía me impresiona la generosidad de un donante que nunca ha viajado a Costa Rica, y mucho menos a Bahía Drake.

AGUINADRA publicó esta foto en su página de Facebook el 27 de abril, 2021, mostrando un evento donde Ann Becker (centro, con una máscara artesanal) se reunión con miembros de la comunidad de Bahía Drake para hablar sobre esfuerzos conjuntos de recaudación de fondos y apoyo comunitario durante la pandemia.

Durante abril del 2020 recibí una interesante llamada telefónica de un señor que años atrás había sido parte de un proyecto de desarrollo turístico en Guanacaste. Dado que el turismo prácticamente se había cerrado, a este hombre le preocupaba cómo les iría a las mucamas y jardineros del complejo, y quería poder pagarles a cada uno un estipendio mensual. A través de una colaboración con el Fondo Comunitario de Guanacaste, pudimos administrar los fondos para apoyar a estos empleados vulnerables del resort, lo que le permitió a este donante anónimo cuidar a estos miembros de la comunidad con los que se sentía conectado.

En abril del 2020, la donación que llegó de una fundación en el suroeste de los Estados Unidos para la organización sin fines de lucro Creciendo Juntos podría no haber sido tan notable; Creciendo Juntos es una organización sin fines de lucro muy respetada que recibe el apoyo de los huéspedes de muchos resorts en el área de Península Papagayo. Sin embargo, pienso en esta donación a menudo, ya que llegó con una carta del director de la fundación que incluía la línea “[the donors] [los donantes] me han dicho que sienten una profunda conexión personal tanto con Guanacaste como con muchos de los empleados del Four Season, se han ido conociendo a lo largo de los años”.

Lo que me sorprende de esta carta es lo conectado que se siente el donante con las personas con las que ha interactuado en sus vacaciones en Costa Rica. En el caso de los huéspedes del Four Seasons, ellos tienen la suerte de tener la organización Creciendo Juntos como una tangible oportunidad para apoyar a la comunidad. Sin embargo, en muchos negocios relacionados con el turismo en Costa Rica, no hay ningún socio sin fines de lucro que establezca una relación con los huéspedes. Entonces, ¿qué pasa cuando estas organizaciones aparecen?

Captura de pantalla de la página de recaudación de fondos para Fortuna/Arenal.

A medida que la pandemia continuaba, comencé a observar que las donaciones fluían hacia muchas de las comunidades que reciben un gran número de turistas. Y luego comencé a escuchar sobre La Fortuna: la economía estaba en condiciones extremas sin turistas, y la ayuda significativa no había llegado. ¿Qué podría estar pasando allí? En filantropía hay una adivinanza que se repite a menudo: “¿Cuál es la razón más común por la que los donantes donan?” ¿La respuesta? “Porque alguien les pidió que donaran”. Mi hipótesis fue que las donaciones internacionales no estaban fluyendo hacia La Fortuna, en la proporción esperada por la popularidad de este destino turístico, porque no se le estaba preguntando a la gente correcta.

Pudimos reunir rápidamente un equipo que combinó el conocimiento de la recaudación de fondos (el catalizador) y la sumamente capaz Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna, que ya estaba administrando un banco de alimentos local. Una de las principales empresas de la comunidad, Tabacón, financió el esfuerzo de recaudación de fondos, acordó comunicarse con sus clientes anteriores y alentó a otras empresas a hacer lo mismo. En solo unas pocas semanas, se recaudaron más de $20,000 para apoyar a la comunidad. Cuando las personas tuvieron la oportunidad de ayudar, lo hicieron.

Lo más hermoso de estas historias es que podría compartir muchas más. Estos no son casos aislados, y si bien cada líder sin fines de lucro es de hecho un ser humano muy especial, Costa Rica ha sido bendecida con muchos de estos incansables líderes comunitarios con espíritus colaboradores y corazones generosos.

Después de todos los desafíos del 2020, incluidos los desafíos personales que muchos de nosotros enfrentamos (como el kinder cibernético de mis gemelos), creo que la mejor lección que he aprendido es que nosotros, como seres humanos, queremos ayudar. Queremos ayudar a personas que nunca hemos conocido en lugares donde nunca hemos estado. Queremos especialmente ayudar a las personas en lugares que nos han permitido descansar, recargar energías, aventurarnos y descubrir cosas que no sabíamos de nosotros mismos. Para muchos de nosotros, Costa Rica es ese lugar.

A veces, la filantropía al estilo estadounidense con la que estamos familiarizados se pierde en la traducción. Ningún orgulloso emprendedor quiere pedir una limosna. Así que compartiré con ustedes algo que he compartido en muchas sesiones de Zoom este año: cuando estamos recaudando fondos para esfuerzos importantes sin fines de lucro, no estamos pidiendo dinero. Invitamos a otras personas a ser parte de una comunidad de personas que trabajan por un futuro mejor para Costa Rica. Todos sabemos lo bien que se siente ver el impacto que están teniendo en Costa Rica los proyectos sin fines de lucro. ¿Por qué no querría usted que sus amigos y clientes también vivieran esa alegría?

Lamentablemente, no todos puedan ser ticos, aunque muchos de nosotros desearíamos poder hacerlo. Pero todas y todos podemos ser parte de asegurar el mejor futuro posible para Costa Rica, si se nos invita a contribuir.

Nuestra imagen principal, cortesía de Tabacón y Amigos of Costa Rica, muestra un evento de entrega de alimentos que fue parte de la recaudación de fondos para La Fortuna / Arenal. Para aprender más sobre AGUINADRA y sus esfuerzos para fortalecer la resiliencia comunitaria en Bahía Drake, síganos para la columna de opinión que publicaremos esta semana de parte de la líder local Rebeca Quirós. Para aprender más sobre otras organizaciones sin fines de lucro en Costa Rica, visite al sitio web de Amigos of Costa Rica. Amigos of Costa Rica recibe apoyo financiero de parte de la Fundación Costa Rica EEUU para la Cooperación (CRUSA).

Una versión anterior de esta nota incluyó un imagen de una de las campañas de AGUINADRA con Amigos of Costa Rica, con un pie de foto mencionando iniciativas de limpieza de playas de AGUINADRA durante la pandemia. La foto fue tomada por Ann Becker y muestra un esfuerzo de limpieza de playas de un año anterior liderado por la Fundación Corcovado. Nos disculpamos por el error introducido por nuestro pie de foto.

 

Emily Arnold
Por 15 años, el trabajo de Emily Arnold se ha enfocado en colaboración entre los Estados Unidos de América y Costa Rica, apoyando a desarrollo sostenible liderado por comunidades. Emily es la Directora Ejecutiva de Amigos of Costa Rica. Vive en West Chester, Pennsylvania con su pareja Rich y su familia combinada de cinco hijos. // For the last 15 years, Emily Arnold’s work has focused on collaboration between the United States and Costa Rica, supporting community-led sustainable development. Emily is currently the Executive Director of Amigos of Costa Rica. She lives in West Chester, Pennsylvania with her partner Rich and their blended family of five children.