En Ticabán de Guápiles, la falta de recolección municipal ha impulsado a la comunidad y a gestores privados a ver los residuos inorgánicos como una oportunidad de emprendimiento. Desde artesanías con botellas hasta financiamiento internacional para trituradoras, este reportaje explora cómo la «basura» puede salvar el ambiente y la economía local.
Laura Vanessa Salas reporta la historia en este artículo, creado con una beca del proyecto “Periodismo en tiempos de polarización” del Fondo para el Periodismo de Soluciones en Latinoamérica. El Fondo es una iniciativa de El Colectivo 506 en alianza con la Fundación SOMOS, y gracias al apoyo del Fondo Canadá para Iniciativas Locales. El Fondo Canadá para Iniciativas Locales—administrado por la Embajada de Canadá—financia proyectos de pequeña escala y de alto impacto dirigidos al empoderamiento de las comunidades y poblaciones vulnerables, y la promoción de los derechos humanos para todas las personas”.
El artículo fue publicado por Tele Brunca en Facebook el 11 de enero del 2026. Fue adaptado por El Colectivo 506 para su co-publicación.

Ticabán, en La Rita de Pococí, es una comunidad rural, que se destaca por plantaciones agrícolas, piñeras y bananeras como principal fuente de ingresos para los pobladores. Hoy, sin embargo, la gestión inadecuada de los recursos sólidos inorgánicos se ha convertido en un problema que afecta a la comunidad.
Botellas plásticos, latas, envases de vidrio y papel, se desechan con la basura orgánica y la comunidad desconoce la oportunidad de negocio que se podría implementar a través del emprendimiento con esos residuos que se pueden reutilizar, por ende, es urgente que se busque una solución.
El servicio municipal de recolección de residuos inorgánicos (plástico, papel, aluminio y vidrio, por ejemplo) aún no logra alcanzar a la localidad de Ticabán ya que existe una limitación económica, aspecto que ha forzado a la comunidad a buscar sus propias respuestas. Ante esta situación, los recolectores privados son quienes realizan esa actividad.
La situación de Pococí difiere muy poco de la que se presenta a nivel nacional. Según el informe Indicadores Cantonales de Gestión Integral de Residuos 2023-2024, presentado en junio pasado por el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), con el apoyo de los ministerios de Salud y Ambiente y Energía y de la Oficina de Cooperación Alemana (GIZ), solo el 4% de los residuos generados en Costa Rica recibe esta “segunda vida”, mientras que el 96% llega a parques de tecnología ambiental (PTA, más conocidos como “rellenos sanitarios”).
En Pococí la mayor parte de la basura que se genera es orgánica (alrededor del 58%) y un 12% de productos plásticos, según concluyó en el estudio “Análisis de flujo de materiales de los residuos sólidos del distrito de Guápiles”, realizado en el 2021 por Ariana Solís Blandón, coordinadora de Proceso de Saneamiento Ambiental de la Municipalidad de Pococí y Lilliana Abarca Guerrero, de la Escuela de Química del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC). En la misma investigación se detectó que específicamente en el sector comercial un 34% de los desechos son papel y cartón.

¿Qué hacer con los residuos inorgánicos?
Con el fin de resolver esta problemática en la localidad de Ticabán, la Municipalidad de Pococí propuso el Programa de Educación Ambiental para generar estrategias replicables, como crear diferentes puntos de acopio centralizados que brinden una solución. Así se podrían realizar campañas bimensuales en un único punto de recolección como, por ejemplo, en la escuela de Ticabán, lo que haría más simple la logística y optimizaría los recursos municipales para que sea viable la creación de esa ruta, según afirmó Ariana Solis Blandón, coordinadora de Proceso de Saneamiento Ambiental de la Municipalidad.
El gobierno local cuenta además con un Plan Municipal de Gestión Integral de Residuos (PMGIR 2023-2028), el cual busca ordenar la recolección y gestión de residuos, enfocándose en la jerarquía de la gestión (prevención, reducción, reutilización, reciclaje y valorización) para reducir el impacto ambiental. Este plan incluirá estrategias específicas para la segregación en origen y aprovechamiento de residuos inorgánicos (plásticos, papel, vidrio, metal), promoviendo la economía circular y la corresponsabilidad ciudadana, tal como lo exige la Ley para la Gestión Integral de Residuos de Costa Rica.
El valor que este tesoro escondido tiene se puede multiplicar cuando se convierte en una fuente de ingresos. Un ejemplo de esto es el proyecto Innovaciones Karito, que está ubicado en la localidad de Guápiles y se ha convertido en un emprendimiento que utiliza las botellas plásticas que son recuperadas para realizar artesanías que promueven la identidad costarricense, evidenciando que el residuo inorgánico no solamente salva al ambiente sino que impulsa la microeconomía local.
Ariana Solís explicó que el gobierno local tiene varios años de llevar a cabo la iniciativa ambiental «Pococí Verde» con la cual.se recolecta en mayor medida plástico y cartón.
Detalló además que los estudios que han realizado con el TEC constituyen “una propuesta general que se puede realizar para que la municipalidad pueda trabajar con los entes privados a través de licitaciones en Sicop (plataforma tecnológica para compras públicas), por ende cada persona que desee concursar debe de cumplir con todos los requisitos previamente establecidos en la licitación”.
La municipalidad trabaja en la actualización de su plan hacia el PMGIRS 2026-2031, enfocándose en estrategias para la modernización del manejo de residuos, la separación en la fuente (orgánicos e inorgánicos), la valorización y la conformidad con la legislación nacional, con una propuesta de tratamiento de orgánicos para Guápiles ya documentada.
El Plan Municipal de Gestión Integral de Residuos (PMGIR 2023-2028) ha permitido que se den mejoras en el abastecimiento de camiones recolectores que pasen a más lugares a recoger los desechos sólidos que muchos lugares desechan de forma incorrecta.
Dentro de las limitaciones que encontraron además de las financieras están la falta de infraestructura (plantas de tratamiento), cultura de reciclaje, financiamiento y coordinación interinstitucional para cumplir metas de reducción y reciclaje.
Ariana explicó que “también a nivel regional se destaca el trabajo de otras municipalidades como en el caso de Talamanca, Limón, Siquirres, Guácimo, Matina y Sarapiquí”, las cuales operan con diferentes programas de recolección y cada una con una logística que se ajusta a su presupuesto económico y que valida al principio de que la gestión es una obligación que todo gobierno local debe de cumplir.
Como parte del trabajo que ha realizado la Municipalidad de Pococí, el pasado 24 de noviembre fue uno de los 23 gobiernos locales que recibió la Bandera Azul Ecológica 2024, galardón que se entrega a los concejos que hicieron un esfuerzo por acreditar las acciones en materia ambiental.

En manos de gestores privados
Actualmente la mayor parte del reciclaje en este cantón lo realizan los gestores privados y centros de acopio, como el Hogar Betel, Reciclaje Girasol y Reciplanet, este último, opera en el distrito de Guácimo.
El Hogar Betel, ubicado en Pococí, maneja en conjunto con la municipalidad, un centro de acopio, clasificación y comercialización de materiales valorizables.
Los ingresos generados de esta actividad se dedican por completo al mantenimiento de un albergue para personas habitantes de calle de la zona. El Hogar alberga, alimenta, ofrece ropa y apoyo espiritual a esta población con el fin de que las personas puedan ir construyendo durante su estadía de seis meses un proyecto de vida sustentable que les permita ser autosuficientes e independientes.
Una de las limitaciones que tenía esta asociación era el espacio físico, insuficiente para almacenar los plásticos HDPE y LDPE rígidos. Tras recibir y aprobar su solicitud de apoyo, la Embajada de la República Federal de Alemania en Costa Rica les otorgó el financiamiento necesario para la adquisición de una máquina trituradora de plástico que facilita el almacenaje y transporte del material, aumentando el valor del producto final.
Por otro lado, está Reciclaje Girasol, asociado con la empresa de reciclaje Recyplast. Se ubica en Siquirres, Limón, y es uno de los muchos puntos que Recyplast tiene a nivel nacional, gran parte de ellos manejados por mujeres jefas de hogar, para el reciclaje de plásticos y otros materiales.
Por último, Reciplanet, es una iniciativa de reciclaje local, parte de un esfuerzo mayor por fortalecer los puntos de acopio en Costa Rica, especialmente en zonas rurales, y está asociado a empresas como Recyplast y ecoins para recibir materiales reciclables como plástico, papel y cartón, operando bajo un modelo que apoya a jefas de hogar y microempresas, buscando reducir la contaminación plástica en el país.

Reglamento genera oposición
Además de las dificultades que ya enfrentan las municipalidades del país con el manejo de la basura y los residuos valorizables, actualmente existe oposición al nuevo reglamento de la gestión regionalizada de residuos sólidos (Decreto Ejecutivo N° 44974-S), que obliga a que las municipalidades trabajan en conjunto.
Existe resistencia por parte de los gobiernos municipales pues alegan que el Reglamento no fue revisado por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) y que sin razón técnica, ni científica, o jurídica, a la fecha no se incorporó la variable climática en una actividad, que genera efectos negativos a la atmósfera, a la salud y al planeta.
Ariana Solis Blandón, indicó que según el gobierno local, este decreto es inviable, inequívoco y que representa una gran amenaza a la autonomía municipal, ya que, el punto de conflicto que impone los plazos que son difíciles de cumplir de acuerdo a las capacidades municipales, como es exigir el 100% de los residuos inorgánicos en un plazo de 4 años, eso es imposible porque la mayoría de los cantones carece de infraestructura necesaria.
Según publicó el Semanario Universidad, el decreto busca que se limite la distancia máxima para la disposición final de 80 km del punto de generación, “según las municipalidades, en el decreto no se está considerando la distancia real entre cantones fuera de la GAM, a menos que se pretenda que cada municipalidad vuelva a los vertederos en cada cantón”, esta medida, según criterios de expertos, no es aplicable en cantones que están fuera de la gran área metropolitana y que los expone ante emergencia sanitarias porque se carece de opciones más cercanas y que al final, solamente genera desafíos regulatorios y falta de recursos, como en el caso de Ticabán.
El Semanario Universidad informó además que un grupo de 15 alcaldías y el Ministerio de Salud hicieron en octubre pasado un llamado a los diputados a aprobar el proyecto de ley que traslada de las Municipalidades al Ministerio de Salud la responsabilidad de otorgar el permiso de uso de suelo para los sitios de disposición final de residuos o rellenos sanitarios.
“Para saber si es viable o no se requiere de un estudio técnico, para tener la postura desde el punto de vista económico y social”, explicó Solis.
Detalló que, por ejemplo, actualmente desde la municipalidad no se está realizando ningún sistema de compostaje en las comunidades, “lo que sí se podría dar es asesoría o educar a las personas para que se pueda realizar a través de una técnica de compostaje de takakura [método de compostaje desarrollado en Japón]. A inicios del 2025 se realizaron varias capacitaciones en comunidades organizadas”.
De esta manera, agregó, cada una de las personas lo pueda manejar de manera correcta en casa.
“Para que se realice un proyecto en una comunidad específica debe de recibirse la solicitud de dicha comunidad, para que a través de un estudio se pueda validar dónde se puede implementar y bajo qué circunstancias”, dijo Solís.




