El secreto para cocinar los mejores plátanos maduros al horno.
Compartimos nuestro secreto sobre cómo cocinar el plátano maduro al horno más jugoso y dulce posible, y no es un ingrediente especial.
Son pocas las personas, creo yo, que no gustan de saborear un buen plátano maduro al horno. Al horno o frito, el plátano maduro es un acompañante celebrado en los desayunos costarricenses, por eso su popularidad también significa que muchos hogares ticos tendrán sus propias maneras para prepararlos.
Ahora bien, sin importar los secretos, trucos o métodos, lo que nadie puede negar es que lograr el sabor caramelizado de esta fruta no requiere de mucho esfuerzo, ni tampoco de habilidades sobresalientes en la cocina. ¡Créanme! Yo no soy para nada una buena cocinera, pero un rico plátano maduro al horno sí puedo hacer. Y bueno, también tengo mi secreto.

¿Cómo lograr un jugoso y dulce plátano maduro al horno?
¿Cuál es mi secreto? Pues es uno que no tiene nada que ver con mis destrezas culinarias.
Es una responsabilidad completa de la fruta, porque entre más maduro esté el plátano, ¡mejor!. Así es, los mejores plátanos maduros al horno se logran con aquellas frutas que tienen cáscaras prácticamente negras. Por eso, la próxima vez que olvide que tenía unos plátanos en la canasta de las frutas, y que los encuentre negro y suaves, ¡no los bote! Proceda inmediatamente a preparar este manjar.
¿Qué sigue después de tener una fruta muy madura?
Pele el plátano, colóquelo en un recipiente apropiado para el horno, ojalá que tenga tapa.
Mi receta también incluye una ración de queso salado, que coloco en el plátano que he cortado a la mitad.

El plátano debe cocinarse en el horno a 190 C (375 F), cubierto con una tapa de vidrio o papel aluminio para que no pierda la humedad. Cuando han pasado al menos unos 20 minutos, y el plátano luce esponjoso, como inflado por el calor y el agua, puede destaparlo y tostarlo por unos 5 minutos más.
Y listo, ya puede disfrutar de un delicioso platillo, ojalá junto a una taza de café.
¿Plátano o banano?
Para muchos de nosotros resulta muy fácil distinguir entre un plátano y un banano. Son similares porque ambos son la fruta de una hierba, las más grandes del mundo, no provienen de árboles, y aunque hoy se produce en muchos países de la franja intertropical del mundo, provienen del sudeste asiático.
Quizás la diferencia más importante es que el plátano debe cocinarse para poder digerirlo mejor, mientras que el banano, cuando está maduro, no necesita de cocción para consumirlo.

