A medida que se acercaba el Año Nuevo en Costa Rica, el país se preparaba.
Nos estamos alistando para las elecciones presidenciales y legislativas del 1 de febrero. Muchos esperan un camino accidentado mientras una nación que se enorgullece de sus instituciones democráticas lidia con olas de populismo, descontento, desesperanza y, por supuesto, polarización. Sabemos que en casi cualquier lugar del mundo donde usted esté leyendo estas palabras, esto también aplica.
Las calles de San José aún curaban su silenciosa resaca el 3 de enero cuando el ejército de los EE. UU. destituyó a Nicolás Maduro de Venezuela, pero las secciones de comentarios estaban ruidosas y vehementes. Como ocurre con tantos eventos en estos días, parecía que no podíamos ponernos de acuerdo. A veces ni siquiera estamos tan interesados en hablar; preferimos proclamar.
Si hay algo que nosotras en El Colectivo 506 hemos aprendido sobre la democracia en nuestros años como periodistas, es que tanto lo macro como lo micro importan. Los impactantes eventos globales y las conversaciones mundanas en línea, o en casa, o en un Uber. Los ataques a las leyes y las Constituciones, y un solo votante que dice: “Me rindo”.
Sin importar lo que arrase en nuestros titulares, nunca podemos dejar de trabajar en ese nivel micro. Dar forma y mejorar esas conversaciones, incluso—o especialmente—cuando esta labor parece casi demasiado pequeña para importar frente a los terrores globales.
Porque si dejamos de hacer ese trabajo, entonces las personas que trabajan a nivel macro, lanzándose al mundo para llevar a cabo grandes acciones para salvar la democracia, no tendrán una democracia a la cual regresar. La democracia no sobrevive si se protege únicamente en los pasillos del gobierno. No puede sobrevivir si ha muerto dentro de sus votantes.
Es por eso que esperamos que acepte nuestra invitación este mes. Una invitación a lo micro. Una invitación que se aplica sin importar dónde viva usted o cómo se sienta respecto a lo que sucede en su pueblo, región y mundo.
Mientras ese reloj marcaba el inicio del 2026 en Costa Rica y los fuegos artificiales explotaban sobre techos grandiosos y sencillos, un pequeño grupo de periodistas también se preparaba para algo: para nadar contra esas poderosas mareas y corrientes, lo mejor que puedan, y ofrecer algo diferente a sus audiencias.
A partir de septiembre, estos periodistas en la zona rural de Costa Rica se inscribieron para aprender sobre formas de aportar más complejidad y matices a temas difíciles y controvertidos en sus comunidades. Para abrir conversaciones que se habían calcificado. Para usar un conjunto de 22 preguntas frescas para destrabar lo que estaba pegado.
Después de que 22 periodistas participaron en una semana de capacitaciones nocturnas intensivas, ocho ganaron nuestras becas de reportaje para historias sobre derechos indígenas y gentrificación, gestión de residuos y desempleo, y mucho más. A menudo haciendo malabares con múltiples trabajos y el estrés que enfrenta cualquier periodista hoy en día, han hecho todo esto con la esperanza de despertar nuevamente la curiosidad y la tolerancia de sus audiencias hacia las ideas opuestas.
A finales de diciembre y principios de enero, han estado compartiendo este trabajo en sus comunidades, y este mes El Colectivo 506 se enorgullece de compartirlo con usted. Encontrará ocho historias, así como artículos de opinión de otras personas en las líneas del frente del periodismo comunitario sobre su experiencia, y nuestra propia perspectiva después de llevar el proyecto a jóvenes en tres comunidades rurales del sur de Costa Rica.
Le invitamos desde el fondo de nuestro corazón a unirse a esta edición y a la pequeña comunidad que representa. Ya sea que pruebe reportaje o dos; se mantenga conectado a través de estas Recargas de fin de semana; o simplemente conozca a los periodistas a través de nuestras publicaciones en redes sociales, estamos seguras de que terminará el mes sintiéndose un poco más curiosa, un poco más renovada, un poco más esperanzada.
Sin cambios macro. Pero tal vez un cambio micro. Y de eso es de lo que están hechos los grandes cambios.

El proyecto “Periodismo en tiempos de polarización” es implementado por el Fondo para el Periodismo de Soluciones en Latinoamérica en alianza con la Fundación SOMOS, gracias al apoyo del Fondo Canadá para Iniciativas Locales. El proyecto ha incluido una encuesta nacional de periodistas sobre la polarización en sus comunidades, estipendios y capacitación para un grupo de periodistas de todo el país en octubre, y becas de producción para ocho de esos periodistas.
El Fondo Canadá para Iniciativas Locales—administrado por la Embajada de Canadá—financia proyectos de pequeña escala y de alto impacto dirigidos al empoderamiento de las comunidades y poblaciones vulnerables, y la promoción de los derechos humanos para todas las personas. Durante más de 50 años y en 120 países, el Fondo Canadá ha contribuido a promover la democracia, apoyar a la protección de los derechos humanos, asegurar la seguridad y estabilidad, crear oportunidades e igualdad para la infancia, las mujeres y la juventud, y estimular el crecimiento económico sostenible, incluyendo acciones a favor del medio ambiente.




