Mi abuela y el mar

 

Mi abuela me puso el nombre y desde ese momento me acogió como hija.
Cuando la niebla llegó a su mente, me convertí en la cuidadora de su vida y de su muerte.
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La muerte fue muy amable conmigo y con ella, no llegó de sorpresa y eso se lo agradezco. Hoy que no está, abrazo cada recuerdo, cada palabra y cada beso.
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Me dijeron que el dolor es como la olas. El duelo se convirtió en el mar, ese mar al que ella en vida le tuvo tanto temor. Un temor que se metió en mis huesos y fue parte de la mayoría de mi vida adulta.
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Las olas hoy llegan y hay espacio para respirar.
Su recuerdo recorre mis venas, mi infancia se hace presente y el agua salada me lava el alma.
Vivo entre lagrimas y el mar.
Su última enseñanza me la dio desde lejos, su muerte me enseñó a nadar.


Durante el mes de febrero, en el marco de nuestra edición “Mujer no número”, estaremos publicando las reflexiones de varias fotógrafas sobre las mujeres que más admiran. 

Rebeca Saborio Carro
Rebeca es una galardonada fotógrafa costarricense dedicada a la fotografía de retrato de personas y de animales. "Soy creadora de imágenes para decorar espacios y alegrar corazones". Rebeca is an award-winning Costa Rican photographer dedicated to portrait photography of people and animals. "I am a creator of images to decorate spaces and brighten hearts".