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lunes, julio 4, 2022

El cáncer en los perros y gatos

Carlos Coto
Carlos Coto
El Dr. Carlos Coto, es egresado de la escuela de veterinaria ESFA (Universidad Veritas) en el 2011, desde entonces se ha dedicado a la medicina interna de animales de compañía, y desde 2013 con completo énfasis en oncología clínica. / Dr. Carlos Coto graduated from the ESFA veterinary school (Universidad Veritas) in 2011. He has practiced internal medicine for companion animals ever since, and, since 2013, has focused exclusively on clinical oncology.

‘¿Doctor, puede haber prevenido esta enfermedad en mí mascota?’. Esa es una de las preguntas más frecuentes cuando realizo una consulta con un paciente que ha sido diagnosticado con cáncer. A esto mi respuesta la mayoría del tiempo es: no. La explicación tiene que ver con qué causa dicha enfermedad en estos animales.

La incidencia del cáncer es sumamente alta en perros, un poco menor en gatos, pero de igual manera considerablemente alta.

El cáncer resulta del daño al ADN del animal, que altera el código genético que ocasiona que unas células se repliquen de manera descontrolada. Dichas células logran evitar todos aquellos mecanismos que podrían detectar el daño en el ADN y así ser eliminadas. Luego, las mutaciones permiten además la formación de nuevos vasos sanguíneos para poder irrigar y llevar nutrientes a estas células cancerosas, también crear procesos que le permiten extenderse localmente a través de la invasión de los tejidos aledaños o extenderse a otros sitios distantes en el organismo (metástasis).

Paciente de Vitalvet recibiendo tratamiento. Cortesía Carlos Coto / El Colectivo 506
Sumado a esto, gracias a los avances en la medicina en el tratamiento y prevención de otras enfermedades, el desarrollo de vacunas que previenen algunas enfermedades fatales, y dietas completas y balanceadas, nuestras mascotas viven mucho más tiempo que antes. Entonces, todos estos daños o mutaciones causadas en el ADN se acumulan en el tiempo, incrementando así las probabilidades de desarrollar cáncer conforme nuestras mascotas envejecen. Eso, sin excluir la posibilidad de que los pacientes jóvenes también pueden padecer de cáncer.

A pesar de todo lo mencionado, es importante saber que existen algunas opciones que podemos considerar para reducir la incidencia de algunas de estas enfermedades. Se ha determinado que la castración en hembras puede reducir significativamente la incidencia de cáncer de mama, y elimina la probabilidad de tumores en ovarios o útero. En machos, la castración previene el desarrollo de tumores testiculares; se estima que un 90% de los machos no castrados tendrán algún tumor testicular después de los 10 años de edad. Además, en los perros existe una enfermedad conocida como tumor venéreo transmisible (TVT) que como su nombre lo dice es el único tumor que se logra transmitir a través del contacto sexual. Este tumor puede causar tumores en los órganos reproductores principalmente. Por lo tanto, la castración evita dicho riesgo.

En la actualidad, algunos pocos estudios parecen sugerir que la castración temprana en perros mayores a los 20 kilos de peso podría incrementar la incidencia de cáncer, así como de algunos problemas ortopédicos. Es por esto que en razas o perros que se cree van a tener pesos mayores a 20 kilogramos, no es recomendable castrarlos antes del año en el caso de los machos. En hembras, es recomendable castrar después del primer celo y antes del tercero.

En gatos, se ha demostrado que dos de sus principales enfermedades infecciosas—FeLV (virus de leucemia felina) y FIV (virus de inmunodeficiencia felina)—incrementan considerablemente la incidencia de cáncer principalmente leucemia (cáncer de la sangre) y linfoma (cáncer del sistema linfático). Es por esto que es de suma importancia cuando adoptamos o compramos un gato conocer si es portador de alguna de estas enfermedades.

En países tropicales como el nuestro donde la radiación de la luz solar es importante, sabemos que se deben tener medidas tanto en perros como en gatos para reducir la exposición a las horas más pesadas de sol. También es recomendable el uso de protector solar o ropa con protección UV principalmente en aquellos que poseen piel blanca y áreas sin pelo como el área abdominal e interna de los muslos en perros, y en gatos su nariz, frente y orejas. Dicha exposición incrementa la incidencia de algunos tumores de piel como carcinoma de células escamosas y hemangiosarcoma cutáneo.

Si dentro de sus planes está comprar un perro o gato de alguna raza específica, debería investigar previamente, ya que algunas razas tienen una mayor incidencia de padecer de cáncer. Un ejemplo es el Golden Retriver. Es por esto que se está llevando a cabo el Golden Retriever Lifetime Study en el cual 3000 perros de esta raza serán estudiados a través de sus vidas para evaluar factores de riesgo genético, ambiental y nutricional. Es el estudio más grande que se ha realizado, y esperamos que en algunos años se logren muchas otras respuestas de por qué esto ocurre y ayudarnos a encontrar nuevas maneras de prevención y tratamiento.

Paciente de Vitalvet recibiendo tratamiento. Cortesía Carlos Coto / El Colectivo 506
La exposición a factores como el humo del tabaco también se ha asociado a mayor incidencia de cáncer, por lo que si hay fumadores en casa, como mínimo, se debería de fumar fuera de la misma y lejos de nuestras mascotas. También la exposición a algunos factores ambientales como insecticidas y pesticidas se han asociado a un mayor riesgo de padecer dicha enfermedad.

Uno de los temas en la actualidad que más se discute en cuanto a la prevención del cáncer es la alimentación de nuestras mascotas. Por ejemplo, algunos argumentan que las dietas comerciales, ya sean en grano o enlatadas, incrementan la incidencia del cáncer por la mala calidad de las materias primas o el uso de preservantes. Sin embargo, la realidad es que no existe evidencia científica de que sea cierto.

Se habla de que las dietas “BARF” (huesos y comida cruda) o dietas caseras cocinadas pueden reducir la incidencia de dicha enfermedad, lo cual también carece de evidencia científica. Los pocos estudios que se han realizado para tratar de probar esto presentan grandes sesgos en la información. También se desconoce el efecto a largo plazo de dichas dietas, más allá de algunas mejoras en la flora intestinal y digestión para algunos individuos. Si usted como propietario decide utilizar alguna de estas dietas, es imperativo que sean formuladas por un médico veterinario especialista o un profesional en nutrición. Esa persona puede garantizar que no tendrá ninguna deficiencia nutricional o riesgo de contaminación cruzada a la hora de manipular alimentos crudos, ya que estas pueden causar problemas de salud en el corto, mediano y largo plazo en las mascotas.

En cuanto a la obesidad, se ha demostrado que en personas incrementa el riesgo de cáncer de mama, uterino e hígado. En mascotas, tanto caninos como felinos, sabemos que la obesidad incrementa los riesgos de padecer problemas ortopédicos, diabetes, y problemas respiratorios, entre otros que secundariamente afectan la longevidad de nuestras mascotas. En cuanto a cáncer se ha asociado a estados de obesidad con mayor riesgo de padecer cáncer, pero de igual manera sin evidencia científica fuerte que lo respalde. Probablemente sea cuestión de tiempo para que otros estudios sean más significativos y nos den la respuesta de dicha relación, como conclusión la obesidad afecta la salud de nuestras mascotas y por ende se debe de evitar al máximo.

Otro tema que ha sido ampliamente discutido por los especialistas en nutrición veterinaria en otras latitudes es el consumo de carbohidratos. Existen grupos que sugieren que dietas bajas en carbohidratos (menos del 20%) puede prevenir la incidencia del cáncer e inclusive la progresión del mismo cuando ya ha sido diagnosticado. La realidad es que tampoco existe ningún estudio que respalde dichas afirmaciones, y los pocos que se han mencionado no muestran una evidencia confiable. Desde un punto de vista más fisiológico, el cuerpo de un animal adulto y sano es capaz de producir glucosa—carbohidrato del cual las células tumorales así como las del resto de nuestro organismo obtiene la energía—a partir de otras sustancias como el glicógeno que almacenamos en nuestros músculos, los ácidos grasos y aminoácidos obtenidos del consumo de grasas y proteínas, y de algunos procesos que realiza el hígado, en función de mantener los niveles de glucosa (azúcar) en sangre para el correcto funcionamiento del organismo, aun cuando hay restricción en el consumo de carbohidratos. Esto no es una invitación a dar carbohidratos libremente a nuestras mascotas, pero sí a conocer que lo ideal es que nuestras mascotas consuman dietas balanceadas que los mantengan en un peso ideal.

En resumen, el cuidado adecuado de las mascotas mediante el control veterinario adecuado, la reducción a la exposición de factores asociados a esta enfermedad que he mencionado, nos puede ayudar a reducir las probabilidades del padecimiento de cáncer. También el consumo de una dieta sin deficiencias ni excesos son la mejor estrategia que podemos emplear para reducir este riesgo. Ahora bien, no podemos olvidar que existen factores genéticos y ambientales que no se pueden evitar, y que no existe un único remedio que prevenga o cure las enfermedades malignas: el cáncer es una enfermedad espontánea, aleatoria, y multifactorial. Al final, el diagnóstico temprano es la mejor herramienta que tenemos, no para prevenirla, pero si para intentar curar el cáncer.

Las columnas de Voces de «Convivencia Animal» son patrocinadas por Instinct, un alimento para perros y gatos producido en Estados Unidos e importado a Costa Rica desde 2014 por PROVETCRE, una MiPYME que se preocupa por las mascotas costarricenses y lo que comen. Instinct está en la misión de transformar la vida de las mascotas: “Creemos que todas las mascotas merecen la mejor vida posible. Y si nos preguntas, comienza con la comida”.
Esta semana, el Dr. Coto, fundador y especialista de Vitalvet, comparte sus conocimientos a través de esta columna.
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