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Es posible que lo que ocurre en Cóbano no sea gentrificación

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La comunidad costera de Santa Teresa, Puntarenas, es un paisaje multicultural que ha recibido mucha inversión extranjera. Sin embargo, ¿estamos realmente ante un proceso de gentrificación o se trata de una transformación social distinta? Profundice en este reportaje. ¿Cree usted que existe gentrificación en el distrito de Cóbano?

La periodista Elena Parras reporta la historia en este artículo, creado con una beca del proyecto “Periodismo en tiempos de polarización” del Fondo para el Periodismo de Soluciones en Latinoamérica. El Fondo es una iniciativa de El Colectivo 506 en alianza con la Fundación SOMOS, y gracias al apoyo del Fondo Canadá para Iniciativas Locales. El Fondo Canadá para Iniciativas Locales—administrado por la Embajada de Canadá—financia proyectos de pequeña escala y de alto impacto dirigidos al empoderamiento de las comunidades y poblaciones vulnerables, y la promoción de los derechos humanos para todas las personas”. El artículo fue publicado por Santa Teresa Hoy el 23 de diciembre del 2025. Fue adaptado aquí por El Colectivo 506 para su co-publicación.

Llegás a Santa Teresa, te sentás en un restaurante y es muy probable que te atienda una persona extranjera. Al llegar a tu alojamiento, quizá te des cuenta de que el propietario o propietaria es de nacionalidad estadounidense o israelí, mientras que el personal de limpieza y mantenimiento suele ser nicaragüense.
A simple vista, la mezcla de nacionalidades parece parte del encanto internacional de la zona, pero también despierta una pregunta incómoda: ¿estamos frente a un proceso de gentrificación o simplemente ante un destino turístico en expansión?

¿Qué significa realmente el término “gentrificación»? ¿Por qué se popularizó y cómo se entrelaza con la presencia de personas extranjeras en las comunidades costeras de Costa Rica, particularmente en Santa Teresa?

Es imposible entender y explicar las respuestas a estas preguntas si no miramos la historia. Y en Santa Teresa esa historia ha estado marcada por la migración.

Un repaso del contexto histórico

El Sur de la Península de Nicoya estuvo prácticamente despoblado hasta los años 30 del siglo XX, cuando habitantes de otros lugares de Costa Rica popularmente conocidos como “cartagos” llegaron a trabajar tierras facilitadas por el Instituto Costarricense de Tierras y Colonización (ITCO). Los pobladores se dedicaban principalmente a la agricultura, la ganadería y la pesca. Pero el desarrollo vino más lento: la electricidad llegó en el año 1996, el agua potable en el 2014 y el internet de alta velocidad hasta el 2017.

Desde principios de los años 80, y tras una profunda crisis económica en Costa Rica, los gobiernos promovieron una serie de reformas económicas orientadas hacia el liberalismo económico, es decir, una menor intervención del Estado en la economía. También incentivaron las exportaciones y la inversión extranjera, lo que dio como resultado el modelo turístico actual. Desde entonces ha habido dos booms inmobiliarios: uno a principios de los 2000 y otro después del COVID-19 en 2020, que continúa en la actualidad.

Restaurante Frank’s Place en 1997. Fue el primer restaurante del pueblo y aún sigue operativo en el cruce de Playa Carmen. Cortesía Catherine Wood via Santa Teresa Hoy / El Colectivo 506

En la actualidad, según datos proporcionados por Ronny Montero, Intendente de Cóbano, el distrito recibe alrededor de 300,000 turistas al año. El Instituto Nacional de Estadística y Censo sitúa la población fija de Cóbano en 10,500 habitantes mientras que la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) maneja más de 20.000. Pero para el intendente, esos siguen siendo números conservadores: “Yo podría decir que en Cóbano existe el doble de población de lo que indica la Caja, o sea, alrededor de 40,000 o más habitantes fijos en Cóbano”, cree.

Este crecimiento exponencial ocurre en un país que, según el Informe del Estado de la Nación 2025, enfrenta una serie de desafíos estructurales en empleo, ambiente, educación y clima social.

Si bien en 2024 el empleo aumentó y también mejoraron ligeramente los indicadores de pobreza, la recuperación es frágil: el 38% de las personas ocupadas trabaja en informalidad, una situación que golpea especialmente a mujeres y jóvenes, y deja a miles de familias transitando entre la precariedad y la exclusión.

No existen datos sobre empleo específicos del distrito de Cóbano, ya que depende estadísticamente del cantón central de Puntarenas, pero la realidad económica a ambos lados del Golfo de Nicoya es tan distinta, que los indicadores difícilmente reflejan lo que ocurre en la península.

A este panorama se suma que la educación en Costa Rica presenta uno de los desempeños más bajos de América Latina. El Décimo Informe del Estado de la Educación señala que los estudiantes de secundaria muestran niveles de comprensión lectora y razonamiento matemático propios del tercer o cuarto grado de la escuela.

En las costas, estos rezagos se combinan con un modelo de crecimiento acelerado. El Informe del Estado de la Nación advierte que en el Pacífico Norte la explosión del desarrollo inmobiliario ha provocado la privatización de accesos a la playa, la exclusión de la población costarricense de las actividades económicas y un acceso cada vez más limitado al agua. En lugares como Nosara y Cóbano, el Informe explica que hay una tendencia a privilegiar a inversionistas extranjeros en otorgamiento de concesiones en Zona Marítimo-Terrestre (ZMT), un causante más de desigualdad.

El Informe del Estado de la Nación también indica una creciente tendencia a la salida de capital al extranjero, es decir, parte del retorno de inversiones extranjeras en Costa Rica no se refleja en un aumento de Ingreso Nacional Disponible, sino que regresa a sus países de origen.

En este contexto –marcado por la presión turística, desigualdades históricas, debilitamiento institucional y un crecimiento inmobiliario difícil de regular— han surgido conflictos socioambientales, particularmente en las zonas costeras, y un auge en la preocupación por la posible “gentrificación” derivada del desarrollo inmobiliario, la falta de planificación urbanística y un Estado con limitada capacidad para planificar, regular y fiscalizar.

Nombrando los fenómenos

Para comenzar es conveniente partir de qué entendemos por gentrificación y además preguntarnos si es un fenómeno que se da en Cóbano. El Coordinador del Observatorio de Turismo y Migraciones de la Universidad Nacional en Nicoya, Esteban Barboza, ha estudiado por más de una década las transformaciones en las zonas costeras del país, y pone en duda que lo que ocurre en la Península y en Guanacaste sea gentrificación.

“Cuando hablamos de gentrificación hablamos de la transformación de ciertos territorios para que sean ocupados por personas de posición económica más holgada, lo que automáticamente causa la revalorización de estos espacios y el desplazamiento de la gente local que no puede permitirse esos precios. Eso sucede mucho en ciudades como Barcelona, México y en algunas partes muy específicas de San José, no necesariamente en Guanacaste y Cóbano”, explica Barboza.

¿Entonces qué está pasando en Cóbano y otras zonas costeras?

Según Barboza, lo que está sucediendo es un cambio de uso de suelo, es decir, en áreas en las que antes había agricultura o ganadería ahora se asientan nuevas poblaciones con alto poder adquisitivo, lo cual genera una gran desigualdad. A este fenómeno lo llama “territorialidad disonante”.

“La población local se queda a vivir, pero en unas condiciones de desigualdad muy persistentes en relación a los nuevos espacios. Hay un desplazamiento más simbólico que físico. No te vas, pero te quedás como un ciudadano de segunda categoría”, explica Barboza.

Además, aclara Barboza, esto está relacionado con especulación inmobiliaria e inversiones transnacionales de empresas que tienen poca o nula relación con el territorio, solamente buscan un retorno económico sin importar si es en Costa Rica, Tailandia o Bali. Este tipo de inversiones suelen ser bienvenidas por los gobiernos tanto locales como central porque supuestamente generan impuestos y riqueza. Añade que estos grandes proyectos suelen tener como fin los alquileres temporales o Airbnb, que al final pasan vacíos la mitad del tiempo.

Construcción de condominio en la entrada a Santa Teresa. Cortesía Elena Parras / El Colectivo 506

¿Y cuales son los cambios culturales que este tipo de transformaciones territoriales están generando?

Estos territorios disonantes están además turistificados, apunta Barboza. Se abandonan poco a poco las actividades tradicionales como la agricultura y la ganadería para depender de las inversiones inmobiliarias y el flujo de turistas. El experto asevera que el 85% de los turistas en Costa Rica son extranjeros y no se incentiva el turismo local, ni por precios ni por oferta. Todo está diseñado para el visitante, dejando de lado, a nivel social, el desarrollo de áreas vitales para las poblaciones locales como son los espacios públicos de ocio, la educación y el acceso al agua.

Para Esteban Barboza el término “gentrificación” se está utilizando para englobar todos estos fenómenos, según él, ha sido muy útil a nivel de activismo, porque todo el mundo sabe de qué se está hablando.

Con la aparición de los fenómenos descritos, han surgido movimientos ciudadanos que buscan visibilizar y abrir la conversación sobre estos temas. Entre estos grupos destaca el colectivo No a la Gentrificación quienes han sido de las voces más críticas y ponen el foco en el efecto de la llegada de extranjeros con mayor poder adquisitivo, como “nómadas digitales” e inversionistas, en la falta de coordinación entre instituciones y en la necesidad de voluntad política.

El salón comunal de Santa Teresa colapsó hace más de dos años y en la actualidad se utiliza como parqueo de la delegación de policía turística y del liceo. La gestión del espacio se transfirió recientemente a la ADI Mal País – Santa Teresa que espera fondos para construir un nuevo espacio comunitario. Cortesía Elena Parras / El Colectivo 506

Personas extranjeras: ¿cuál es su papel en todo esto?

El distrito de Cóbano está muy acostumbrado a convivir con extranjeros, ya sean turistas o migrantes.

Ivannia Rodríguez, de 36 años de edad, nativa de Cóbano, presidenta de la Asociación de Desarrollo Integral de Mal País-Santa Teresa y administradora de hotelería, cuenta que desde que era niña ella compartió con extranjeros y que percibía una relación de respeto e interés por la cultura local.

“En los 80 llegaron extranjeros que descubrieron la zona casi de casualidad, porque pasaban en barco o sobrevolaban en avioneta, ubicaron el lugar y después regresaron. […] Venían más bien alejándose de lo que no les gustaba de sus países, no sé, del capitalismo. Construyeron sus casas con respeto y trataron de involucrarse y ser parte del pueblo”, relata Ivannia.

Continúa explicando que después comenzó el turismo del surf y también los surfistas buscaban ese contacto con la naturaleza, y acampaban en la playa. Después, con los hoteles y el lujo, cambió el tipo de turista y empezaron a llegar personas con mayor nivel adquisitivo, incluso se venían a vivir pero a veces ya sin mezclarse tanto con la cultura del lugar.

Retrato de Ivannia Rodríguez. Cortesía Elena Parras / El Colectivo 506

En relación a la presencia de extranjeros, Barboza y Rodríguez coinciden en que hay principalmente dos grupos: “están los extranjeros que vienen a vivir aquí y hacen su casa sin ánimos de hacer fortuna y está el inversionista que lo que ve es dinero y lo que le importa es el negocio, no le importa nada más. No se preocupa del desarrollo humano, de la población local. No se preocupa ni siquiera del medio ambiente”, explica Rodríguez.

Esteban Barboza señala que “a veces se trata de satanizar a los migrantes que vienen a trabajar y eso realmente es no entender lo que está sucediendo. Si bien es cierto que ha habido un aumento de migrantes después de la pandemia acá en la zona, no se corresponde con la explosión inmobiliaria que ha habido”. Indica que al sistema le “es muy fácil poner a la gente a pelearse entre ellos” en lugar de señalar a los verdaderos responsables.

En esta línea, es pertinente hablar de “aporofobia”, término acuñado por la filósofa Adela Cortina en 1995 y que hace referencia al odio hacia los inmigrantes pobres, a diferencia de la xenofobia que habla del rechazo a los extranjeros en general.

Gustavo Oporta, de 21 años, es nativo de Santiago de Cóbano y trabaja como recepcionista. Relata que vive la presencia de extranjeros con completa normalidad siempre y cuando respeten el entorno. También hace esta distinción entre extranjeros que llegan a trabajar y a vivir tranquilos y los que llegan a “hacer daño”.

“No es que los inversionistas millonarios se vienen a vivir acá. […] Quizás vienen y se quedan algún tiempo pero nunca se van a regularizar, nunca van a ser migrantes, nunca van a sacar cédula de residencia porque no les interesa”. Expone Barboza.

Ivannia además manifiesta que le preocupa que algunos de estos desarrolladores no cuiden el entorno: “algunos dicen que cuando este lugar ya no sea atractivo, se irán al siguiente lugar. Eso es muy fácil para quienes tienen la holgura económica, pero ¿qué pasa con nosotros? No puedo irme a otro lugar y no quiero tampoco. O sea, nosotros nos quedamos aquí con el problema. Y ahí es donde se empieza a dar el resentimiento, se empieza a culpar y a veces se explota por lo mínimo. En ocasiones pagan justos por pecadores”.

La calle principal de Santa Teresa y Mal País comenzó a pavimentarse hace cuatro años. Cortesía Elena Parras / El Colectivo 506

El mercado laboral

Al no haber datos de empleo específicos del distrito de Cóbano, es imposible cuantificar el impacto real de personas extranjeras ocupando puestos de trabajo y en qué condiciones lo hacen.

Le preguntamos a Rodríguez, la presidenta de la ADI, cuál es su opinión acerca de los extranjeros que vienen a trabajar en sectores como el turismo. “Si hay extranjeros que tienen trabajo es porque hay trabajo y además en ocasiones tienen mejor inglés que muchos locales. Eso puede ser injusto porque aquí no tenemos las mismas facilidades para estudiar. Ahora ya está cambiando un poco porque ha habido más presencia de Policía de Migración y el Ministerio de Trabajo”. También cree que un local que trabaja bien siempre va a tener un puesto de trabajo. Por otro lado, considera que hay una desmoralización en los jóvenes, que a veces sienten que no van a tener acceso a un buen puesto y se van por vías más fáciles “incluso entran en el mercado de la droga”.

Hablamos con Mario Mikowski, dueño de un hotel en Santa Teresa y fiscal de la Cámara de Turismo y Comercio de la Zona Azul (Catuzca) sobre contrataciones irregulares y oportunidades para las personas locales. Mikowski afirma que su hotel tiene una plantilla de más del 95% de costarricenses y que aunque no es fácil, es una cuestión de filosofía de trabajo de cada empresario. También es firme en que no hay excusas para no hacer las cosas legalmente e incide en que cualquiera puede acercarse a Catucza a pedir información sobre trámites y requisitos.

“Si alguien quiere contratar a una persona que no es costarricense y la inscribe en las instituciones y logra el permiso de trabajo, bienvenidos, no estamos para discriminar a nadie. Pero el que sí de verdad tiene la misión de contratar ticos, no es fácil, pero tampoco es imposible”, declara Mikowski.

Sobre las contrataciones, el académico Esteban Barboza explica que hay suficientes leyes de migración que se deben cumplir y que si hay migrantes trabajando en situación irregular es problema de un sistema muy permisivo con los negocios que los explotan.

Rodríguez también cuestiona la calidad del trabajo que traen los grandes desarrollos “esos megaproyectos de 100, 200, 300 lotes, ¿qué tipo de trabajo traen? Muchos jardineros, mantenimiento, limpieza, pero no se incentiva que el local evolucione”. Considera que muchas veces se traen especialistas de fuera y explica que sería un sueño para ella ver alguna institución universitaria en la zona para que “en algún futuro esos niños puedan ser los administradores, los abogados o los doctores en su pueblo”.

El intendente Ronny Montero asegura que desde el gobierno local se están haciendo todos los esfuerzos para mejorar la educación y que aunque es competencia del Ministerio de Educación Pública (MEP), es obligación de los gobiernos locales solicitar y gestionar ante las instituciones. Parte de lo que están impulsando es un curso por parte del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) sobre Guiado de Turismo General, de una duración de año y medio. El curso debería comenzar en febrero de 2026 pero debido a una baja demanda, es posible que no suceda.

Montero también cree que ha habido una gran falta de educación financiera y de esta manera muchas personas vendieron tierras creyendo que ese dinero duraría toda la vida y al aumentar su nivel de gasto sin planificación, terminan pasando necesidades económicas. “Muchos acabaron cuidando el jardín de la propiedad que vendieron”, concluye.

Retrato de Richard Mora. Cortesía Elena Parras / El Colectivo 506

Richard Mora, de 47 años de edad y nativo de Santa Teresa. Richard cuenta cómo él antes trabajaba en agricultura y ganadería y que los trabajos eran muy físicos. Desde el año 2000 aproximadamente, trabaja en turismo como propietario de una empresa de transporte y dice que su calidad de vida ha mejorado, aunque todo va más rápido y “el trabajo es más mental”.

Al preguntarle por las oportunidades educativas para la población local, cuenta que en ocasiones hay una falta de interés de la propia persona y añade cómo él aprendió inglés en un curso que se dio en Cóbano desde el 2008 al 2010 y que después se fue a vivir a Londres dos meses para seguir aprendiendo. Vivió en casa de una familia que había conocido en Santa Teresa.

En relación al trabajo, considera que los extranjeros que vienen a trabajar deberían regularizarse por una cuestión de bienestar personal, para que los dueños de los establecimientos no se aprovechen de su situación migratoria.

Richard Mora cuenta que su vida evolucionó junto con el turismo y que el día a día siempre transcurrió en armonía con los extranjeros, aunque en ocasiones hay quejas porque “aparece un extranjero que quiere hacer lo que le da la gana” y también “porque hay locales que pelean por las olas”. Él se siente muy privilegiado de haber crecido en la zona y prefiere no ponerse a hilar muy delgado con ciertos temas.

La ausencia de instituciones

A inicios de este año 2025 hubo en Santa Teresa un fuerte operativo en el que la Policía de Migración y el Ministerio de Trabajo visitaron en horas de operación varios establecimientos, resultando algunos clausurados temporalmente.

El Intendente relata que recibieron tantas denuncias relacionadas con establecimientos que empleaban personal de manera irregular que fue el concejo municipal de distrito quien hizo la solicitud a estas instituciones para hacer un trabajo organizado de 17 días. Ronny Montero explica que hacerlo todo en una o dos noches no era lo esperado. Considera que el operativo no abarcó el área suficiente y que además fue demasiado impactante para vecinos y visitantes.

El jerarca cree que en Cóbano debería haber una presencia regular de Migración y Trabajo, al menos semanal o bisemanal para “hacer revisión, detener vehículos y verificar documentos, porque no solamente es la situación laboral, tampoco sabemos qué tipo de personas andan en nuestras carreteras, no sabemos si esto es un lugar que se está convirtiendo en escondite de personas huyendo de procesos legales en otros países”.

También apuesta por que si hubiera más presencia institucional, más establecimientos trabajarían de manera regular y la competencia entre locales y extranjeros sería más sana. Desde su punto de vista, hasta los procesos de regularización mejorarían, pues actualmente tienen que ir a San José o Puntarenas a hacer los trámites.

David Chaves, del colectivo No a la Gentrificación, explica que estos operativos fueron fruto de la presión mediática que se estaba haciendo en todo el país y añade que al no haber presencia de las instituciones en áreas periféricas del país, “hay como un sentido de impunidad, se siente largo lo que es la ley, no hace falta cumplirla porque no hay cómo”.

Alejandra Fallas, tiene 26 años y es natural de Bethel de Cóbano, es maestra y trabaja en una escuela privada. Ella expresa que siente que hay muchos negocios de extranjeros que no están siendo sometidos a la misma fiscalización que se somete a los costarricenses y también cree que históricamente ha habido corrupción en las administraciones. En líneas generales, siempre ha mantenido una relación cordial con los extranjeros y además siempre le ha gustado aprender sobre otras culturas y maneras de ver el mundo.

¿Hay soluciones?

“Hay lugares en el mundo donde se le ha puesto el cascabel al gato. Y en ese caso, el gato es Airbnb”, explica Esteban Barboza.

En ciudades como Barcelona o Nueva York, los ayuntamientos han restringido enormemente la presencia de estas plataformas de alquileres vacacionales, pero en Costa Rica Barboza considera que el Estado ha sido complaciente con las plataformas. “Cuando hablo del Estado me refiero a todas las capas del Estado, desde el gobierno central que tiene entre sus prioridades la atracción de inversión extranjera hasta los gobiernos locales que otorgan permisos en condiciones extrañas”, apunta Barboza.

Además, Barboza incide en la importancia de las organizaciones comunales “todos los proyectos que se han parado, es por el activismo de la gente, no porque el Estado lo pare ni porque el Estado no lo permita. Es más bien cuando la gente se da cuenta de lo que hicieron”.

Por su parte, el intendente Ronny Montero cree que las soluciones pasan por incentivar que las personas locales emprendan, con ayudas económicas, créditos y formación y así puedan ser propietarios de negocios turísticos y no solo trabajar para ellos.

Mikowski asegura que es necesario hacer énfasis en la formación de las y los jóvenes: “[La inversión en educación] es un proyecto a muy largo plazo. Habría que hacer el cambio y esperar a que toda esta generación pase por el proceso educativo para que después se incorpore a la fuerza laboral, estamos hablando de 5 o 10 años. Pero bueno, si no se empieza, no se termina”.

El Informe del Estado de la Nación propone acciones encaminadas a cumplir la normativa existente, incentivar la participación comunitaria, combatir la corrupción y la discrecionalidad y volver a centralizar el ambiente y la justicia social en la agenda pública.

Desde No a la Gentrificación, también inciden en la importancia de la participación ciudadana en reuniones y agenda política, en que las comunidades se organicen y alcen la voz ante las injusticias que les afectan más allá de los posteos en redes sociales. Chaves cree que cada vez hay más conciencia y más información y que la tendencia es a la mejora, pero que también el desarrollo de proyectos inmobiliarios sigue y no hay que cesar en la lucha.

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Elena Parras
Elena Parras
Fundadora y editora de Santa Teresa Hoy Magazine de origen español y afincada en Costa Rica desde hace cinco años. Comenzó este proyecto para acercar información profunda y contextualizada del distrito de Cóbano a vecinas/os y a visitantes como una manera de canalizar su activismo. // Founder and editor of Santa Teresa Hoy Magazine, originally from Spain and based in Costa Rica for the past five years. She started this project to bring in-depth and contextualized information about the Cóbano district to residents and visitors as a way to channel her activism.

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