“Lo que le pasa a una, nos pasa a todos”: una conversación con Epsy Campbell Barr
Esta serie de entrevistas con líderes de diversos ámbitos no se centra en la actualidad ni en soluciones que ocupan los titulares, sino en algo muy concreto: ¿cómo mantienen la esperanza estas personas ante noticias difíciles? Este mes: la exvicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell.

“Me recuerda a un parto”, dice Epsy Campbell Barr. “Conforme el dolor es más grande, usted está más cerca del proceso de dar a luz. ¿Cuánto es? Yo no sé, pero yo nunca he visto tantos procesos de acompañamiento a mujeres que están haciendo cosas en los sitios más difíciles de la humanidad”.
Llegamos al Centro de Mujeres Afro en Moravia, San José, para conversar con la persona quien, en el 2018, se convirtió en la primera vicepresidente afrodescendiente en la historia de las Américas. Estábamos allí para entrevistarla para la primera edición de una nueva serie de entrevistas, las “Recarga VIP”, exclusivas paralelas personas que donan para apoyar a nuestra sala de redacción. Aquí, publicamos unos excerpts; para recibir siempre la entrevista de primera mano y completa, ¡hágase miembro hoy! Nos encantaría darle la bienvenida.
Con esta serie, hablamos con todo tipo de líderes sobre cómo mantienen la esperanza frente a titulares difíciles. ¿Cuáles son sus consejos para mantener el balance y la energía para seguir generando acción?
En la oficina asoleada de Epsy, ella nos llevó a lugares inesperados y una reflexión muy profunda, no solo sobre Costa Rica sino como cualquier país que enfrenta crisis y polarización.

Si tuviera que escoger un emoji para resumir cómo es su relación hoy con las noticias que consume, ¿que escoge?
Los ojos cerrados, porque la realidad es suficiente para mí. Y escogería un emoji de sorpresa. Siempre me sorprende lo que estoy viendo.
¿Cómo es su rutina de noticias actualmente? ¿Qué consume?
Sigo muy poco las noticias de los medios tradicionales en Costa Rica. Las veces que he intentado volver a las noticias nacionales y después de los primeros 15 minutos recuerdo porque era que no las veía. Creo que tener demasiada información sobre el sufrimiento humano inmoviliza. Usted no necesita estar conectada con la inyección pegada en la vena para saber cuántos fueron los últimos asesinatos, etcétera.
En cuanto a los derechos de las mujeres, ¿cómo es su apreciación de dónde estamos? La última vez que tuve la oportunidad de sentarme con usted fue justo después de que fuera electa a la vicepresidencia. Siento que ahora estamos en un contexto muy diferente, pero ¿cómo lo ve usted?
Evidentemente pareciera mucho que hay backlash, digamos. Estamos en un tiempo de retroceso.
Sin embargo, yo asistí a un parto [de mi hija mayor]. Y la realidad me recuerda a un parto. Los avances que hemos tenido a lo largo de las últimas décadas, definitivamente generaron un momento de pareciera retroceso, pero es como una contracción. Las contracciones son cuando uno le duele más, ¿verdad? Y entre más dolor hay, es porque el cuerpo está dilatando más. Yo siento que los avances que se han tenido de los derechos de las mujeres hacen literalmente imposible que volvamos al pasado, aunque circunstancialmente podemos sentir que hay un retroceso.
Es normal que los sectores que han perdido espacio reaccionen con toda su fuerza. Ningún proceso de cambio profundo se ha dado sin resistencia.
Nosotras en este régimen—no sé si se llama régimen, pero en esta situación política que vivimos—¿qué tantos derechos podríamos perder realmente? No podemos devolvernos absolutamente, pero sí podríamos devolvernos si no vemos con compasión a los que más necesitan, a los que se nos olvidan todos los días, producto de la comodidad que tenemos. Sí podemos retroceder si decidimos que lo que nos importa es que este grupito va a estar a salvo. Si no entendemos que vivimos en una gran tribu y que lo que a los demás les pasa, nos importa. Estas clases medias que [a veces pueden ser] super insensibles con la gente más pobre de Costa Rica. Eso no lo inventó el gobierno actual ni nadie. Eso es cierto.
Es cierto el abandono de Puntarenas. de sectores de Guanacaste, de Limón, de las zonas urbano-marginales aquí [en San José]. Es cierto que las cárceles cada vez tienen más gente. Es cierto que hay un montón de muchachos y muchachas que desde los 12-13 años, la única alternativa que encuentran para pensar en una vida con algunos recursos es que alguien les ofreció ser parte de un negocio ilegal.
Mientras nosotras no podamos entender que de verdad lo que le pasa a una, nos pasa a todos—es ahí donde sí vamos perdiéndolo todo, porque perdemos la humanidad. Y cuando usted pierde la humanidad ya lo perdió todo. Cuando usted le da lo mismo y considera que el fin justifica los medios. Y no piensa de abajo para arriba, sino a partir del otro escalón que necesito yo como persona.

Cuando aplaude, cuando en esos lugares la gente que no tiene esperanza alguna este la detienen; la llevan a la cárcel; o cuando se enoja porque ellos mismos votan de una manera que nos parece irracional, pero nunca les vimos la cara cuando estábamos con las condiciones de ponerlos en primer lugar, al menos en el discurso.
Eso sí tenemos que tener en cuenta. No a los más conservadores que tienen poca conciencia—a los que supuestamente son progresistas y tienen conciencia, pero les da miedo el barrio, y la calidad de escuela que tienen, y están pensando en cómo acumular más. En este país hay suficiente de esa clase media acomodada, progresista, que le parece que “¿cómo va a ser tan estúpida la gente por votar por X, Y o Z?”
Hay una ventana de oportunidad cuando hay una crisis tan grande como la que tenemos. El tema es cuánta gente está dispuesta a hacerlo. La realidad lo que muestra es que hubo unos avances que quebraron la estructura de organización social y que se está tratando de remendar con Krazy Glue.
Hay que seguir caminando. A veces hay que llorar, pero sigue caminando. El viento le seca las lágrimas, dice un proverbio africano.
¿Qué diría usted a alguien que tal vez escuche esto y dice, “Bueno, yo creo que yo estoy abierta, yo quiero entender más, qpero lo que no quiero es hablar con gente que apoya a Rodrigo Chaves y a Laura? Fernández”.
Yo pienso que una tiene que hacer un esfuerzo de humildad, incluso para entender lo que pasa con las personas que están pensando y apoyando cosas que no son las que uno piensa.

