¿Están listos para celebrar mañana?

Lo necesitamos. ¿Lo hemos necesitado más que ahora?

Aire libre que no se puede atrapar, barro que no se puede desinfectar, calor y frío extremos después de tantas horas templadas. Falta de aire. Sorpresas. Espacios en los que entramos no para controlar, no para ser controladas, sino sólo para ser. Caminar. Recordar que somos pequeñas.

En una era de frustración, celebramos el amor, hectárea tras hectárea. ¿Cuántos matrimonios pasaron por estos lugares: reuniones, decisiones, lunas de miel? Decidí casarme mientras contemplaba las profundidades del Río Celeste; una ex primera dama tomó la misma decisión mientras contemplaba el turbulento cráter del Volcán Irazú; tantas personas encontraron el amor, lo confirmaron, lo probaron a lo largo de senderos del bosque y escaladas de montañas. 

Y luego está el amor por los lugares mismos. Cualquiera en el mundo que viva al alcance de un parque nacional es un alma afortunada. Los costarricenses tienen más suerte que la mayoría. Durante estos últimos 18 meses, nuestros parques nacionales nos han animado como nunca antes. Mañana es un agradecimiento.

Y mañana es una pregunta. Muchas, de hecho. ¿Cuándo volveremos? ¿A cuál de primero? ¿Cómo demostraremos que no los olvidamos durante esos meses en los que ningún pago de entradas se colaba en las arcas, cuando los presupuestos públicos se agotaban? ¿Cómo demostraremos que, al darnos cuenta de cuánto los necesitábamos, también nos damos cuenta de cuánto nos necesitan?

¿Están listos? Nos llaman.

Inspirado en el Día de los Parques Nacionales de Costa Rica, mañana 24 de agosto 2021. Nuestra columna semanal Media Naranja cuenta breves historias de amor con un toque costarricense. Durante nuestra edición de agosto, “Simbiosis”, se ha centrado en el amor de muchos tipos relacionado con los parques nacionales de Costa Rica y otras áreas protegidas.

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