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viernes, julio 1, 2022

Para todas las personas que tenemos un trastorno mental

Cris Gomar
Cris Gomar
Cris Gomar, diseñadora publicitaria y estudiante de Psicología, fundadora de Vaso Lleno con una relación permanente de amor y odio con su Trastorno de Ansiedad. // Cris Gomar, a publicity designer and psychology student, is a founder of Vaso Lleno. She has a permanent love-hate relationship with her Anxiety Disorder.

Este mes para nuestra edición especial de Salud Mental entregamos nuestra columna Media Naranja—que se enfoca en el amor, en todas sus formas—a una iniciativa que tiene años de crear una comunidad apasionada por romper estigmas de salud mental en Costa Rica. La iniciativa es Vaso Lleno; su fundadora, Cris Gomar. En sus redes sociales comparte regularmente mensajes de amor y apoyo para personas que enfrentan diversos retos de salud mental.

Para la columna de hoy, compartimos un mensaje de Cris basado en un post de Vaso Lleno el 6 de mayo 2022, sobre el cariño que tenemos que mostrarnos. Lea el post original aquí.

Hoy lloré un poquitito en una reunión porque recordé todos los fantasmas y mentiras que mi ansiedad crea todos los días. Mi mente tenía mucho rato de no llevarme ahí o tal vez el estar tan ocupada y la estabilidad emocional había evitado ese lugar tan oscuro donde pienso que las personas con trastornos mentales le hacemos la vida un poquito más compleja a quienes nos rodean. Sentir y pensar eso es una representación de un dolor muy profundo que, a pesar de saber que el trastorno es el resultado de algo más grande y no nuestra responsabilidad tenerlo, nos limita de hacer muchas otras cosas. Por ejemplo, querernos más sano y bonito. O todavía peor, no permitir que otras personas nos quieran por lo que creemos que somos.

Según mi experiencia, parte de tener un trastorno mental es adaptarse a la inestabilidad y saber que así como tenemos momentos altos, tenemos otros que pueden ser muy bajos. Tan bajo que nos lleven a una depresión, a tener ideaciones suicidas o incluso intentar quitarnos la vida. Yo siento que, a pesar de estar medicada e ir a terapia, necesito acostumbrarme y hasta encariñarme con esos sube y bajas. Ahí suelo estar, en esa curva cambiante.

Leerlo se me hace durísimo, pensarlo, decirlo o sentirlo es todavía peor. Sentir que somos difíciles de querer puede ser, para mí, de los sentimientos más crueles. «La peor parte de tener una enfermedad mental es que la gente espera que te comportes como si no la tuvieras» dicen en la última película del Joker. Y sí, yo jamás digo con tanta tranquilidad que soy intolerante a la caseína como decir que tengo un trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Justamente porque cambiar el menú no es tan complejo. Acostumbrarse o adaptarse a las necesidades de otra persona por sus trastornos mentales es otro mundo.

Así que nada. Quería decirles esto porque sé que son pensamientos más comunes de lo que pensamos y difíciles de expresar. Es muy duro llegar a pensar que somos ‘difíciles de querer’ o tener un miedo constante que una relación, un trabajo, una amistad pueda terminar por esa particularidad.

Lo siento mucho para ambas partes. Así que tratémonos con más cariño que muchas personas no la están pasando bien y ni siquiera saben cómo expresarlo.

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