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viernes, octubre 7, 2022

La vida tiene una manera curiosa y sigilosa de sorprendernos

Mónica Quesada Cordero
Mónica Quesada Corderohttp://www.mqcphoto.com
Mónica (Co-Fundadora, Editora Gráfica) es una galardonada fotoperiodista con 15 años de experiencia en el desarrollo de proyectos fotográficos en el área editorial, retrato, vida silvestre, comida y arquitectura. Además, cuenta con experiencia en escritura y redacción y una maestría en Producción Audiovisual y Multimedia. Mónica (Co-Founder, Graphic Editor) is an award-winning photojournalist with 15 years of experience developing photographic projects in the editorial, portrait, wildlife, food and architecture areas. In addition, she has experience in writing and a master's degree in Audiovisual and Multimedia Production.

¿Cuántos recuerdos tiene usted que son tan claros que casi puede sentir y oler todo lo que estaba pasando a su alrededor en ese momento?

El día que vi y escuché por primera vez el video de la canción “Ironic” de Alanis Morrisette es uno de esos para mi. Puedo sentir el sillón donde estaba sentada, el calor del sol de casi medio día que entraba por la ventana, oler la comida que estaba preparando mi mamá en la cocina para el almuerzo. Aunque mi inglés de ese entonces era menos que básico, puedo jurar que entendí cada palabra, no con mi cerebro, sino con mi estómago, con mis emociones.

Semanas después, gracias a los diccionarios (si, en ese momento no había internet en la palma de la mano) y ayuda de amigas que sí hablaban inglés, entendí muy bien de qué se trataba la canción, y supe claramente que su mensaje aplicaría para siempre.

Tengo muchos recuerdos como esos en mi conciente, pero me cuesta recordar cuándo exactamente ocurrieron muchos de ellos. Por ejemplo, no tengo idea de qué época del año fue cuando escuché y ví a Alanis por primera vez. Ahora bien, si esos momentos que tatuaron mi memoria han ocurrido en septiembre, siempre recuerdo claramente que fue así. Setiembre tiene ese poder sobre mí.

¿Por qué? Bueno, quizás porque es el origen de todo. Nací en setiembre, el 22. Por eso, cada uno de mis casi 42 celebraciones de ese 22 de setiembre, de mi natalicio, podría ser una de esas memorias vivas.

Una que grita en este momento mientras escribo es celebrar como estudiante extranjera en un país que tenía apenas 15 días de conocerme, ese recuerdo también tiene olor: huele a chocolate y cerveza belga, y a una incomparable cena por mi querida Monique Dubois.

Pero desde el 2015 y hasta el 2020, los recuerdos de setiembre se vieron cubiertos por una niebla y se llenaron de ambivalencias.

Ustedes, nuestra apreciada comunidad de El Colectivo 506, saben que mi esposo y yo perdimos a la muerte nuestro primogénito, Martín, el mismo día en que nació. Lo que no muchos saben es que ese día es el 15 de setiembre del 2015.

Y bueno, no es un secreto tampoco que el 15 de setiembre es también el natalicio de otra vida demasiado importante para mi, y no estoy hablando de mi país. Me refiero a la vida de nuestra revista El Colectivo 506.

Fotografía por Pamela Fuster (@fotofusterpamela)

Siendo honesta, es la vida de algo más que una revista. Es la vida de una sororidad y una solidaridad que es más fuerte que el tiempo, más fuerte que la terapia, más fuerte que el dolor.

O quizás, y para ser todavía más honesta, no es que sea más fuerte, es que se trata del tipo de hermandad o sororidad que no sólo honra al tiempo y hace terapia, pero respeta y encuentra valor en el dolor.

La madrugada del 15 de setiembre del 2020, cuando manejaba de regreso a San José desde Bijagua, donde Katherine, Pippa y yo nos encerramos por tres días para lanzar El Colectivo 506 oficialmente, es el último día que lloré amarga y desconsoladamente a mi hijo Martín. Fue un acto terapéutico, me rendí ante el dolor por una última vez, y le dije a la memoria de mi hijo que era hora de honrarle de una nueva forma. Este setiembre será el segundo año que cumpla con mi palabra.

Mis queridas amigas, colegas y cómplices no tenían ninguna idea de lo que podría significar para mí empezar algo tan grande un 15 de setiembre.

Pero en palabras de Alanis Morissette, la vida tiene una manera curiosa y sigilosa de sorprendernos.

Setiembre seguirá concentrando memorias tangibles y poderosas, y gracias a El Colectivo 506, y todo lo que ha traído para mí, ya no es un mes que me quiera saltar. Ahora, subida en este bus colectivo que inventamos en medio de cantos energizantes de tucanes y lluvias arrulladoras, cafés calientes y almuerzos que se enfrían, entre conversaciones aterrizadas y sueños locos, ya no puedo evitar la necesidad de sumar a setiembre otro recuerdo de luz y color, de soluciones, de esperanzas.

Lo que espero hoy, que comparto esta reflexión tan personal con ustedes, es que nos ayuden a que setiembre se vuelva en un mes todavía más poderoso, más allá de las banderas ticas, los cánticos de la patriótica y el himno nacional.

Yo sueño que al terminar setiembre del 2022 yo pueda decir: ahora setiembre es el mes en que nuestra comunidad de El Colectivo 506 no sólo tiene más lectores y más escuchas, sino que tiene más personas que invierten su tiempo y su dinero en nosotras, en nuestra revista, y en nuestro Directorio 506. Porque saben que aunque la vida se escabulle y nos sorprende, sólo lo puede hacer positivamente cuando las energías y las intenciones le empuja a hacerlo así. Somos un medio que hace periodismo de soluciones y que, en palabras de otra gran músico y mujer que admiro, María Pretiz, somos un medio de comunicación “que ve jardines por hacer en tierra seca y polvorienta”.

Querida lectora, querido lector. Sea parte de El Colectivo 506 con su membresía anual, y dele a la vida más razones para pintar de colores lo que muchas veces se ve oscuro, triste y atemorizante.

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