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¿Por qué castrar disminuye el maltrato animal?

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Todos los días nos hemos topado con alguno de ellos en la calle; a veces los invisibilizamos; en otras ocasiones, les prestamos un poco de atención, para luego seguir en lo nuestro. Pero raramente nos ponemos a analizar qué hay detrás de esos animales callejeros que nos salen al paso, y de cómo parecen ser un cuento de nunca acabar.

La sobrepoblación animal en Costa Rica ha estado siempre presente en el imaginario colectivo. Sin embargo, de no ser por organizaciones sin fines de lucro nacionales, regionales o locales, el problema podría ser más grande de lo que ya es.

Una de estas organizaciones es la Asociación Nacional Protectora de Animales (ANPA), que por medio de su programa ANPA-Castra, colabora en la reducción de la cantidad de animales de compañía que hay en nuestro país.

El “Estudio Nacional sobre Tenencia de Perros en Costa Rica 2016”, desarrollado por World Animal Protection, contabilizó poco más de 1.3 millones de perros domésticos. ANPA proyecta que se podría sumar que la cantidad de gatos en el país podría ser la mitad de la de perros. El Colectivo 506 buscó información sobre la cantidad de animales callejeros reportados en el país, pero no pudo encontrar ningún dato al respecto. Sin embargo, el problema es visible en las calles de Costa Rica, y suele agotar los recursos y espacios disponibles de las organizaciones de rescate como ANPA.

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

En el año 2000, luego de pasar por un proceso de introspección sobre cuál sería la mejor forma de impactar en el bienestar animal, ANPA inició su trabajo por medio de campañas de castración. Decidieron no sólo operar a los animales que tienen bajo su cuido en el albergue que en ese momento manejaban, sino también abrir el proceso a las comunidades.

“ANPA mantuvo un albergue abierto al público entre los años 1990 y el 2006. Durante ese período, aprendimos mucho sobre el tema de manejo de poblaciones. Llegamos a conocer más acerca de las problemáticas asociadas y cuáles eran las gestiones efectivas, eficaces y humanitarias que podían realmente aportar al bienestar animal, y así reducir los casos de maltrato y abandono”, dice Gisela Vico, Presidenta de ANPA. “Por eso fue que en el año 2000, gracias a que ya teníamos las herramientas para salir a la calle con campañas de castración, decidimos iniciar con esta aventura haciendo los llamados Días de Castración, donde nos enfocábamos en atender animales de Dulce Nombre de Coronado, comunidad donde se encontraba albergado nuestro refugio”.

De esta manera, la organización buscaba generar impacto hacia toda la población en general al salir del albergue, pues es de suma importancia hacer conciencia sobre este tema. Al final de cuentas, la irresponsabilidad en el manejo de los animales por parte de los seres humanos, específicamente en términos reproductivos, son los que dan al traste con esta situación.

Crecimiento constante

Ese primer año fue clave para para la organización, pues no sólo hicieron 515 castraciones, sino que también lograron enviar a los Estados Unidos a los tres médicos veterinarios que ANPA contrató específicamente para este proyecto, para que se certificaran con SPAY USA. Esta es la principal entidad que promueve las castraciones a bajo costo en aquel país.

Gracias a esa iniciativa, Costa Rica se convirtió en el primer país centroamericano pionero en castraciones masivas, efectuadas con técnicas modernas y a bajo costo. Ese logro dio pie al nacimiento del programa “El veterinario en su zona”, el cual fue evolucionando hasta lo que hoy conocemos como ANPA-Castra.

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

De hecho, la primera actividad de este tipo fuera del Gran Área Metropolitana se realizó el 7 de abril de ese año, en Puerto Viejo de Limón. Se llevó a cabo con un equipo sumamente limitado, pero comprometido, que incluía a un médico veterinario, así como personal voluntario que puso su propio equipo o lo consiguió por medio de aliados estratégicos.

Tal fue el éxito que tuvieron en sus inicios, que en el 2001 duplicaron la cifra de operaciones realizadas del año anterior, al castrar a 1241 perros y gatos. Además, en ese mismo año, se logró que Costa Rica fuera el único latinoamericano participante en la en la III Conferencia Internacional para el Bienestar de los Animales de Compañía (ICAWC, por sus siglas en Inglés).

Los siguientes dos años fueron aún de más intenso trabajo. En conjunto, se castraron 7.031 animales y se visitaron más de 75 comunidades a lo largo y ancho del país; además, fortalecieron su relaciones a nivel internacional, al firmar un convenio de entrenamiento y logística para que se trabajara bajo el nombre de SPAY COSTA RICA.

“El privilegio de trabajar con el nombre de SPAY COSTA RICA se debe a que ANPA hace un salto importante en el número de animales que logra castrar por año”, dice Gisela. “Lamentablemente, SPAY COSTA RICA es utilizado, sin autorización, por otro grupo nacional y en vista de la confusión, tomamos la decisión de hablar de las campañas de castración de ANPA, hasta llegar a lo que hoy conocemos como ANPA-Castra”.

ANPA-Castra ofrece la castración como un servicio básico veterinario a un costo inferior del 50% del precio establecido por la tabla de tarifas para pequeñas especies del Colegio de Médicos Veterinarios de Costa Rica.

“Las campañas son de un muy alto nivel profesional y desde su inicio ANPA mantiene un índice de mortalidad, en mesa, por debajo del 1%, ”, dice Gisela.

Para Ileana Céspedes, médico veterinaria y Coordinadora del Programa de Especies Menores del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), este tipo de esfuerzos son esenciales para tratar de alcanzar la meta de controlar a estas poblaciones. Las mismas no surgen solas, sino que están directamente relacionadas con las comunidades y sus valores, intereses y actitudes.

“En nuestro país, al igual que en muchos otros donde se tienen lineamientos basados en respeto y bienestar animal, estas poblaciones no se recogen, sino que más bien se apela a programas de captura, castra y liberación, lo cual es un objetivo actualizado para el abordaje de estos animales,” dice Ileana. “Esto sin contar con el hecho de que existen tasas muy bajas de adopción de estos animales, por lo que esto siempre lo hemos visto como la apuesta más difícil”.

Agrega que este tipo de actividades incide positivamente en el bienestar de los animales, pues fortalece el cumplimiento de toda la normativa nacional en la materia. También se le garantiza a la población que los procedimientos que se hacen deben ser dirigidos y ejecutados por médicos veterinarios.

Desde sus inicios y hasta la fecha, el esfuerzo de todo el equipo humano de esta organización se ve reflejado en las 168.000 castraciones que han realizado a lo largo y ancho del país. ANPA ha visitado 39 de los 84 cantones de Costa Rica, desde Peñas Blancas hasta Osa.

Un esfuerzo comunitario

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

Uno de los éxitos de esta iniciativa ha sido el acompañamiento para que la población aprenda sobre el tema y los beneficios de los procedimientos. Gisela dice que ahora ha notado que la gente parece tener mucha confianza en traer sus animales y hasta compartir lo positivo de la experiencia. Hoy por hoy no llegan a las campañas menos de 100 animales por evento.

Cuando el proyecto estaba en sus etapas tempranas, las personas en general no tenían conciencia del impacto que el tema podía tener en sus vidas y en las de sus comunidades. Sin embargo, ahora es mucho mayor la cantidad de personas que parecen entender que la castración es una urgencia, que debe atacarse con acciones claras y concretas, pese a las limitantes que tienen las diferentes entidades que están involucradas en desarrollar programas de este tipo.

“No ha sido un camino fácil, pero gracias a que sí ha habido un número suficiente e importante de personas que han recibido bien el programa, se ha logrado crecer y abarcar cada vez más comunidades”, dice Gisela. “También a nivel país se ha visto un cambio. Antes las personas que se organizaban para hacer una ‘protectora de animales’ tenían como meta hacer un albergue. Gracias a la experiencia de ANPA y su trayectoria, ahora son más las personas y agrupaciones castrando, que construyendo albergues”.

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

Otro de los pilares de esta iniciativa ha sido el compromiso del equipo humano que está a su alrededor. Hace mucho tiempo dejaron de ser solamente aquellos tres galenos y un ejército de voluntarios. Ahora son todo un entramado que cuenta con más de seis médicos totalmente comprometidos con la causa, así como un grupo administrativo, voluntarios y profesionales que brindan servicios adicionales que permiten financiar la operación de la entidad.

Gisela explica que ANPA también cuenta con equipo propio para ofrecer servicios adicionales, como corte de uñas, multivitamínicos, limpieza de oídos y otras acciones necesarias para dar bienestar a los animales que se atienden. Por eso “se tiene un conocimiento mucho más sólido y amplio sobre la importancia de manejar las campañas como un servicio básico de salud, y bajo el concepto de una sola salud”.

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

La educación también ha sido un componente de suma relevancia a lo largo de estos años, al punto de que se ha creado una división llamada ANPA-Educa. Esta trabaja de la mano de ANPA-Castra, generando resiliencia entre la ciudadanía de todas las edades, por medio de manuales y guías a color, impresas, videos, canciones, y demás material audiovisual.

Quien coordina estas divisiones de ANPA es Vanessa Vargas, quien tiene más de 15 años de estar dentro de la agrupación. Ella considera que estos tres lustros han sido un reto fascinante, pues ha ido creciendo gracias a su pasión por lo animales, y al equipo extraordinario que tiene detrás.

“Más que un apoyo es un trabajo conjunto, la comunidad debe sensibilizarse y concienciarse sobre la importancia de castrar, para que el programa pueda apoyar la urgencia de manejar de manera humanitaria situaciones con perros y gatos. Los gobiernos locales también son parte vital de este trabajo conjunto”, dice Vanessa. “Entre todas y todos vamos generando cada vez más una integración entre la parte médica y las experiencias educativas.”

Alianzas con gobiernos locales

Con estos esfuerzos, ANPA no sólo ha calado en la población en general con su mensaje de responsabilidad y bienestar animal, sino que también suman adeptos que los ayudan a crecer continuamente, como las municipalidades. Algunos de los 84 gobiernos locales del país han cambiado su mentalidad, reconociendo la importancia de impactar positivamente en la salud público por medio de este tipo de programas e iniciativas.

El primer gobierno local con el que trabajaron fue el del cantón central de San José, en el 2002, por medio del Departamento de Parques del municipio. En esa ocasión, se hicieron 481 castraciones. A partir de allí, fueron sembrando una semilla que germinó en la incorporación, cuatro años después, del segundo ayuntamiento que fue el de Escazú; en el 2008 se unió uno de los cabildos más activos en materia de bienestar animal, el de Curridabat.

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

Hasta la fecha, el 17% de todas las municipalidades de Costa Rica trabajan oficialmente, de alguna u otra forma, con ANPA a nivel de campañas de castración, proyectos educativos, talleres de concienciación y temas conexos.

Uno de los retos que enfrenta la organización es, precisamente, lograr cambiar la mentalidad de los ayuntamientos, con tal de alcanzar un mayor compromiso de su parte. Necesita generar cambios no sólo a nivel de las autoridades, sino también de los mismos ciudadanos de los pueblos y ciudadanos costarricenses, pues las entidades locales no trabajan del todo estos temas.

Gisela señala que lo anterior sucede porque autoridades municipales muchas veces no tienen información sobre la forma correcta de manejar el tema, ni han recibido formación o capacitación. A la vez, las personas que se animan a promover el rescate animal por primera vez tienden a ver la temática desde una perspectiva emotiva, no se asesoran con las personas correctas, o no han trabajado nunca con este tipo de población, por lo que finalmente el abordaje no es el correcto.

“Es vital entender que el bienestar animal no es un hobby. No es un pasatiempo”, recalca Gisela. “El bienestar animal es un tema que perfectamente puede verse como una profesión, para la cual hay que estudiar, que se tiene que conocer, se tiene que investigar. Uno como individuo tiene que ir madurándolo, pues el bienestar animal, desde sus conceptos generales, varía año a año gracias a las investigaciones que van surgiendo”.

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

Metas a futuro

ANPA se encuentra abierta al apoyo de las personas o empresas que deseen ayudar para que sus proyectos y alcance siga creciendo año con año. Vanessa, la coordinadora de ANPA Castra y ANPA Educa, dice que siempre y cuando haya un esfuerzo coordinado y serio, el equipo de ANPA está dispuesto a ir a donde tenga que ir.

“Las personas que se interesan por el bienestar animal no son ciudadanos comunes y corrientes, porque tienen una fuerza de voluntad admirable para saber involucrarse en algo que es para personas valientes”, dice Vanessa. “Pueden venir como voluntarios. Pueden organizar campañas [de castración]. Se pueden llevar a cabo actividades educativas, pero siempre debemos de tener en cuenta qué hay que analizar las necesidades de cada comunidad para saber cómo organizar de la mejor forma”.

Ella indica que personas interesadas en estas actividades pueden comunciarse al [email protected] o por medio del WhatsApp al 8992 4606.

Un dejo de nostalgia llega a la Presidenta de ANPA, Gisela Vico, cuando le consultamos cuál ha sido la campaña de castración que más le ha marcado. Luego de 22 años de lucha, de esfuerzo—y de ser una de las poquísimas personas que han estado desde el principio en el proyecto—ella no duda en viajar hasta el 25 de abril del 2002.

“Esa campaña fue en Hatillo 2”, recuerda. “Se trabajó con cuatro médicos veterinarios y fue la primera vez que superamos las 100 castraciones. Cerramos con 138 castraciones, y terminamos pasadas las 12 de la noche, mientras se terminaba de limpiar y acomodar el salón. Para nosotros fue la absoluta locura.

“Fue una campaña patrocinada por la Municipalidad de San José. Fue sencillamente maravilloso. Y pensar que ahora hacemos campañas de 160 animales, con dos médicos veterinarios y salimos a las 4 ó 5 de la tarde; definitivamente mucho se ha avanzado”, dice Gisela.

Campañas de castración. Cortesía ANPA / El Colectivo 506.

Al igual que el resto del planeta, ANPA ha sido afectado por la pandemia por COVID-19. Las intervenciones se vinieron al suelo, debido al confinamiento sanitario, con lo cual se incrementaron las poblaciones de animales en las comunidades. Los celos y los embarazos nos pudieron prevenir, al no existir la posibilidad de desarrollar campañas de castración durante esos meses.

Sin embargo, desde el año pasado los eventos de esta índole han venido repuntando, aunque de una forma más controlada y reducida, por lo que para el equipo de ANPA ha sido toda una odisea comenzar a trabajar sólo con citas, pues el abstencionismo en las actividades es bastante alto; sólo para citar un ejemplo, sí para una campaña se agendan 100 ó 120 citas, al final termina llegando sólo la mitad de las personas que solicitaron un espacio.

A pesar de ello, y de otros factores como la baja en las donaciones locales (personales y empresariales) e internacionales, la organización es positiva. Gisela espera que para finales del 2022 se pueda llegar a las cifras pre-pandemia.

“Vamos poco a poco”, dice. “A veces suben los números de animales impactados en las campañas, y a veces bajan; la situación económica del país limita y deja atrás a los animales, hay prioridades mayores y entendemos. Por eso nuestra lucha en la recaudación de fondos va paralela para dar acceso al servicio médico veterinario hasta donde podamos”.

German Rosales
German Rosales es periodista y experto en comunicación, con 25 años de experiencia como periodista, asesorar de empresas, organizaciones y personas en temas de comunicación política y comercial. Apasionado de los medios, en especial de la radio, ha sido co-productor y co-director del programas como Mascotas Al Aire, Hablemos al Derecho y Usted Elige!. / German Rosales is a journalist and communications expert with 25 years' experience as a reporter and an advisor on political and commercial communications for businesses, organizations, and individuals. Passionate about media, particularly radio, he has co-produced and co-directed programs such as Mascotas Al Aire, Hablemos al Derecho, and Usted Elige!

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