Por Costa Rica, no hay tiempo que perder

Soy tímida, y me gusta esconderme detrás de un libro. Pero muy a menudo, a pesar de todo eso, me ha pasado algo extraordinario cuando viajo por comunidades pequeñas en Costa Rica. ¿También a usted?

Quizás el dueño del hotel en el que está hospedado resulta ser un experto líder en conservación de ríos, salvando al planeta una gota a la vez.

Él termina presentándole a la artesana que hace esos estupendos bolsos tejidos que usted vió al otro lado de la calle; ella entra a recoger algo y resulta ser la mejor cuentacuentos de todo el país, manteniendo a todos a carcajadas y cambiando su forma de ver a Costa Rica.

Ella le dice que tiene que cenar en este nuevo local del centro del pueblo que tiene los mejores chicharrones en siete provincias y cuyo dueño está becando a la juventud local y revolucionando las posibilidades académicas del pueblo.

Es una argolla, la mejor clase de argolla. Una se queda pensando:

“Estas personas me dejaron alucinada y casi me lo pierdo”.

Foto pre-pandemia (Febrero 2020) de mujeres de Los Santos que trabajan con la organización sin fines de lucro Green Communities. En esta ocasión, recibieron turistas como parte de una gira de Travel with Ann. Las visitantes dicen que estas señoras son sus “Mamás Ticas”. Katherine Stanley Obando / El Colectivo 506

Creamos El Colectivo 506 porque no queremos que nadie se lo pierda. También sabemos que, ahora más que nunca, nuestras comunidades dependen de que no nos lo perdamos.

Una de las cosas que me golpeó en la cabeza mientras trepaba paredes al comienzo de la pandemia es que cada dólar que gastamos realmente cuenta. Muchos tenemos menos dinero que nunca, y necesitamos que ese dinero cumpla una doble función: alimentarnos, transportarnos o entretenernos y, al mismo tiempo, evitar que las empresas lleguen a cerrar.

No podría ser más urgente. Los empresarios de turismo rural y las organizaciones sin fines de lucro hacen de Costa Rica lo que es —conservando nuestros ecosistemas, sosteniendo nuestras economías locales—y están cerrando una tras otra. Necesitan que los escuchemos y que tomemos cartas en el asunto.

Y eso no terminará mañana. Siempre es difícil hacer que una pequeña empresa rural o una organización sin fines de lucro sobreviva. COVID-19 nada más subió el volumen.

La organización Latin American Sea Turtle trabaja por la protección de las tortugas marinas que anidan en las costas de Costa Rica. La sostenibilidad económica de la organización depende mucho del turismo. Cortesía L.A.S.T. / El Colectivo 506

Si podemos aprender más sobre los lugares que visitamos antes de ir, y seguir aprendiendo sobre los que realmente nos conmueven mucho después de que nos vayamos, entonces podremos gastar nuestro dinero de la mejor manera posible. No solo en la comida y los servicios que los viajeros compran en el lugar, sino también en los recorridos virtuales a los que podrían enviar a un amigo en el futuro. El certificado de regalo que compran durante una pandemia para que su hotel favorito no cierre. La donación mensual que terminan haciendo al fondo de becas de la chicharronería. La donación de emergencia que hacen después de las crecidas del río.

Yo he visto como esto sucede, una y otra vez. En la intersección entre el turismo, la filantropía, y las comunicaciones. Es una red que enriquece la vida de todos, especialmente la vida de esos visitantes.

A veces, las vidas dependen de ello.

Cortesía de Casitas Tenorio B&B / El Colectivo 506

La fotografía de arriba muestra uno de los ejemplos que nunca podré olvidar. Cuando el Huracán Otto dejó devastada a la comunidad pequeña de Bijagua, fueron justamente esas redes y lazos de amistad a nivel local, nacional e internacional, que permitió que el pueblo saliera adelante.

El pasado 1ro de abril, comenzamos a compartir notas bajo una nueva autoría compartida: Directorio 506. Estas notas fueron moldeadas por nosotros, pero generadas por el turismo rural y los líderes sin fines de lucro a los que estamos aquí para servir. (Puede leerlas aquí.) Detrás de escena, nosotras hemos estado haciendo encuestas y formularios, herramientas y procedimientos de edición, todo diseñado para ayudarnos a desarrollar historias no solo sobre organizaciones rurales, sino también con esas organizaciones. Todas en equipo, averiguando juntas cómo hacerlo.

Comenzamos poco a poco con algunos miembros piloto. Primero, una increíble organización de conservación de tortugas marinas nos llevó al interior de una patrulla nocturna en el Caribe norte. Luego, una familia de agricultores de Tarrazú compartió lo que les hace levantarse por la mañana. Después de eso, una maestra chocolatera abrió las puertas de su cocina y su industria.

Y así hemos continuado. Todo el mes de Mayo estará lleno de estas historias, de este trabajo colaborativo.

Mis co-fundadoras Mónica Quesada Cordero, Pippa Kelly Varela y yo creemos que si seguimos adelante—si seguimos construyendo este canal que permitirá a los empresarios rurales y a las organizaciones sin fines de lucro contar sus historias con sus propias palabras—podremos recrear la experiencia mágica que ocurre cuando se visita un pueblo costarricense y se tiene la suerte de tropezar con la red de agentes de cambio, algo que es tan fácil de perder cuando se viene de afuera.

Si queremos que nuestras comunidades rurales sobrevivan esto o, mejor aún, que la forma en que viajamos sea moldeada y mejorada permanentemente por lo que sucedió durante el año pasado, no tenemos tiempo que perder.

Izquierda inferior, cortesia Casitas Tenorio B&B. Las demás fotografías, Katherine Stanley Obando / El Colectivo 506

¿Intrigado? ¿Está de acuerdo? ¿Esta es la historia de su vida? ¡Siga con nosotras! Historia por historia, lector por lector, esperamos construir una comunidad que pueda fortalecer esas conexiones que nos hacen a todas y todos mejores. Esas comunidades son las que están haciendo el trabajo real para reconstruir, pero mientras tanto, en El Colectivo 506, leemos, escribimos, editamos y publicamos como si nuestras vidas dependieran de ello.

Porque la calidad de nuestras vidas ciertamente lo hace.

Y la vida de nuestro país, sin estas comunidades y todo lo que representan, no sería vida.

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