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martes, agosto 16, 2022

El deporte y el periodismo deportivo también son asunto de mujeres

Fanny Tayver Marín
Fanny Tayver Marín
Periodista deportiva con más de 15 años de experiencia. Trabaja en el diario La Nación. Escribe sobre Alajuelense, ciclismo, ciclo olímpico y más. Entre sus coberturas destacan juegos eliminatorios de Selección, Tour de Francia, Mundial de voleibol y Juegos Olímpicos. // Sports journalist with more than 15 years’ experience. Works at La Nación. Writes about the Liga Alajuelense, cycling, Olympic cycling, and more. Fanny has covered National Team qualifiers, Tour de France, World Volleyball Championships, and the Olympic Games.

A estas alturas de la vida, cuando estamos muy cerca de acabar el año 2021 y que nos alistamos para el regreso de la afición a los estadios en partidos de Primera División, es hora de que sigan cayendo mitos y estereotipos—porque el deporte y el periodismo deportivo también son asunto de mujeres.

Ni el deporte ni el periodismo deportivo tienen que verse como un asunto de género. Puede que esté equivocada, pero es mi opinión. Llevo años con la misma idea. 

A la hora de hacer los test vocacionales, era muy evidente que tenía afinidad con las ciencias sociales y cuando decía que quería ser periodista y que mi intención era desarrollarme como periodista deportiva, no faltó quien me dijera que lo pensara mejor.

Era cuadro de honor y quizás algunas personas me veían como abogada o como doctora, pero yo quería ser periodista y seguir por el rumbo en el que algunas mujeres habían abierto camino.

Quizás porque no salían en televisión muchos no tienen tan presente que esta historia de la mujer en el periodismo deportivo viene desde hace años.

Cortesía de Fanny Tayver Marín / El Colectivo 506

Un campo por el que pasaron con mucho aplomo Adriana Núñez, Vilma Ibarra, Yuri Lorena Jiménez e Isabel Ovares y que luego dieron paso a más comunicadoras inclinadas a la cobertura deportiva, como Adriana Durán, Sandra Zumbado, Susana Ruiz, Kattia Méndez, Mariana Soto, Adriana Quesada, Patricia Durán, Ana Yanci González, Gina Escobar, Kattia Azofeifa, Karol Espinoza, María José Cubero, Andrea Zamora, Adriana Hernández y Fiorella Masís.

Gabriela Jiménez, Irene Chinchilla, Graciela Fonseca, Pamela Solano, Melissa Alvarado, Viviana Madrigal, Brenda Calvo, Elizabeth Armas, Jennifer Hidalgo, María José Fernández, María Fernanda Murillo, Carolina Sánchez, Stephannie Chaverri, Dinia Vargas, Tatiana Cascante, Joselyn Hernández, Ivannia Meza, Valeria Murillo, Mariana Luzuriaga y Milagro Torres.

Fiorella Montoya, Josabeth Azofeifa, Hellen Solano, Gina Martínez, Mariela Sánchez, Viviana Víquez, Verónica Alpízar, Alexa Méndez, Dionni Jiménez, Laura Morales, María José Fonseca, Julieta Cambronero, Keydel Romero, Lady Rojas, Yenci Arroyo, Melissa Molina, Pamela Muñoz, Andrea Salazar, Judith Alfaro, Natalia Segura, Adriana Meléndez, Diana Vega, Vanessa Gómez, Rocío Chacón, Sophia Chaves,  Marcela Delgado, Sofía Quesada y una servidora.

Vea la cantidad de nombres y estoy segura de que se me escaparon algunas mujeres en esa extensa lista que han ejercido el periodismo deportivo en Costa Rica, no por ser una cara bonita, o por usar minifalda.

Algunas hemos tenido el privilegio de permanecer más tiempo en el medio. En mi caso, me gradué muy joven y solo he trabajado formalmente en periodismo deportivo. 

Después de colaborar tanto en el programa Hoy En El Deporte con Mario Segura, como en Diario Extra gracias a Mario Ugalde, desde inicios de 2005 me contrataron en el AS Deportivo de La Prensa Libre, donde laboré durante siete años.

Me marché a Grupo Nación, cuando Al Día pasó a ser Al Día Deportivo. Poco antes de que ese diario especializado cerrara su ciclo, yo ya era parte de La Nación como tal.

Somos bastantes las que de una u otra manera hemos estado ligadas al periodismo deportivo, pero mi percepción es que no es una guerra entre hombres y mujeres; creo que es asunto de recordarle , a quienes lo olvidan, que tanto el deporte como el periodismo deportivo también es asunto de mujeres.

Recuerdo un día que se me acercó un camarógrafo para decirme que no me emocionara mucho, pero que sabía que un productor había planteado mi nombre para que fuera a un programa de fútbol de los domingos para leer comentarios.

Tenía un par de años de trabajar y entendía que este trabajo puede incluir varias funciones, pero lo que pensé es que mi labor como periodista deportiva no se tenía que limitar a leer comentarios en un programa, cuando yo puedo dar mis criterios, reportar, redactar, crear contenidos e informar, entre otras cosas.

No tenía nada que pensar, ni razón para emocionarme por eso. No sé qué cara le hice, pero creo que la persona que me lo dijo de buena fe, cayó en cuenta de que no me hizo gracia.

Hombres o mujeres, todos tenemos la obligación de prepararnos para informar y no desinformar. Al final cada quien debe hacer su tarea en el campo que le toca. Debemos exigirnos, dar lo mejor y ser constantes en una profesión que es 100% apasionante, pero muy demandante.

Vengo de una escuela en la que terminaba una nota y de una vez empezaba otra. Así me acostumbré a trabajar y ese ritmo de producción de material lo mantengo. Difícilmente lo cambie. Me formé bajo la premisa de que el periodismo se ejerce 24/7, porque la noticia no espera y que en esta profesión no hay horario de oficina.

No quiere decir que esté bien, o que esté mal, simplemente ese es mi ritmo, con disposición siempre.

Cortesía de Fanny Tayver Marín / El Colectivo 506

Insisto, no es una lucha entre hombres y mujeres en el periodismo deportivo, porque al final de cuentas es como si se tratara de una competencia deportiva en sí misma, en la que el rendimiento dicta sentencia y que deja claro quién es bueno y quién debe replantearse, trabajar y mejorar.

Dejando de lado el periodismo deportivo y pasando al deporte como tal, sucede lo mismo.

Estamos viendo la revolución del fútbol femenino, que logró acaparar la atención de la afición y, por ende, la cobertura en prensa escrita, radio, televisión y sitios web.

Pero de nuevo, esto es algo que viene desde hace mucho tiempo y que ahí estaba, pero que quizás no resultaba tan visible.

Durante años, el periodista e historiador Rodrigo Calvo se encargó de darle seguimiento detallado al fútbol femenino. Recuerdo también que cuando Reinaldo Lewis trabajaba en el Grupo Extra, había firmado contratos con varios equipos para que Canal 42 transmitiera los partidos.

Las futbolistas hoy tienen mejores condiciones a partir de ese momento en el que Shirley Cruz se convirtió en la primera jugadora en firmar un contrato profesional con un equipo de Costa Rica.

Eso encadenó un hecho histórico, como aquella final en diciembre de 2019 cuando 17.000 aficionados abarrotaron las graderías del Estadio Alejandro Morera Soto, comprando su entrada, para presenciar la final entre Alajuelense Codea y Saprissa FF.

Fue una imagen tan impactante que le dio la vuelta al mundo y que hasta la FIFA la compartió. Estar ahí, a ras de cancha, dándole cobertura a ese partido, es una de las experiencias más bonitas que he vivido. Era una testigo en primera fila de ese apoyo real para esas mujeres que estaban logrando lo que jamás imaginaron las pioneras del fútbol femenino en Costa Rica.

Porque quizás ese dato no es tan conocido, pero que para mí en lo particular resulta muy relevante y es que el primer equipo de fútbol femenino en el país se fundó en 1949, bajo el nombre de Deportivo Femenino Costa Rica, con el impulso de Fernando y Manuel Emilio Bonilla.

Es decir, la lucha empezó hace más de 70 años, actualmente se ve esa revolución, pero sin duda, lo mejor estará por venir, tanto para las futbolistas, como para todas aquellas atletas que sueñan con llegar lejos.

Como en su momento lo hicieron Sylvia Poll, Claudia Poll, Shirley Cruz, Andrea Vargas, Brissa Hennessy, Leilani McGonagle, la Selección Femenina de Voleibol de sala que contabiliza dos participaciones en mundiales y que tuve la dicha de asistir a la cita planetaria de Japón en 2006; o la propia Selección Femenina, cuando asistió al Mundial Mayor.

Yo insisto que en el deporte y en el periodismo deportivo no debe haber ninguna lucha de género. 

Buscamos espacios y oportunidades para desarrollarnos. Simplemente se trata de atletas y de periodistas, que son buenos, o no lo son, sin importar si son hombres o mujeres, pero siempre teniendo claro que el deporte y el periodismo también son asunto de mujeres.

Nuestra edición de noviembre «Tenaz», explora deportes y atletas que han salido de las sombras en Costa Rica al lograr mayor reconocimiento y apoyo. Aprenda más: 

Les presentamos ‘Tenaz’

 

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