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lunes, julio 4, 2022

El lema de un emprendedor: ‘es hoy y ahora’

Oscar de la Cruz
Oscar de la Cruz
Oscar de la Cruz es un empresario polifacético que a través de su vida se ha destacado a explorar y experimentar en campos distintos como fotografía, expedicionismo, conservación del medio ambiente, rescate y documentación de tradiciones indígenas, numismática. Oscar de la Cruz is a multifaceted businessman who throughout his life has stood out to explore and experiment in different fields such as photography, expeditionism, environmental conservation, rescue and documentation of indigenous traditions, numismatics.

Inicié mi vida de emprendedor a muy temprana edad.

Vivíamos en Escazú en una propiedad grande con muchos árboles frutales, así que para las vacaciones escolares los árboles de mandarina estaban en cosecha. Nos levantábamos temprano y caminábamos al potrero para apear las mandarinas. Como a las 10 de la mañana solíamos colocar una mesa pequeña frente a la casa y las vendíamos. Esta experiencia me mostró el camino al mundo del emprendimiento.

Estudié en la Escuela Buenaventura Corrales al otro lado de la ciudad. Mi papá pensaba que un niño que debía cruzar la ciudad solo todos los días, para ir a clases, desarrolla más habilidades que los niños que asisten a la escuela más cercana. Al regresar de la escuela tomaba dos buses, el de Sabana Cementerio en el parque Morazán y el de Escazú en la Coca Cola. Con el paso del tiempo nos dimos cuenta que si caminábamos a la Coca Cola desde la escuela, en vez de tomar el primer bus, nos permitía pasar por el Mercado y recoger hojas de repollo de las que desechaban que serían perfectas para alimentar conejos. Así que nos hicimos de una cría de conejos. Ahí aprendí a buscar y aprovechar oportunidades.

No existían los teléfonos celulares: con costos había acceso a líneas fijas. Cuando colocaron un teléfono en la casa de mi tío que vivía a la par, los del ICE dejaron pedazos botados de cable del que trae varios hilos de diferentes colores. ¡Otra oportunidad! Hice rollos pequeños de cables de colores y los vendía en la escuela a 10 céntimos el rollo o dos por 15 céntimos. Me fue bien. El problema se presentó cuando los clientes pedían más y no tenía cómo conseguir para vender. Ahí aprendí abastecimiento y oferta y demanda.

A veces conseguía una pequeña carreta en la que colocaba la fruta que estaba de temporada e iba de casa en casa a vender frutas cerca del Country Club. En Calle Mainor vivía un americano que siempre me compraba y me invitaba a un fresco con algo de comer. Para mi mala suerte, un día se le dañó una rueda a la pequeña carreta. Él me vio en apuros, sacó el carro, metimos la carreta y me fue a dejar a la casa. Cuando vió donde vivía no me volvió a invitar al desayuno. Ahí aprendí sobre mercadeo.

Vistas de la finca de cacao, el emprendimiento más reciente del autor. Cortesía Oscar de la Cruz / El Colectivo 506

Revisando mi historia y los múltiples emprendimientos que desde niño he liderado, no sé realmente qué fue lo que me llevó a emprender. Lo cierto del caso es que siempre me ha gustado trabajar, y ese podría ser parte del secreto. Hace muchos años en una conversación con mi Tío Enrique, yo le decía que a mí lo que me gustaba era trabajar, que lo haría aunque no me pagaran, porque eso era lo que me gustaba. Mi tío se emocionó con lo que dije, empezó a levantar la voz y me decía “Ya sos un hombre. Así piensa un hombre”. En ese momento ni siquiera era mayor de edad.

Lo importante, creo, es enamorarse de lo que está haciendo. No importa lo que sea, si a uno le gusta se disfruta y no se escatima esfuerzos ni tiempo.

He conocido a varias personas que inician algún proyecto y no están dispuestos a trabajar muchas horas. Cuando tenía un taller para rectificar motores, abría el taller de 7 am a 5 pm, de lunes a viernes. Salía de trabajar y me iba a la universidad hasta las 9 de la noche.

Un día, en esa rutina de largos días de trabajo y estudio, compré dos colmenas productoras de miel por curiosidad nada más. Me puse a estudiar. Aprendí la teoría. Y conocí al Dr. William Ramirez, profesor de entomología en la Universidad de Costa Rica, con quien aprendí trabajando sábados y domingos. Luego compre material para tener más colmenas y cuando llegaba de la universidad, a las 10 de la noche, empezaba a pegar la cera en los marcos y un tiempo después a envasar miel en las botellas y a pegar etiquetas para poder vender.

¿Cuántas horas trabajaba por semana en ese entonces? No sé Las que se necesitaran. Más de 100.

Vistas de la finca de cacao, el emprendimiento más reciente del autor. Cortesía Oscar de la Cruz / El Colectivo 506

Todas las personas somos diferentes. A mi me gusta aprender y cuando inicio un proyecto leo mucho para aprender. Hoy en día es más fácil: existe el internet.

Hace cinco años inicié una siembra de cacao; hace seis años ni siquiera tenía dónde sembrar. Un año después de haber iniciado había leído, había visto gran cantidad de videos en YouTube, y dediqué muchas horas para poder aprender. Ya inicié un proceso de siembra combinando diferentes patrones con un clon para saber cuál combinación es más productiva, una idea del Ing. Jorge Miltón Ramirez Benavides quien tiene mucha experiencia en cacao. Este es mi último emprendimiento. Ya tiene la finca más de 10,000 plantas de cacao sembradas, incluyendo 700 plantas de ensayo que representan 35 diferentes combinaciones. Dentro de siete años, vamos a poder decir si hay diferencia en la cantidad producida al variar el patrón.

¿Cómo hacer para balancear varios proyectos e intereses? Me enamoro de ellos. Desde que estuve en la escuela colecciono monedas, más de 50 años haciéndolo. Para mi no es un hobby: es un vicio. Desde hace varios años estoy trabajando en el catálogo de monedas de Costa Rica, que en este momento ya cuenta con las moneda de 5 centavos y céntimos de 1865 a 1979; también están publicadas las de 10 centavos y céntimos desde 1865 a 1982, y las monedas de Cristóbal Colón de 1897 a 1928 son de oro. Está en internet para que cualquier persona sin ningún costo lo pueda consultar. Estoy en proceso para publicar en los próximos días las monedas de 25 y de 50 centavos y céntimos y sigo trabajando en las demás. Lo importante es no parar, ser constante. Dedico dos horas todos los días a este trabajo, no lo dejo para después.

Entonces ¿cuál es mi consejo para quien quiera emprender? Primero, hay que enamorarse del proyecto. No se debe escatimar en tiempo: se utiliza el tiempo que se necesita sin importar la cantidad de horas. No puede dejar las labores para después, es hoy y ahora. Y luego, entregar los recursos que el emprendimiento necesita para crecer. Piense: “yo no necesito un carro para mi. Necesito un pickup para trabajar”.

Vistas de la finca de cacao, el emprendimiento más reciente del autor. Cortesía Oscar de la Cruz / El Colectivo 506

6 COMENTARIOS

  1. Me consta es una persona q todo lo q emprende lo lleva hasta el final es muy constante en todo lo q .hace lo admiro mucho x eso una excelente persona mis respetos Oscar me gusta ver tus publicaciones así como las excelentes fotos sos muy profesional.

  2. Me encanta la manera en que describís las cosa y leer sobre tus experiencias desde chiquillo. El recuerdo del olor a mandarinas recién cortadas me llevó de regreso a mi propia infancia en Escazú. Muy admirable todo lo que has hechoy continuas haciendo. Yo creo que mucha gente nace emprendedora, otra se hace al reconocer oportunidades. Vos tenés de ambas. Te deseo muchos éxitos en tu nuevo proyecto. Espero un día ir a conocerlo.

  3. Felicito a Oscar porque siempre he visto su empuje y dedicación en las cosas, su habilidad de poder dedicar tiempo a las cosas que le gustan, pero lo más importante con o sin recursos siempre buscando la excelencia y el conocimiento. Felicidades primo estamos muy orgullosos

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