Una de las herramientas más ubicuas que se utilizan en las zonas rurales de América Latina es el machete. Cuando me mudé a Costa Rica, el primer regalo que recibí de mi suegro costarricense fue precisamente eso. Con una sonrisa, me entregó la herramienta en una funda de cuero bellamente adornada y dijo: “Tenga cuidado. Está muy afilado, así que siempre corte hacia afuera o se va a cortar una pierna”. Con este simple acto, me expuse por primera vez al papel cultural y funcional único del machete, y al ver que la palabra ‘machete’ proviene de la forma diminuta de la palabra ‘macho’, culturalmente sinónimos de fuerte o masculino, todavía me río cuando recuerdo ese día tan especial.

Irreemplazable para muchos campesinos por sus diversos usos, el machete típicamente consiste en una hoja larga y estrecha unida a un mango de madera o plástico moldeado. La hoja de un verdadero machete se ensancha en la punta, mientras que las herramientas que son angostas hasta la punta se llaman cuchillos. Para la mayoría de los costarricenses, sin embargo, la palabra machete se usa generalmente para todos los tipos de hojas.

Un grupo de machetes cuelgan a la entrada de una casa en una finca en Buenos Aires, Puntarenas. Monica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Los machetes varían en ancho y tamaño de la hoja según el uso previsto. El machete costarricense más largo, el “veintiséis” (por 26 pulgadas), se usa más comúnmente para cortar pasto alto. A partir de ahí, las longitudes y los usos varían mucho, y se puede usar un machete para cortar leña, maleza, cortar senderos en el bosque, podar, cosechar plátanos e incluso cortar las copas de los cocos para beber el agua de pipa: una bebida muy refrescante. Aunque no se usa en Costa Rica, el machete más largo del mundo mide 36 pulgadas. Más comúnmente, las ferreterías y pulperías rurales (pequeños supermercados) ofrecen machetes que varían de 18 a 26 pulgadas de largo.

La historia del machete, y muchas herramientas de corte largas similares utilizadas con fines agrícolas, se remonta a la prehistoria, cuando se usaban herramientas de metal o roca afiladas de una manera polivalente. Muchas culturas tienen su propia versión del machete, desde el panga de Sudáfrica, el bolo de Filipinas, el facon de Brasil, el Nep de Tailandia y muchos otros.

La historia del machete también es rica en usos más siniestros como arma a lo largo del tiempo, incluidas revueltas, revoluciones y decapitaciones. Pero no se preocupe, aunque muchos campesinos costarricenses llevan machetes en una funda gastada sujeta al cinturón mientras andan a caballo (o motocicleta), en la tienda local o incluso en el bar, el único propósito del machete es mantener a raya el crecimiento constante de sus cultivos y del bosque.

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Una versión anterior de este artículo se publicó en Nature Landings, la revista a bordo de Nature Air.

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