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miércoles, diciembre 1, 2021
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¿Qué da más miedo, el tacto rectal o el cáncer de próstata?

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En una visita rutinaria a la Clínica Marcial Fallas por ahí del 2007, Manuel Cortés Valverde le dijo al médico que le atendió que a él le iba a dar cáncer de próstata. Entonces tenía 55 años.

Manuel cuenta que entre bromas procedió a contarle al médico en esta clínica de la Caja Costarricense de Seguro Social ubicada en el cantón de Desamparados en San José, que su hermano tenía años de haber sido diagnosticado con la enfermedad.

“Mi hermano sufrió como 20 años con la enfermedad”, dice Manuel. “Murió a los 75 años”.

Semejante noticia sonó las alarmas de la Caja, y de inmediato Manuel fue referido al Hospital San Juan de Dios en el centro de San José, donde por 10 años llevó un control estricto cada seis meses, hasta que finalmente su profecía se hizo realidad. El 28 de agosto del 2017,
él y su esposa Guiselle Lechado Valeciano recibieron la noticia de la presencia de varios pequeños tumores cancerígenos en la próstata de Manuel.

“A mi me estaba empezando”, dice Manuel sobre su diagnóstico, y a diferencia de su hermano, decidió actuar rápidamente para detener la enfermedad.

El seis de noviembre de ese mismo año, Manuel fue operado para remover su próstata. La operación fue exitosa y después de esta no ha tenido que recurrir a ningún otro tratamiento contra el cáncer. Inclusive, los médicos le acaban de indicar que ya no debe hacerse revisiones semestrales, ahora puede continuar con un rutinario anual.

“No estoy viuda por la detección temprana”, dice Guiselle.

Guiselle Lechado revisa el expediente médico de su esposo para corroborar fechas durante la entrevista. Ella solicitó una copia del mismo después de la operación para remover la próstata. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

¿El cáncer de próstata mata?

En Costa Rica, según el Observatorio Global de Cáncer (GLOBOCAN) el cáncer de próstata es el de mayor incidencia en la población, donde 56.6 de cada 100.000 personas presenta la enfermedad. Diez personas más que la estadística de cáncer de mama.

Si hablamos de mortalidad, de cada 100.000 personas, 10.2 podría morir por cáncer de próstata, comparado con la mortalidad estadística por cáncer de mama de 11.5 por cada 100.000 personas.

Entonces, el cáncer de próstata si mata.

Mortalidad por tumores malignos más frecuentes en hombres en Costa Rica. Fuente: Proyecto Fortalecimiento de la atención integral del cáncer de la CCSS

Este es un cáncer silencioso y que cuando presenta síntomas, es muy probable que ya esté muy avanzado para ser tratado, inclusive se encuentre en estado metastásico en otras partes del organismo como los huesos, o genere otros problemas de salud como daños en la vejiga.

“Este tumor es un tumor de crecimiento lento”, dice la Dra. Gabriela Barrantes, Jefe de la Clínica de Urólogía en el Hospital Calderón Guardia. “Cuando uno encuentra un paciente con un cáncer avanzado es porque pasaron muchos años sin ser diagnosticado”.

“No podemos saber la causa exacta de por qué se produce el cáncer de próstata”, agrega, “y no hay curas mágicas”.

Según explica el Dr. Alejandro Calderón del proyecto Fortalecimiento de la atención integral del cáncer de la CCSS, con el cáncer de próstata no se pueden controlar los factores de riesgo más importantes: ser hombre y tener más de 50 años. En casos como los de Manuel, donde un familiar en la línea paterna ha tenido la enfermedad, el factor de riesgo es mayor. Otro factor de riesgo definido es ser un hombre de étnia negra.

“La próstata es muy curable”, dice la Dra. Gabriela. “Yo no puedo evitar que a un paciente le de cáncer de próstata, porque todavía no sé lo que ocurrió para que tuviera cáncer. Lo ideal es diagnosticarlo a tiempo para usar lo que tengo a mano a para curarlo”.

También explica la especialista que la próstata es una glándula ubicada entre la vejiga y la uretra, su función básica es sexual. Operar para quitar la próstata no puede considerarse como un procedimiento preventivo, ya que por su ubicación anatómica la operación podría dejarle secuelas al paciente.

Entonces, ambos médicos explican que la única forma de disminuir la incidencia de muerte por este cáncer es detectarlo a tiempo, y eso sólo se puede lograr realizando periódicamente dos exámenes a la vez: los niveles de antígeno prostático específco en sangre y el tacto rectal. Ambos exámenes deben realizarse anualmente a partir de los 50 años, y si existe la enfermedad en la familia, debe iniciarse el control a los 40 años.

Gráfico de la distribución relativa de cáncer en hombres en Costa Rica. Fuente: Proyecto Fortalecimiento de la atención integral del cáncer de la CCSS

En Costa Rica, ese diagnóstico temprano ocurre en dos formatos.

En el sector privado, los hombres pueden acudir a un especialista en urología para realizarse su control anual.

En el sector público, los hombres entre 50 y 75 años pueden acudir al Equipo Básico de Atención Integral en Salud (EBAIS) asignado a su comunidad una vez al año y solicitar realizarse los exámenes correspondientes. Cada médico general de EBAIS está capacitado y en la obligación de llevar este control para los pacientes que lo soliciten, y si esos exámenes presentan anomalías, los pacientes serán referidos a las clínicas de urología que se encuentran en diferentes hospitales y clínicas del país a donde se le realizará una biopsia. Sólo el resultado de la biopsia confirmará la presencia de un cáncer.

Pero al igual que con el tamizaje de cáncer de mama que reportamos la semana pasada, en Costa Rica no existe un programa de tamizaje poblacional para el cáncer de próstata. A diferencia del cáncer de mama, tampoco existen programas de tamizaje organizado en algunas comunidades.

La Guía de Atención del Cáncer de Próstata. I Nivel de Atención, desarrollada en el 2011 por la Caja, establece en la página 28 que no se recomienda la creación de un programa de tamizaje poblacional en Costa Rica, porque los estudios realizados en otras partes del mundo concluyen que “la evidencia existente es aún controversial en relación al beneficio de un tamizaje poblacional. No existe evidencia de que la participación en pruebas de tamizaje afecte la calidad de vida de las personas”.

Sin embargo, la Norma para la Atención a Personas con Cáncer de Próstata, 2014, del Ministerio de Salud indica que “se debe realizar el Tacto Rectal (TR) anual a partir de los 40 años en todos los hombres de etnia negra y en aquellos con historia familiar de cáncer de próstata y a partir de los 50 años en el resto de los hombres”.

Al final, la detección temprana del cáncer de próstata en Costa Rica depende de que los hombres tengan la iniciativa de acudir a los centros de salud para solicitar y realizarse el control.

De cumpleaños y sobrevivir cáncer testicular

Educar para romper mitos.

Desde enero del 2018, Manuel, quien trabajó como chofer privado toda su vida, hace un par de horas de Uber cada día. Dice que le encanta, porque además de salir de su casa para distraerse, siempre termina por ayudar a mucha gente, casi como psicólogo.

“La gente tiene muchos problemas”, dice Manuel. “Y los muchachitos cuentan cada historia”. Así que dice aprovechar cada oportunidad que tiene para hablar sobre el cáncer de próstata y de la importancia de la detección temprana. “El que no le hablan al hombre de ‘cuídese’ es un error muy grande que existe en las familias en Costa Rica”.

Manuel también ha canalizado sus esfuerzos de educación a través de la Asociación Pro Prevención y Lucha contra el Cáncer de Próstata (APRECAP), una organización que nació en el 2011 cuando un grupo de familiares y amigos se unieron en nombre de Enrique Chavarría Rodríguez, quien murió de un cáncer de próstata muy agresivo a sus 76 años.

Jorge Chavarría Cervantes, Vicepresidente de APRECAP, miembro fundador, e hijo de Enrique, dice que la misión de la asociación es “tratar de disminuir los índices de mortalidad del cáncer de próstata a través de información verídica, y actividades con pacientes y sus familias”. Para lograr eso, los miembros de la asociación han tenido que asumir la tarea de educarse e investigar.

“Nos dimos cuenta de los terribles mitos que hay relacionados con el cáncer de próstata”, dice Jorge. “Fue un reto increíble”.

El reto continúa. Por ejemplo, el pasado mes de junio, mes que conmemora el Día Internacional del Cáncer de Próstata, la asociación llevó a cabo una campaña de concientización donde sobrevivientes del cáncer hablaron sobre muchos de esos mitos, incluídos que el cáncer de próstata es un cáncer de viejitos, o que si no hay síntomas, no hay cáncer.

“[El cáncer de próstata] es tema de mofa entre los hombres, no se toman en serio, es un tema delicadísimo”, dice Jorge. “Ese fue el primer reto ¿cómo le abordamos a los hombres mayores de 40 años para que puedan hablar sin tapujos?”.


Otro mito: el examen de sangre del antígeno prostático es suficiente para detectar el cáncer de próstata, el hombre no necesita hacerse el tacto rectal. Fuente: Página de YouTube de APRECAP.

Y esa ha sido la principal batalla en la detección temprana del cáncer de próstata desde muchas trincheras.

“Le hemos puesto el mismo esfuerzo que le hemos puesto al de mama, pero hay una resistencia cultural enorme”, dice Fabiola G. Ross, una de las fundadoras y hasta hace un año directora ejecutiva de la Fundación Anna Ross. “Las mujeres hemos sido más fáciles para convencernos de cuidarnos”.

Fabiola cuenta que en las campañas de información y educación que solían realizar junto a municipalidades antes de la pandemia por COVID, habían optado por educar a las mujeres sobre cáncer de próstata, “a ver si el mensaje llega a las casas”.

APRECAP, también trata de llevar el mensaje por otros canales.

“Hemos dado charlas informativas en instituciones públicas y privadas, inclusive hemos bajado ya a universidades y hasta colegios”, cuenta Jorge, quien dice que la asociación ha decidido educar a los hombres más jóvenes para que cuando lleguen a la edad de riesgo estén bien informados.

“El caso de mi hijo, era un adolescente de 11 años [cuando murió su abuelo], y en su cuarto año llevamos una charla a su colegio y fue un éxito”, cuenta Jorge, “no sabe la cantidad de preguntas que hacían”.

“No es que el cáncer de próstata se evita, al que le toca le tocó”, dice Jorge, “pero si podemos contribuir a disminuir los índices de mortalidad y los efectos en las personas afectadas, y a mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias”.

Y la única manera de lograr esa vida de calidad es realizando los exámenes necesarios para una detección temprana.

“[El tacto rectal] es un tema muy tabú”, dice la Dra. Gabriela. “La mayoría de los pacientes llegan super asustados, imaginándose que uno va a durar media hora en el tacto rectal porque en una mesa de tragos quién sabe qué les dijeron, y cuando uno termina dicen ‘¿eso era todo?’. Es como ponerse un supositorio”.

La doctora explica que en el examen el médico debe tocar la próstata para evaluar el tamaño de la misma y si existen zonas duras y sospechosas. Esto, sumado a los niveles del antígeno prostático podría indicar que algo está afectando el correcto funcionamiento de esta glándula. Sin embargo, no es hasta que se realiza una biopsia que se puede asegurar que el paciente tiene cáncer, como el caso de Manuel, quien en el 2012 fue referido a realizarse una biopsia porque ambos exámenes de tamizaje parecían estar alterados, pero los resultados indicaron que aún estaba sano.

Ahora bien, el cambio cultural no sólo debe ocurrir en los pacientes, también debe venir de los médicos que están en directo contacto con la población masculina que podría reusarse a hacerse el examen.

“El ideal es la educación que el médico le brinde al paciente en la importancia de porqué tiene que hacérselo, igual que si fuera el hombre más jóven sobre el autoexamen de testículos, igual que una mujer con el papanicolau”, dice la Dra. Gabriela, quien confirma que los especialistas en urología de la Caja hacen un esfuerzo por capacitar a los médicos generales de los EBAIS no sólo en cómo practicar el examen, sino también en la importancia de sensibilizar a sus pacientes.

Manuel Cortes gusta de manejar, lo hizo como chofer privado y ahora lo hace por distracción como chofer de Uber, pero además aprovecha para ofrecer las mascarillas que hace su esposa a sus clientes. Un día llegó a vender 22 mascarillas. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

“Yo no quiero que nadie pase por lo que yo pasé”, dice Manuel quien vivió más de 20 ciclos de exámenes para detectar la enfermedad en el estado más temprano posible. “Yo le digo a los hombres que se cuiden, y que da más miedo tener cáncer que ir a hacerse el examen”.

Pero el consejo de Manuel va más allá de la prevención. Sentado en la sala de su casa, donde a sus 68 años inició un emprendimiento de mascarillas con su esposa y desde donde sale todos los días a trabajar como chofer de Uber por ya más de tres años, él ya puede llamarse un sobreviviente de cáncer.

“El hecho de que a usted le digan tiene cáncer no significa ‘ya me morí’”, dice Manuel. “Hay muchas cosas que uno puede hacer para alargar la vida, y buena vida”.

Manuel y Guiselle trabajan juntos haciendo las mascarillas. Ella diseña, cose e innova. Él le da vuelta a las mascarillas después de la primera costura, y cuando están terminadas las empaca. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506
Mónica Quesada Corderohttp://www.mqcphoto.com
Mónica (Co-Fundadora, Editora Gráfica) es una galardonada fotoperiodista con 15 años de experiencia en el desarrollo de proyectos fotográficos en el área editorial, retrato, vida silvestre, comida y arquitectura. Además, cuenta con experiencia en escritura y redacción y una maestría en Producción Audiovisual y Multimedia. Mónica (Co-Founder, Graphic Editor) is an award-winning photojournalist with 15 years of experience developing photographic projects in the editorial, portrait, wildlife, food and architecture areas. In addition, she has experience in writing and a master's degree in Audiovisual and Multimedia Production.

2 Comentarios

  1. Todavía existen personas que creen que el Antígeno es suficiente
    En mi caso mis exámenes de Antígeno nunca subieron de 1.25 y aun así se me detectó un cáncer con nivel 8 a los 59 años
    El Antígeno es importante pero el tacto es indispensable

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