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viernes, octubre 15, 2021
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¿Qué se necesita para hacerse una mamografía en Costa Rica?

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Doña María Elena Quirós tiene 68 años y le encanta ver videos de gatos y perros en Tik Tok. Esos la hacen reír mucho. Ella pasa los días en su casa en Siquirres disfrutando de los videos, conversando con familiares y amistades en persona o por las redes sociales y disfrutando de sus mascotas.

María Elena es madre de ocho, trabajó como empleada doméstica, y ha superado enfermedades muy dolorosas y de difícil recuperación. Una de esas es el cáncer de mama, que fue detectado y tratado entre mediados del 2018 y principios del 2020.

“Jamás pensamos que a mi mamá le iba a dar cáncer de mama”, dice su hijo Oldemar Valladares Quirós de 47 años. “Para mi ella es una luchadora”.

El diagnóstico temprano del cáncer María Elena ocurrió en un esfuerzo de tamizaje organizado para cáncer de mama que opera desde el 2017 con una alianza público-privada con el nombre de ‘ALSALUS: Alianza por su salud’ donde la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS o Caja), Hospital Clínica Bíblica, Auto Mercado y Fundación Aliarse trabajan para llevar un mamógrafo móvil a comunidades donde las mujeres tendrían que desplazarse por más de 50 Km, y/o más de dos horas, para poder asistir a una cita rutinaria de mamografía.

María Elena Quirós Benavides y su hijo Oldemar Valladares Quirós, en la casa de habitación de María Elena en Siquirres centro, Limón. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

“En el tema del cáncer de mama no podemos decirle, como en el de pulmón, ‘Deje de fumar’. No podemos poner una vacuna como el virus de papiloma humana”, dice Angie Pereira Calvo, experta en imagenología diagnóstica y quien desde el 2012 opera el mamógrafo de ALSALUS. “Ser mujer, tener hormonas, es un factor de riesgo”.

Todos los expertos en oncología consultados concuerdan que la detección temprana del cáncer de mama sólo se puede realizar a través de una mamografía.

“Desde el punto de vista costo beneficio, sigue siendo el método a utilizar, porque es muy barato”, dice el Dr. Efraín Cambronero, cirujano oncólogo que realiza su práctica en el sector privado. “Mientras no tengamos nada más sensible y barato, hay que hacer mamografía”.

Sin embargo, y aunque la Caja asegura contar con los instrumentos necesarios para hacer una cobertura completa de las mujeres que deben realizarse una mamografía de control, nunca ha existido un tamizaje poblacional en Costa Rica: es decir, se programan mamografías si una mujer saca una cita o si llega a la Caja por otra razón, pero no ha existido un programa para traer a la población meta a las salas de mamografía cada dos años. No es sino hasta 2017 que se empiezan a implementar un plan piloto de tamizaje organizado en diez Áreas de Salud específicas, para eventualmente llegar a tener un tamizaje poblacional.

Pero además, existe el problema del esfuerzo de tiempo y dinero que representa para muchas mujeres, en especial las que viven fuera del área metropolitana, ir a realizarse esa mamografía.

María Elena debió hacerse su mamografía de seguimiento el 6 de setiembre de este año en el Hospital Calderón Guardia en San José, pero perdió su cita. El viaje representa un esfuerzo económico y físico para ella y su familia—el viaje dura al menos tres horas por bus—pero además en esas fechas ocurrieron fuertes lluvias en la zona caribe que provocaron cierres de carretera que hacían muy riesgoso su viaje a la capital. Ella aún no ha reprogramado su cita.

María Elena Quirós Benavides en su casa de habitación en Siquirres centro, Limón. María Elena gusta de ver video en Tik Tok, YouTube y Facebook. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

La detección temprana del cáncer de mama en Costa Rica

Cuando María Elena fue a hacerse su mamografía en el mamógrafo móvil que visitó Siquirres entre marzo y julio del 2018, ella estaba contenta de no tener que viajar al Hospital Dr. Tony Facio Limón para hacerse este examen rutinario. Sin embargo cuando su mamografía salió alterada igual tuvo que realizar el viaje de dos horas en bus para visitar a dicho hospital, desencadenando una serie de pasos dentro de la Caja hasta diagnosticar y tratar su cáncer.

“Me llamaron del CAIS [Centro de Atención Integral en Salud] para decirme que me habían salido unas pelotitas, pero a mi no me dolía nada, yo no sentía nada”, cuenta María Elena.

Después de esa llamada, María Elena fue a Limón para realizarse un ultrasonido. El resultado del ultrasonido generó una referencia al Hospital Calderón Guardia en San José para una biopsia, la cuál indicó que tenía unos tumores malignos. En setiembre del 2019, más de un año después de su mamografía, María Elena recibió de una médico del Calderón Guardia y junto a su hijo Oldemar la noticia sobre su cáncer. Para Febrero del 2020 ya había sido operada y los tumores habían sido removidos.

Según explica la Dra. Maureen Fonseca, coordinadora de clínicas de mama de la Caja, desde el 2014 en Costa Rica a toda mujer entre 45 y 69 años se le debe realizar una mamografía cada dos años. Así establece la normativa del Ministerio de Salud. Está población ronda las 650.000 mujeres en este momento según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC).

Gráfico de la distribución relativa de cáncer en mujeres en Costa Rica. Fuente: Proyecto Fortalecimiento de la atención integral del cáncer de la CCSS

“Desde la institución nosotros promovemos la realización de una mamografía cada 2 años no sólo por la norma”, dice la Dra Maureen, “sino porque la institución está en capacidad de hacerlas”. Ella explica que al día de hoy la Caja cuenta con 39 mamógrafos, y cada uno de ellos está en capacidad de realizar 10.000 mamografías al año. Según la doctora, esta cantidad le permite a la Caja hacer una cobertura de la totalidad de la población meta. Sin embargo, poder realizar un tamizaje poblacional necesita de mucho más que los instrumentos: también implica una organización dentro del sistema de salud que no sólo ofrezca el servicio, sino que invite y de seguimiento al mismo, asegurando que las mujeres en edad se hagan el control cada dos años.

Es decir, las mujeres mayores a 45 años y menores a 70 que asistan a los centros de salud, ya sea un EBAIS (Equipo Básico de Atención Integral en Salud), una clínica o un hospital, recibirán una referencia para realizarse una mamografía en el punto más cercano que cuente con el equipo, y con la prontitud que el sistema lo permita. Pero si una mujer nunca asiste a alguno de estos centros de atención de la Caja, no será invitada a realizarse esa revisión.

Excepto, y según explica la Dra. Maureen, en 10 áreas de salud donde desde el 2017 se realiza un programa de tamizaje organizado, a donde las pobladoras de las comunidades adscritas a esas áreas de salud reciben una llamada y una invitación específica para realizarse la mamografía.

Cinco de esas Áreas de Salud (Talamanca, Siquirres, Los Santos, Horquestas-Rio Frío, Puerto Viejo de Sarapiquí) son beneficiarias del proyecto de alianza público-privada ALSALUS.

Las otras Áreas de Salud donde se realiza el plan piloto son Tibas-Uruca-Merced, Carpio-Leon XIX, Goicoechea 2, Tibás y Moravia. Las mujeres de estas comunidades son referidas a los mamógrafos que están ubicados en la Clínica Dr. Clorito Picado y la Clínica Dr. Ricardo Jiménez Núñez.

“Nosotros empezamos en el 2017 con el plan de hacer un primer ciclo de dos años [en esas diez áreas] para ver el comportamiento del trabajo de las Áreas de Salud y después poder incorporar más Áreas de Salud para el segundo periodo”, comenta la Dra Maureen. Sin embargo, explica que este programa se vió interrumpido por la pandemia y no sólo no se han incorporado más áreas de salud en el piloto, sino que se ha reducido el total de mamografías realizadas.

María Elena Quirós Benavides y su hijo Oldemar Valladares Quirós, en la casa de habitación de María Elena en Siquirres centro, Limón. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

“En el año 2019 sólo en la Caja hicimos 160.000 mamografías y en el 2020 habíamos hecho poco más de 108.000 mamografías”, dice la Dra. Maureen, lo que representó una disminución de poco más de un 30% de estudios. Y aunque El Colectivo 506 no pudo recopilar el dato de cuántas mamografías se practicaron en el sector privado en ese mismo año, el número muestra que la Caja está realizando el 50% de las mamografías que deben ocurrir anualmente.

Otro problema que existe en estos programas de detección temprana es el tiempo que trascurre entre la mamografía y el momento de diagnosticar un cáncer de mama. Por ejemplo, María Elena esperó más de un año después de realizarse la mamografía con ALSALUS, para ser diagnosticada con cáncer de mama.

Ahora bien, la disminución en la cantidad de mamografías realizadas en la Caja debido al COVID tuvo un efecto positivo en esos tiempos de espera.

“El tiempo entre la toma y la lectura [de la mamografía] se ha reducido”, explica la Dra. Maureen, ya que esa lectura debe ser realizada por un médico especializado en radiología. “Y nos permitió poner al día la lectura de estudios de mamografía”.

De igual forma, los otros pasos en el proceso de diagnóstico han sufrido una reducción en los tiempos de espera debido a que menos mujeres se han hecho mamografías.

“En el 2019 teníamos 111 días de espera para que una persona con mamografía alterada le hicieran la biopsia”, dice la Dra. Maureen. “En el 2020 pasamos a 43 días y para este primer cuatrimestre [del 2021] el tiempo desde que la mamografía sale alterada hasta la biopsia es de 15 días”.

Una alianza que toma el toro por los cuernos

Tomado del Facebook de Movimiento Rosa contra el cáncer de mama.

El mamógrafo móvil que le trajo a María Elena la oportunidad de realizarse una mamografía a minutos de su casa ha operado en diferentes versiones y con diferentes aliados desde el 2012.

Según Danielle Jean-Pierre, Directora de Programas de la Fundación Aliarse, que actúa como secretaría técnica de la alianza, desde el 2012 las diferentes versiones de esta alianza han realizado más de 43.500 mamografías con esta modalidad móvil. La alianza fue conocida como Lazos hasta el 2017.

Desde el 2017, ALSALUS ha realizado más de 13.000 mamografías en las Áreas de Salud acordadas para el programa de tamizaje organizado de la Caja. Todos esas mamografías han sido leídas por un médico especializado que trabaja en el Hospital Clínica Bíblica quien ha seguidamente referido a 450 mujeres con resultados alterados a la cadena de diagnóstico y atención de la Caja.

“No habría alianza si no estuviera sentado el ente rector dentro de la iniciativa”, explica Danielle. “No podríamos estar brindando un servicio de mamografías o diagnóstico si no pudiéramos asegurarle a la persona la continuidad de su proceso de atención en salud”.

Sin embargo, el trabajo de la alianza llega hasta la referencia de las personas con mamografías alteradas, los tiempos de espera y el seguimiento de esas pacientes queda en las manos de la Caja.

Danielle explica que los cuatro miembros de la alianza juegan un papel diferente. El Hospital Clínica Bíblica está encargado de todo lo relacionado con la operación de la unidad móvil, su equipo de médicos y se encarga en que la móvil esté donde tenga que estar y en la condiciones que debe estar para operar. Auto Mercado con su campaña Movimiento Rosa se ha encargado de levantar los recursos económicos para el funcionamiento de la móvil y además se encargan de la parte de comunicación y de la planificación estratégica. Y la fundación Aliarse para quien ella trabaja realiza la secretaría técnica de la alianza que se hace bajo las directrices en salud nacionales y en coordinación con la Caja.

Silvia Pérez, coordinadora de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de Auto Mercado, explica que Movimiento Rosa nace en el 2008 por un deseo de los colaboradores de la empresa de hacer algo por las mujeres que sufren de cáncer de mama, ya que una de sus colegas, Giovanna González Rivera, había sido diagnosticada con la enfermedad. Ese primer año Auto Mercado sólo realizó campañas de concientización sobre la importancia del autoexamen.

“Entonces las mismas clientes dijeron ‘¿por qué no hacemos una colecta y por qué no ayudamos a alguien?’”, recuerda Silvia. Y desde el 2009 Auto Mercado inicia un programa robusto de recolección de fondos donde participan tanto clientes como proveedores.

Según la Memoria de Sostenibilidad 2018-2020 de Auto Mercado, Movimiento Rosa ha recaudado 1.233 millones de colones desde el 2009, que ha donado para diferentes proyectos incluidos la compra de mamógrafos y otros equipos para diagnóstico y tratamiento del cáncer para la Caja. En el 2011 Movimiento Rosa se une a Lazos, hoy ALSALUS.

“En el 2015 empezamos a pensar distintos, donde empezamos a trabajar con la coordinación técnica de la Caja”, recuerda Silvia, “entendimos que para mover la aguja había que moverla con la Caja”.

“[ALSALUS] es un excelente ejemplo de alianza público privada donde Auto Mercado está organizando y dando un espacio a la sociedad civil, es decir cliente y proveedores y colaboradores, para impactar en un tema que es de prioridad nacional en donde el sector privado, en este caso Hospital Clínica Bíblica, resuelve algo que la Caja no puede resolver tan eficientemente”, dice Silvia. “Tenemos claro que tenemos que ir todos juntos”.

“En el contexto en que estamos ahora en el país donde hay una crisis gigante donde se necesita cada vez más una colaboración entre los sectores para salir adelante” dice Danielle de Aliarse, “y el sector privado tiene que asumir una responsabilidad y un rol cada vez más activo en el desarrollo del país”.

Durante el 2020, ALSALUS se vió obligada a detener toda operación debido a la pandemia.

“Tener una unidad móvil disponible, tener comunidades identificadas, listas, socios comprometidos, recursos para poder operar y no poder operar”, dice Danielle sobre la frustración que generó detener el proyecto y las consecuencias que esto podría tener en el futuro de la salud pública del país.

Pero el primero de octubre del 2021 la campaña de recaudación de fondos Movimiento Rosa de Auto Mercado volvió a arrancar y ahora tiene la meta de recaudar 150 millones de colones, para que la móvil pueda volver a operar tan pronto los protocolos de salud lo permitan y realizar 5.500 mamografías en 12 meses. Al día de hoy la campaña ha recaudado más de 40 millones.

“Hay un temor, el cáncer es una realidad, todos conocemos a alguien que le haya dado cáncer de mama”, dice Angie sobre la importancia de retomar el programa de tamizaje. “El poder decír ‘yo no tengo nada’ es importante, se certifica la salud de las mamas, y que las mujeres están pura vida, eso es una gran aporte para las mujeres”.

María Elena Quirós Benavides en su casa de habitación en Siquirres centro, Limón. María Elena es originaria de Siquirres, pero vivió mucho tiempo en Heredia. REgresó a Siquirres bajo recomendación médica buscando el calor que afectaría menos su artritis reumática. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

La realidad del cáncer de mama en Costa Rica

Según un informe desarrollado por el Dr. Alejandro Calderón del proyecto Fortalecimiento de la atención integral del cáncer de la CCSS, la incidencia de cáncer de mama en las mujeres costarricenses ha aumentado en un 21% entre 2000 y 2016 (el 2016 es el último año en que el Registro Nacional de Tumores del Ministerio de Salud presentó un reporte oficial). En ese mismo informe se indica que, según datos del INEC, la mortalidad por cáncer de mama ha aumentado un 20% entre el 2000 y el 2021, y que 17% de las mujeres que murieron por cáncer en Costa Rica en el 2020 tuvieron cáncer de mama.

Mortalidad por tumores malignos más frecuentes en mujeres en Costa Rica. Fuente: Proyecto Fortalecimiento de la atención integral del cáncer de la CCSS

Sin embargo, la CCSS informó en febrero de este año que a pesar del aumento en la incidencia y la mortalidad por cáncer mama, Costa Rica es líder mundial cuando se habla de la sobrevida de una paciente con este padecimiento. “Costa Rica tiene la supervivencia neta más alta del mundo entre mujeres con cáncer de mama con el 86,7% y es el único país de Latinoamérica que supera el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que es de 84,8% y muy arriba del promedio latinoamericano de 78.4%”, lee el informe.

El éxito de la sobrevida por cáncer de mama en Costa Rica está directamente relacionado con la detección temprana del mismo, como reportamos en El Colectivo 506 hace una semana.

La Dra Maureen explica que la Caja cuenta con 61 clínicas de mama en todo el país, donde las mujeres que presentan una mamografía alterada son valoradas por personal capacitado para luego coordinar todos los estudios adicionales como ultrasonidos, mamografías adicionales, biopsias, etc, que permitan diagnosticar o descartar un cáncer de mama.

Gráfico de la distribución relativa de mortalidad por cáncer en mujeres en Costa Rica. Fuente: Proyecto Fortalecimiento de la atención integral del cáncer de la CCSS

“Cuando la paciente tiene confirmado el cáncer de mama, estas clínicas pueden dirigir a las personas a los servicios de oncología ,donde recibirán el mejor tratamiento posible de acuerdo a las características de su enfermedad”, dice la Dra. Maureen.

“Todas las mujeres con resultado positivo son atendidas, se les da una opción de tratamiento y lo que ellas necesitan al 100%”, dice Angie sobre las mujeres a las que ella les ha realizado una mamografía en el mamógrafo móvil de ALSALUS.

Y María Elena fue una de ellas. Y aunque tomó casi año y medio y la recuperación de la operación que le realizaron para remover exitosamente los tumores en su mama derecha se vió complicada por una infección, ella hoy día sigue en su casa disfrutando de esos videos que la hacen reír.

 


“Alsalus: Alianza por su Salud” ha apoyado al periodismo de soluciones de El Colectivo 506 relacionado al tema del cáncer en Costa Rica. Lea más sobre la Alianza aquí.

Mónica Quesada Corderohttp://www.mqcphoto.com
Mónica (Co-Fundadora, Editora Gráfica) es una galardonada fotoperiodista con 15 años de experiencia en el desarrollo de proyectos fotográficos en el área editorial, retrato, vida silvestre, comida y arquitectura. Además, cuenta con experiencia en escritura y redacción y una maestría en Producción Audiovisual y Multimedia. Mónica (Co-Founder, Graphic Editor) is an award-winning photojournalist with 15 years of experience developing photographic projects in the editorial, portrait, wildlife, food and architecture areas. In addition, she has experience in writing and a master's degree in Audiovisual and Multimedia Production.

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