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sábado, agosto 13, 2022
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Una aula a la vez: Costa Rica crea inmersión lingüística para preescolares públicos

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“Teacher! Aquí hay 22”, dice la cocinera del comedor de la Escuela Guachipelín en San José cuando le entrega a Alexandra Wong Carbonell un tazón con 22 bananos. Teacher Ale es desde hace cuatro años la única docente de preescolar bilingüe, y por eso todas las personas de la escuela, incluyendo aquellos que no son sus alumnos, la llaman así, “teacher”, a diferencia de las otras docentes, que son las “niñas”.

Son pasadas las ocho de la mañana y la clase de Teacher Ale está recibiendo el desayuno que todas las mañanas el Ministerio de Educación Pública (MEP) da a todos los estudiantes de escuelas públicas.

“Do you want water, mi amor?” (¿quieres agua mi amor?) le pregunta la teacher a cada niño y niña. Ella les sirve a medida que recibe un “yes, please” de aquellos que quieren.

En el 2019 Teacher Ale, quien es graduada de Educación Preescolar Bilingüe de la Universidad Latina de Costa Rica, decidió tomar la prueba del TOEIC (Test of English for International Communication, o Prueba de Inglés para Comunicación Internacional) Según el nuevo marco de contratación que fue aprobado ese año por el MEP, ese examen es el requisito para certificar su nivel de inglés y aplicar a una plaza como docente con especialidad en inglés. Pronto fue contratada para la Escuela Guachipelín, donde de los cuatro grupos de materno (3 a 4 años) y los cuatro grupos de transición (4 a 5 años), sólo el de transición que ahora ella tiene a cargo es bilingüe. Los otros siete grupos no reciben inglés en ninguna de las múltiples formas de instrucción que el MEP tiene desde el 2019.

Teacher Ale ayuda a sus alumnos a recibir su desayuno en el comedor de la Escuela Guachipelín. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Hoy, Teacher Ale trabaja los números con sus estudiantes, quienes están regresando de dos semanas de vacaciones. El conteo de cabezas llega hasta su número máximo, twenty two (22)—bueno, twenty four (24) si contamos a la teacher y a la fotoperiodista visitante.

Utilizando canciones, videos con indicaciones de movimiento para diferentes partes del cuerpo, cuadros de cartón con números y pinturas de dedo aplicadas sobre plástico de cocina, Teacher Ale repasa los números del uno al 30, al derecho y al revés, y los conceptos de cantidad, todo en inglés. Sus alumnos ya saben contar con fluidez hasta 20.

Pero además, entienden todas las indicaciones de la teacher. “Yes, you can take your sweater off but put it in your backpack”, “Si, puedes quitarte la sueter pero la pones en tu bulto”. “Show me your magic fingers!”, “¡Enseñenme sus dedos mágicos!”. Cada vez que alguna personita viene a preguntar si puede ir al baño, ella responde: “Repeat after me: ´May I go to the toilet please?´”, “Repite después de mi: ‘puedo ir al baño por favor?’”.

Este tipo de forma de enseñar un segundo idioma es el modelo de enseñanza de la segunda lengua que el MEP quiere implementar en todas sus escuelas y colegios.

“Inmersión lingüistica”, dice Manuel Rojas, asesor del Despacho Académico y coordinador de la Alianza para el Bilingüismo (ABi) en el MEP, sobre cómo se llama este modelo. ”Se aprende el idioma de manera incidental. El idioma es el carro que me lleva a los aprendizajes”.

De manera general o global, la inmersión significa enseñar utilizando el idioma meta (en este caso el inglés) de manera casi exclusiva, en vez de depender mucho en el idioma materno para explicar conceptos o administrar el aula. Por eso para el MEP, la inmersión linguística en preescolar implica un cambio muy grande, porque al final el objetivo necesita que en vez de dar el inglés durante una o dos lecciones puntuales al día, todas las docentes de preescolar estén certificadas en un segundo idioma para que puedan incorporar ese idioma en su trabajo diario.

“Son mucho más efectivos los resultados cuando los niños y las niñas aprenden como parte de su cotidianidad”, explica Adriana Díaz Madriz, del departamento de Primera Infancia del MEP. “Cuando encuentran uso o funcionalidad en el lenguaje. Si lo usan, ni siquiera se dan cuenta cuando lo están aprendiendo. Y no se complican tanto… Estas son las nuevas metodologías del aprendizaje de una segunda lengua y esto es lo que se está recomendando”.

Teacher Ale repasa los números del uno al 20 con sus alumnos usando unos cartones con números. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Lo que ocurría hasta el 2018

En el 2018 el departamento de Primera Infancia y la coordinación de ABi MEP se enfrentaron a una gran interrogante. ¿Por qué si desde el 2002 existe una clara intención dentro del ministerio de enseñar inglés al menos en el nivel de transición (es decir, el nivel anterior a primer grado), en el 2018 no se había logrado avanzar más de un 12,6% en la cobertura de la población estudiantil? ¿Por qué sólo 1,6% de las instituciones del país tenían preescolares bilingües?

¿Qué encontraron? Un escenario de contratación que sólo permitía tener una docente de inglés durante una lección al día de cada grupo—aproximadamente 40 minutos—que era aislada de toda la actividad que se realizaba en la clase. Eso, a pesar de que las clases de preescolar en el sector público están organizadas en “experiencia de la jornada” y no lecciones, las cuales pueden ser el momento de la merienda, el momento del descanso, el momento del saludo de buenos días.

Pero el problema trascendía la exposición de los niños al idioma. Las docentes de preescolar con especialidad en inglés debían completar sus 30 lecciones de trabajo semanales en muchos grupos de preescolar, lo cuál generalmente implicaba traslados entre centros educativos, con un alto costo económico y de salud.

El escenario no era el mejor para ninguna de las partes.

Teacher Ale cuenta cabezas en inglés al principio de la clase. Hoy todas y todos los alumnos vinieron a clase, entonces puede contar hasta twenty-two (22). Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

¿Cómo se logra cambiar la manera en que se enseña inglés en preescolar en las escuelas públicas?

¿Qué hizo el MEP? El primer paso fue cambiar los marcos de contratación de las docentes, y apuntar al escenario ideal: que las aulas de preescolar vivan experiencias de inglés completamente inmersivas, en las cuales hasta un 80% de las “experiencias de la jornada” fueran completamente en inglés.

“Es una forma de inyectar a los chicos. Es una vacuna contra el monolingüismo”, dice Manuel.

Es así como el Departamento de Primera Infancia implementa una reforma que levantó mucho polvo, pero que hoy en día camina con la firmeza que el sistema y el presupuesto permite. Ese cambio ha permitido que, según estadísticas del MEP, al 2022 se haya logrado alcanzar una cobertura del 17,7% de la enseñanza del inglés en estos niveles, un aumento de un 5% en 3 años y en medio de una pandemia.

¿Cuál fue esa reforma? El escenario está dividido en cuatro realidades.

Docentes de preescolar con especialidad en inglés hacen que actividades de la jornada sean inmersivas en inglés.

El primer escenario es una variación de lo que ha existido desde el primer pilotaje en 1998, donde una docente de preescolar con especialidad en inglés está presente durante una lección al día. Pero a diferencia de lo que solía ocurrir, ahora la docente participa de algunas de las experiencias de la jornada que lleva la docente principal, convirtiendo la actividad particular en una experiencia completamente inmersiva en inglés—es decir, el momento de comer, jugar, descansar se realiza en inglés. Además, esta formación se amplió a las clases de materno y ahora ocurre por dos lecciones diarias para cada grupo, aproximadamente 80 minutos.

Con este escenario la docente con especialidad en inglés trabaja más tiempo con cada grupo y en una escuela, lo que le permite completar sus lecciones en menos centros educativos. Además, expone a los estudiantes, y también a la docente de español, al idioma inglés por más tiempo y en condiciones cotidianas, promoviendo un aprendizaje más significativo.

Docentes de primaria con especialidad en inglés que visitan clases de preescolar para apoyar por dos lecciones y que sean inmersivas en inglés.

La segunda, una que fue ideada como un apoyo del sistema, es la asignación de las mismas dos lecciones pero a una docente de inglés de primaria en lugares donde no hay docente de preescolar con especialidad en inglés. Según explica Ofelia Montoya del departamento de Primera Infancia y enlace con ABi del MEP, la docente de primaria puede “ampliar o completar sus lecciones de inglés con grupos de preescolar, antes sólo podíamos tener una docente de preescolar bilingüe. Así, tenemos a la docente que es especialista en preescolar y a la que le habla en inglés, [trabajando juntas] por 10 lecciones durante la semana”.

Esta semana publicamos en El Colectivo 506 la columna Voces de la docente de primaria Francinie Gómez, quien trabaja bajo este escenario en la Escuela Indígena Gavilán.

Los retos de ser la primera docente de inglés de una escuela rural

Sin embargo, el objetivo final de esta reforma es que todas las instituciones preescolares públicas del país sean completamente bilingües e inmersivas, es decir que las más de 6000 docentes de preescolar que trabajan para el MEP sean docentes de preescolar con una especialidad en inglés. Este cambio no es fácil, sobre todo porque hasta el 2019 el perfil de contratación de las docentes no pedía este tipo de especialidad. Es de este hecho que nacen los otros dos escenarios.

Decisión voluntaria de docentes de preescolar existentes, de certificarse para agregar una especialidad de inglés. Así pueden incorporar el inglés a todas sus actividades diarias.

A partir de un cambio de marco de cualificaciones establecidos para la contrataciones de nuevas docentes de preescolar, se fortalece la figura de una docente de preescolar con la especialidad de inglés, la cual debe ser certificada con nivel de inglés C1 o B2 (lea sobre qué significa esta certificación en nuestra crónica sobre Pruebas de Dominio Lingüístico).

Cómo Costa Rica transformó la forma de evaluar a sus estudiantes en inglés

Para poder saber si había docentes dentro del MEP que ya presentaban este dominio del idioma inglés, en el 2019 3917 docentes de preescolar que trabajan para el MEP, el 66% del total, voluntariamente realizaron una prueba de dominio lingüístico para determinar su nivel de inglés. En esa prueba el 68% de las personas evaluadas resultaron tener un dominio correspondiente a la banda A2, un 24% están en la banda B1, y sólo el 1% tenía el nivel B2, nivel mínimo necesario para acceder al cambio de especialidad.

Hasta el 2022 cinco docentes han cambiado su especialidad a docentes de preescolar bilingües y realizan toda la jornada en la institución que ya tenían asignada en el sistema inmersivo. Muchas otras docentes que tenían niveles B1 se están certificando en diferentes alianzas logradas por el MEP con instituciones como la Embajada de Estados Unidos y el Colegio de Licenciados y Profesores en Letras, Filosofía, Ciencias y Artes (COLYPRO). Cualquier docente de preescolar que quiera certificarse en inglés puede hacerlo y presentar las credenciales correspondientes al MEP para cambiar así su especialidad.

Este es el tercer escenario de la reforma.

Cualquier docente de preescolar que sea contratada por el MEP a partir del 2019 debe tener una certificación en una segunda lengua

El último es el que establece que cualquier contratación nueva que tenga una docente de preescolar, porque una docente se pensiona y deja una plaza vacante, sólo se hará a profesionales que estén certificadas en la segunda lengua. Es bajo este escenario que Teacher Ale logró su plaza en la Escuela Guachipelín.

Teacher Ale repasa los conceptos de cantidad y los números con sus alumnos utilizando pinturas de dedos sobre plástico de cocina. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Sin embargo, Manuel explica que aunque esto es una prioridad no limita la contratación de una docente de preescolar sin especialidad, cuando no hay oferentes bilingües, porque al final lo más importante es ofrecer el servicio a toda la población, y no se puede descuidar la cobertura de preescolar, bilingüe o no.

Todas las docentes certificadas en la segunda lengua realizan entonces experiencias de la jornada en un 80% en inglés, y un 20% en español, según explican las encargadas de la oficina de Primera Infancia.

“[La docente] toma el programa de educación preescolar que tenemos para todo el país pero usa la lengua vinculante que es el inglés”, explica Ofelia. “Se expone al niño todo el día al inglés, las canciones, las explicaciones, para que el niño tenga la competencia de comprensión en inglés y después va a tener la expresión oral de manera espontánea.

“Todo mundo espera un programa de estudio de inglés”, agrega Ofelia. “No hay programa de estudio de inglés porque lo estamos viendo desde el modelo inmersivo”.

Las estadísticas del MEP dicen que ya hay cinco docentes que cambiaron la especialidad que pertenecen al grupo de 70 docentes trabajando en inmersión de la jornada completa como Teacher Ale; hay 98 docentes de preescolar con especialidad trabajando por lecciones en experiencia de la jornada; y 113 docentes de primaria que vienen a apoyar. Aunque los números son alentadores, aún está muy lejos de lograr una cobertura significativa en la exposición al inglés de los alumnos menores de seis años.

Una estudiante de grado transición de la Escuela Guachipelín pinta sobre plástico de cocina en una actividad para repasar los números y el concepto de cantidad, todo en el idioma inglés. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

¿Qué limita el crecimiento de la cobertura?

Guiselle Alpizar, jefa del departamento de Primer Infancia del MEP, explica que el principal problema es la formación profesional de docentes de preescolar.

“Hay que hacer un llamado a las universidades en el marco de la formación. El personal que formen debe responder a las necesidades del mayor empleador”, dice Guiselle. “[Que las Universidades] puedan ofrecernos un personal formado con competencias lingüisticas para que puedan ofrecer una educación preescolar bilingüe en un marco inmersivo… Si bien es cierto tenemos una meta de cobertura, ocupamos el recurso humano para poder lograrlo”.

Manuel explica que desde su oficina se ha trabajo mucho en esta dirección, y ya hay proyectos claros en las universidades públicas como la Sede de Liberia de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED) para ofrecer la carrera de preescolar bilingüe. De igual forma, la ULatina continua con este tipo de formación y otras universidades privadas como la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (ULACIT) se están sumando.

“El tema presupuestario vuelve a ser un problema para esto”, agrega Manuel como otro freno para avanzar con este proyecto. Explica que los cortes presupuestarios como la regla fiscal hacen que el avance sea más lento, porque impide realizar nuevas contrataciones.

Para Giselle, también se debe promover “la motivación al docente de querer cambiar esa especialidad, resaltando los beneficios personales que deja el segundo idioma”.

“El país necesita personas que hablen inglés”, agrega.

Una estudiante cuenta para la Teacher Ale las cinco bolitas que pintó sobre plástico de cocina. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Extendiendo el bilingüismo a otros puestos y niveles

El Informe Estado de la Educación 2021, en su “Investigación de base, El Bilingüismo en el preescolar costarricense: logros y desafíos”, establece una lista de recomendaciones para el proyecto de educación preescolar bilingüe. Una de ellas es la necesidad de que la misma especialización que se le está solicitando a los docentes ocurra a nivel administrativo, con los Asesores de Primera Infancia. Estos asesores trabajan a nivel regional para apoyar a los docentes de aula.

Manuel explicó a El Colectivo 506 que están de acuerdo con la necesidad de tener asesores de preescolar que sean también bilingües, y que “con la Embajada de Estados Unidos hemos generado procesos de desarrollo profesional donde tenemos asesores nacionales y regionales aprendiendo inglés”.

Por el momento, cuando existe una experiencia bilingüe en una escuela del país, el asesor regional de preescolar es acompañado y apoyado por un asesor regional de inglés.

Otro reto es asegurar la continuidad de la metodología de inmersión más allá del preescolar.
El porcentaje de cobertura de preescolar bilingüe más actualizado que tiene el MEP dice que con los cuatro escenarios que han creado más la oferta privada, un 24% de la población menor de 6 años del país está aprendiendo una segunda lengua, en su mayoría el inglés.

Pero es claro que la transformación debe continuar en los demás niveles.

“[El objetivo es que] a partir de lo que estamos haciendo en educación preescolar con el modelo inmersivo, lo demás venga sumando”, dice Ofelia. “Vamos subiendo ese Monte Everest, porque no se puede quedar en la educación preescolar”, agrega refiriéndose a cómo el modelo inmersivo debe continuar como se hace en muchas de los formatos privados donde algunas de las materias de primaria son inmersivas, como ciencias, para luego cuando el estudiantado entra el colegio pueda recibir todavía más materias inmersivas en inglés.

“Nosotros tenemos un país donde el turismo es uno de los grandes recursos económicos”, dice Guiselle. “Tenemos 27 regiones educativas, muchas en las costas, que es donde están los turistas, por lo tanto se apuesta a que los niños y las docentes manejen el inglés para que se puedan comunicar desde un marco cultural y lingüístico y puedan trascender.

“Es una forma de poder desarrollar habilidades en los niños y niñas para la vida”, concluye. “Transformar para una nueva ciudadanía”.

Siguiendo un video en inglés que indica movimientos con el cuerpo, estudiantes de transición de la Escuela Guachipelín practican los números del uno al 30 en inglés. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506
Mónica Quesada Cordero
Mónica Quesada Corderohttp://www.mqcphoto.com
Mónica (Co-Fundadora, Editora Gráfica) es una galardonada fotoperiodista con 15 años de experiencia en el desarrollo de proyectos fotográficos en el área editorial, retrato, vida silvestre, comida y arquitectura. Además, cuenta con experiencia en escritura y redacción y una maestría en Producción Audiovisual y Multimedia. Mónica (Co-Founder, Graphic Editor) is an award-winning photojournalist with 15 years of experience developing photographic projects in the editorial, portrait, wildlife, food and architecture areas. In addition, she has experience in writing and a master's degree in Audiovisual and Multimedia Production.

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