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¿Hemos seguido aprendiendo de las ‘tormentas maestras’?

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El proyecto Deadline, de la Universidad de Costa Rica, reta a estudiantes de periodismo a crear un reportaje para publicación en un medio costarricense—para algunos, su primero—en menos de 24 horas. Cristian Mora Pérez y David José Bolaños Jiménez asumieron este reto para publicar en El Colectivo 506. Les solicitamos ponerse en contacto con dos periodistas que reportaron para El Colectivo 506 sobre la gestión de riesgos en sus comunidades rurales en julio 2021, para ver cómo habían evolucionado esos proyectos durante la temporada de tormentas 2022. Aquí les compartimos lo que encontraron.

Costa Rica es un país muy propenso a distintas amenazas como inundaciones, sismos y otros desastres, con muchas poblaciones que viven en zonas vulnerables y que no tienen el conocimiento en la gestión del riesgo de desastres.

En nuestra edición Tormentas Maestras de Julio, 2021 de Julio, 2021 reportamos sobre este tema de la mano con periodistas de varias zonas rurales del país, quienes exploraron cómo sus propias comunidades habían aprendido de las reiteradas afectadaciones por huracanes e inundaciones. Las comunidades del cantón de Upala y Ciudad Cortés, del cantón de Osa, fueron dos de ellas.

Caso Upala y Ciudad Cortés: gestión y prevención de riesgo.

El cantón de Upala, ubicado en la zona norte del país, siempre se ha caracterizado por ser una región vulnerable ante los desastres. Según nuestro reportaje de la periodista upaleña Katherine Benavides, para las comunidades que viven en el cantón es muy común que sus ríos se desborden e invadan sus casas dejando como resultado la pérdida material de sus medios de vida. Sin embargo, en años anteriores al 2016, con la situación catastrófica vivida por el Huracán Otto, no se había logrado consolidar organizaciones municipales y comunales efectivas en la gestión del riesgo de desastres, lo cual, dejó en evidencia la poca capacidad que se tenía en el cantón para atender un desastre de tal magnitud.

Durante la emergencia del Huracán Otto, en la mayoría de viviendas el barro llegó a una altura de hasta un metro. Cortesía Leonidas Vargas / El Colectivo 506

Por otra parte, Ciudad Cortés, ubicada en la Zona Sur del país, desde la época colonial cuenta con un valor histórico comercial por su ubicación costera a la par del Río Térraba. Sin embargo, como nos contó el periodista local Esteban Calderón en su reportaje para “Tormentas maestras”, es por esa misma razón que siempre ha sido una zona propensa a inundaciones. Esto hasta 1956, cuando la United Fruit Company construyó un dique en el río.

Sin embargo, cuando la compañía se fue del país los diques quedaron abandonados y los problemas de inundaciones se convirtieron una vez más en situaciones diarias y comunes para la comunidad.

En 1966 cuando la ciudad fue impactada por el huracán César se tomó la decisión de reubicar la ciudad. Diferentes instituciones como la Municipalidad de Osa y el Liceo Pacífico Sur han sido trasladas. Sin embargo, muchas de las personas que han vivido allí toda su vida y que tienen arraigo por su pueblo histórico, se niegan a dejar el lugar, según Esteban. Son estas poblaciones las que en la actualidad sufren y quienes esperan soluciones preventivas para los desbordamientos del río y las inundaciones que ocurren en la zona.

En noviembre del 2022, como parte del proyecto Deadline, nos pusimos a aprender qué ha cambiado—y no—en estas dos comunidades desde que se publicaron los reportajes.

¿Qué ha sucedido?

A un año y tres meses después de la publicación de los reportajes de la edición “Tormentas maestras” que reportaron sobre soluciones que estas comunidades han logrado implementar para disminuir el efecto de las emergencias de estás dos zonas de Costa Rica, las comunidades siguen siendo impactadas por desastres. Por ejemplo, en Ciudad Cortés se presentaron varios sectores inundados el pasado 9 de octubre debido a una ruptura de dique. La marea alta de la zona y las fuertes lluvias provocadas por la tormenta tropical Julia que afectaron al país, fueron las que desataron la emergencia. Asimismo, en Upala las fuertes lluvias de julio del 2022 han provocado las crecidas de los ríos en sectores como Higuerón, Alta Mira y Bijagua. Además, la tormenta Bonnie también en julio según indicó Katherin afectó la comunidad de Cuatro Bocas (Upala), donde el río Niño se desbordó causando inundaciones y daños en la comunidad.

Pero,¿ha avanzado la gestión de riesgo de desastres y la coordinación en el Cantón de Upala y el distrito de Ciudad Cortés en estos meses?

Caso Upala

Katherine nos explica que en Upala, el enfoque de la coordinación y respuesta por parte de la Comisión Municipal de Emergencias sigue siendo la activación de la alarma preventiva de inundaciones, así como la comunicación por medio de redes sociales entre los distintos comités de prevención de riesgo y las comunidades del cantón. En otros sectores como en el Río Guacalito, la Municipalidad ha trabajado en conjunto con el departamento de Obras Pluviales del Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT) para su limpieza, evitando así que se generen inundaciones. La comunicadora, quien durante el Huracán Otto trabajaba para la Municipalidad, indica que el uso del Sistema de Alerta Temprana (SAT)—componente técnico-científico que mide el nivel del caudal del río Zapote—sigue siendo de gran uso para el cantón.

Comunidades participando de los simulacros. Cortesía Katherine Benavides / El Colectivo 506

El reportaje de Katherine mostró que dentro de las formas con las cuales han conseguido a gestionar el riesgo, están las capacitaciones que permiten a las comisiones comunales aprender a utilizar aparatos de medición como los pluviómetros, los cuales son realizados artesanalmente por las comunidades. La creación de brigadas, el saber utilizar equipo básico de rescate, los mapas de riesgo y el conocimiento de las zonas vulnerables, han conseguido que las comunidades empiecen a actuar por cuenta propia. Ahora es el Comité Comunal de Emergencias quien avisa al Comité Municipal de Emergencias y al CNE acerca de las alertas de desastre, según ha reportado Katherine.

El Comité Municipal de Emergencias de Upala, a diferencia de situaciones pasadas, se ha convertido en un actor importante en la gestión del riesgo. Por ejemplo, en caso de que el SAT no funcione, Katherine explica que es el Comité Municipal el que se encarga a través de las redes sociales de mantener una comunicación activa con la población. Compartiendo información y actualizaciones para que los comités comunales se enteren de las instrucciones que deben de seguir ante una posible situación de riesgo.

Los logros que se han realizado en Upala con respecto a la gestión del riesgo es gracias al compromiso que han tenido las personas. Asimismo, el apoyo de instituciones y organizaciones, que luego del Huracán Otto, han apoyado al cantón de Upala. Todo esto ha convertido al cantón de Upala en “un referente en temas de emergencias”, según Katherine.

Sin embargo, indica que aún existen limitaciones como la falta de un Plan Regulador que movilice el centro comercial de Upala a otro lugar menos vulnerable. Esta es una de las ideas que a muchas personas habitantes del cantón le desagrada por completo, debido al arraigo que sienten por Upala centro. El alcantarillado es otro de los problemas con los cuales se enfrentan estás comunidades, al igual, que el poco alcance que tienen el único sistema de alerta ante inundaciones. Asimismo, la periodista señala la falta de instrumentos de alerta temprana, los cuales son de un alto costo para ser comprados por la comunidad.

Caso Ciudad Cortés

Por su parte, en Ciudad Cortés, Esteban encontró en su reportaje que la primera línea de respuesta ante los desbordamientos es el dique, que aún se encuentra en construcción. También, es la Comisión Local de Emergencias quien ha actuado en respuesta a las inundaciones que afectan la zona, por ejemplo, la inundación del pasado 9 de octubre, indica.

Esteban es comunicador de Costa Ballena TV y subdirector del Liceo Pacífico Sur en Ciudad Cortés de Osa. Él nos comentó en nuestra entrevista reciente que “la ayuda a la localidad de Ciudad Cortés no llega a tiempo”. Por eso, es la comunidad la que se ha organizado para hacerle frente con sus propias manos a los desastres naturales que afectan la zona.

Inundación del año 2017 en Ciudad Cortés provocada por la tormenta Nate. Cortesía Costa Ballena TV / El Colectivo 506

Es la Comisión Local de Emergencia del distrito primero de Cortés la que se ha encargado de habilitar albergues en distintos centros educativos de la zona. Esta respuesta permitió que personas afectadas por las inundaciones del pasado 9 de octubre encontraran un lugar seguro para pasar las noches, dice Esteban. La utilización, en el Río Térraba, de una torre que marca la altura de las aguas permite que monitores de la comisión local de emergencias alerten a la comunidad de posible peligro de inundación. Asimismo, la red de comunicación entre las comunidades de Pérez Zeledón y Buenos Aires también ha permitido que la Comisión Local de Emergencia de Ciudad Cortés esté atenta ante un posible desastre.

Según Esteban, otra de las relaciones que ha permitido una respuesta eficaz ante las inundaciones es la del Comité Comunal de Emergencia de Ciudad Cortés y Comité Municipal de Osa. Reflejando la buena comunicación y el actuar rápido con las inundaciones del 9 de octubre, donde dichos comités trabajaron en conjunto. Sin embargo, “la parte municipal como tal quedó a deber, ya que se esperaba que dispusiera de vehículos para atender la emergencia, lo cual no hicieron”, menciona Esteban.

Además, según mencionó Esteban, el avance, a pesar de ser pequeño, en la construcción del dique pudo disminuir de cierta forma la afectación del evento del pasado 9 de octubre.

Inundación del año 2017 en Ciudad Cortés provocada por la tormenta Nate. Cortesía Costa Ballena TV / El Colectivo 506

Entre las limitaciones de Ciudad Cortés están las comunidades que no se encuentran interesadas en capacitaciones sobre gestión de riesgo del desastre.

“La gente no trabaja en simulacros ni nada, porque es muy común que solo suban sus cosas a la planta alta de sus casas. Esperan a que el agua baje y vuelvan a entrar a sus hogares”, dice Esteban. Esto se debe a que la comunidad tiene esperanzas en que el dique en construcción ayude a minimizar el desbordamiento del Río Térraba en futuras situaciones y evitar inundaciones.

Voces expertas

El pasado 19 y 20 de octubre se llevó a cabo el V Congreso Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático con modalidad bimodal a través de plataformas digitales y la sede central de la Universidad Nacional. Fue organizado por la Subcomisión de Gestión del Riesgo de Desastres del Consejo Nacional de Rectores (CONARE) y la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) en colaboración con la United States Agency for International Development (USAID). Este estuvo dirigido a personas que integran el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Costa Rica (instituciones, organizaciones, empresa privada, comités de emergencias, comunidades, sociedad civil, y otras entidades relevantes.

Participaron más de 1000 personas inscritas, pero se escogieron 53 ponencias, audiovisuales o poster para el congreso. La mayoría eran ponencias presentadas durante los dos días del congreso para presentar investigaciones en temas de cambio climático y gestión de riesgo.

Los temas más relevantes fueron los análisis de gestión, pero según nos indica el coordinador del evento, César Sancho de la Subcomisión de Gestión del Riesgo de Desastres del CONARE, estas ponencias estuvieron centradas en la amenaza pero no en la vulnerabilidad. Para César, no se debe estudiar tanto la inundación o el evento natural, sino los esfuerzos de investigación deben trabajar sobre los asentamientos o comunidades y los actores que están allí y sobre cuál es la vulnerabilidad de estos ante esos eventos naturales.. César nos indica que falta trabajo con la comunidad y una sensibilización integral con respecto a quienes se ven afectados por estos temas.

“Hay que saber llegar a las personas para capacitarlas y formarlas en gestión de riesgo para que los líderes a nivel local puedan escalar y aplicarla”, dice César.

Otro tema que, según César, fue conversado a profundidad en el evento es el reto de entender las necesidades y capacidades de diferentes sectores—¿cómo llegar a población con discapacidad, niñez y adolescencia, adultos mayores, y comunidades indígenas en el momento de prevención y gestión del riesgo?. Además, el tema del ordenamiento territorial se habló mucho a través de enfoques interdisciplinarios que puedan aportar a un mejor ordenamiento para que las comunidades estén mejor preparadas. También se habló de la emergencia nacional por COVID-19 en 2020 y cómo esta permitió crear redes ante situaciones imprevistas, no solo a nivel nacional sino también a nivel local para materializar los sistemas de respuesta en las comunidades.

“Lo principal es que entendamos que hay que trabajar la vulnerabilidad… dejar de lado el fenómeno, sino… para ver cómo podemos trabajar con ellas para que las emergencias que van a seguir llegando con más frecuencia y fuerza sean mejor atendidas”, dice César. “Estar dispuestos a compartir, analizar, reunirnos y meternos con los demás actores del sistema. No solo las universidades tenemos la razón, hay que escuchar a las personas que viven ahí y a las de primera respuesta (bomberos, cruz roja, fuerza pública) que tienen que correr y ver cómo resolvemos en el momento. Unirnos y vincularnos para dar un mejor abordaje”.

Esteban y Katherine indicaron que no les habían llegado información sobre la convocatoria a este congreso. tan importante para la comunidad. César, por su parte, indica: “Nosotros como parte de la comisión enviamos mediante los canales oficiales la convocatoria. Queremos que todos participen de ella”. Señala que es responsabilidad de los gobiernos locales informar a sus comités comunitarios de emergencia.

Tanto Cortés como Upala nos demuestran la importancia de la acción de los comités comunales para la atención de crisis. Sin embargo, los contrastes entre estas dos ciudades cuentan dos historias muy diferentes. Se esperaría que Cortés tuviese un avance de cerca del 40% en la construcción del dique para estas fechas, pero Esteban explica que no tiene más de un 25% de avance debido a problemas con el ordenamiento de tierras en manos de finqueros. Esta esperanza en la estructura ha generado un sobrecargo en las labores de los comités de emergencia comunales, debido a que de momento no se encuentran otras alternativas. Upala, por el contrario, demuestra una acción activa entre la comunidad y el gobierno local; aunque tenga sus limitaciones, Katherine sugiere que en este último año, la prevención de riesgos ha dado frutos.

Upala avanza, mientras Cortés se estanca en la esperanza.

Cristian Mora Pérez / David Josué Bolaños Jiménez
Cristian Mora Pérez / David Josué Bolaños Jiménez
Cristian es estudiante de Ciencias de la Comunicación Colectiva (UCR) y Producción Radiofónica (INA). Interesado en el periodismo y la comunicación social. Colabora en Radio-E como productor de la Radio Revista CONTRASTES. David es estudiante de Ciencias de la Comunicación Colectiva en comunicación audiovisual y multimedia, UCR. Actualmente, es el principal de contrabajos de la Orquesta Sinfónica Intermedia del Instituto Nacional de la Música. / Cristian is a student of Collective Communication Sciences at the University of Costa Rica and of Radio Production at the National Training Institute (INA). He’s interested in journalism and social communication, and collaborates in Radio-E as a producer of the Radio Magazine CONTRASTES. David also studies Collective Communication Sciences in audiovisual and multimedia communication (UCR) and is the principal double base for the Intermediate Symphony Orchestra of the National Institute of Music.

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