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miércoles, mayo 25, 2022

Cómo elegir un santuario de vida silvestre para realizar voluntariado en Costa Rica

Costa Rica atrae a viajeros de todo el mundo que están ansiosos por ver su fauna de renombre mundial, pero muchas personas quieren ir un paso más allá y donar su tiempo como voluntarios para apoyar los esfuerzos de rescate y rehabilitación de vida silvestre.

Pero con tantos cuestionamientos éticos alrededor del bienestar animal en las instalaciones de vida silvestre en Costa Rica, ¿cómo pueden los voluntarios potenciales informarse para elegir un destino donde sus actividades de voluntariado estén bien organizadas, sean agradables y cumplan con las leyes de vida silvestre costarricenses?

Los posibles voluntarios deben prestar atención a muchos de los mismos consejos que se aplican a los viajeros que eligen un santuario de vida silvestre para visitar como turista, así que consulte nuestra historia de la semana pasada sobre ese tema. Esa historia lo guía a través de las disposiciones y categorías básicas de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre de Costa Rica; cómo buscar prácticas peligrosas en la presencia digital de una organización; qué preguntarle a una organización en cuanto a su plan de gestión y certificaciones internacionales; y cómo reportar violaciones.

Sin embargo, también hay consideraciones adicionales con respecto al voluntariado para apoyar los esfuerzos de rescate de vida silvestre en Costa Rica. Para aprender más sobre esto, continuamos nuestras conversaciones con dos biólogas regentes: Esther Pomareda del Centro de Rescate y Santuario Las Pumas en Cañas, Guanacaste, y Marta Venegas del Centro de Vida Silvestre Rescate – Zooave. Estos son dos de los tres santuarios de vida silvestre de Costa Rica que actualmente están acreditados por la Federación Mundial de Santuarios de Vida Silvestre; el tercero es Kids Saving the Rainforest en Quepos).

Estudiante realizando su investigación el Centro de Rescate y Santuario Las Pumas en Cañas, Guanacaste. Cortesía Las Pumas / El Colectivo 506

Los voluntarios no deben estar en contacto directo con los animales

En el artículo de la semana pasada, Esther y Marta explicaron por qué es tan esencial que la interacción de los animales con los humanos se minimice, por el bien de todos los involucrados, especialmente con los visitantes que no están completamente capacitados. Lo mismo aplica a los voluntarios.

Las actividades voluntarias legítimas incluyen educación ambiental para miembros del público, trabajo de infraestructura, preparación de alimentos para los animales o enriquecimiento. El enriquecimiento podría implicar la creación de actividades especiales para fomentar el ejercicio físico y mental de los animales, dice Marta.

“En nuestro caso y en Las Pumas… se tiene un reglamento para voluntarios en el cual se establece explícitamente que los voluntarios no van a estar en contacto con los animales”, dice Marta.

“El voluntariado es limitado a actividades en el santuario donde no se está en contacto con los animales, porque los animales que van a ser rehabilitados solo van a ser atendidos por la doctora veterinaria”, dice Esther. “Son los profesionales”.

Según Marta, es importante entender que incluso el personal del santuario que interactúa directamente con los animales lo hace con medidas para mantener la vida silvestre en condiciones lo más cercanas posible a la naturaleza. Por ejemplo, el personal evita que los animales se acostumbren a ver las manos desnudas de los humanos: es por eso que los especialistas que manejan a los perezosos generalmente usan una manta gris o una manta negra para los monos.

Voluntaria en el Centro de Rescate y Santuario Las Pumas en Cañas, Guanacaste. Cortesía Las Pumas / El Colectivo 506

Pregunta por el plan de voluntariado

Sin duda, un centro de vida salvaje que reciba voluntarios debería poder facilitarte un plan de actividades por escrito, explican tanto Esther como Marta.

“Si su sitio de manejo [de vida silvestre] quiere ejecutar un programa de voluntariado, tiene que escribir su programa de voluntariado”, dice Marta. Añade que este plan debería incluir “la estancia mínima y las actividades que están permitidas”.

Rescate alberga un programa de voluntariado general y de pasantías especializadas para estudiantes de medicina veterinaria o zoología, agrega Marta.

Esther compartió el plan de voluntariado de Las Pumas, que explica qué actividades se les pedirá y qué no se les pedirá a los voluntarios, los requisitos de elegibilidad y listas completas de expectativas de comportamiento, vestimenta y uso de las instalaciones.

La ausencia de un plan como este debería ser una señal de alerta para los posibles voluntarios.

Voluntaria realizando reparaciones en el Centro de Rescate y Santuario Las Pumas en Cañas, Guanacaste. Cortesía Las Pumas / El Colectivo 506

Busque un equilibrio entre la educación y el servicio

Como explicó Marta en el artículo de la semana pasada, los programas de voluntariado juegan un papel esencial en la mayoría de los centros de vida silvestre. Los centros de rescate deben, por ley, estar completamente fuera del alcance del público para que los animales no se acostumbren demasiado a los humanos; si lo hacen, podrían perder cualquier oportunidad de ser liberados en la naturaleza, que es siempre el objetivo. Debido a esto, los centros de rescate no tienen una forma clara de generar ingresos. Es por eso que los santuarios de vida silvestre, que muestran al público animales rescatados que no pueden volver a ser liberados, a menudo generan ingresos a través de la venta de boletos que ayudan a mantener un centro de rescate en las mismas instalaciones.

Las cuotas de los voluntarios pueden ser otra fuente importante de ingresos. Sin embargo, Esther dice que es importante que los santuarios tengan claro que la educación es el objetivo final.

“El tema del voluntariado, nosotros no trabajamos como muchos otros sitios que tal vez ven al voluntariado como un plus al financiamiento”, dice Esther. “¿Cómo se vende el voluntariado? Como una experiencia de educación”.

Al igual que con cualquier experiencia de voluntariado, debe esperar recibir un plan claro y por escrito que le muestre cómo su trabajo beneficiará a la organización y al mismo tiempo le brindará la oportunidad de aprender y crecer, y debería ver una coincidencia entre sus habilidades existentes y el trabajo que se le pedirá que haga.

Voluntaria realizando reparaciones en Las Pumas. Cortesía Las Pumas / El Colectivo 506

Si el santuario de vida silvestre en el que trabaja como voluntario no cumple con su parte del trato, especialmente si no cumple con estos requisitos de seguridad animal, presente una queja. Como se informó anteriormente, puede llamar al 1192, la línea de denuncia ambiental a cargo del Ministerio del Ambiente (MINAE). También puede presentar una denuncia en línea a través del Sistema Integrado de Denuncias Ambientales del MINAE, SITADA, aquí. Puede hacerlo de forma anónima o puede ingresar su información de contacto, lo que obliga al MINAE a realizar un seguimiento con usted para explicarle qué acción se tomó.

¿No habla español? El Colectivo 506 probó el número 1192 esta semana para obtener más información sobre ese problema: la respuesta fue inmediata, y aunque el menú inicial y el saludo están en español, solo pregunte por inglés y será transferido al hablante de inglés del personal. El sitio de SITADA también está en español, así que si puede, pida ayuda a un hispanohablante para entender los títulos de las secciones. Sin embargo, el operador 1192 nos aseguró que un usuario puede llenar los campos de texto completamente en inglés y nuevamente, un hablante de inglés en el MINAE procesará la información.

¿Ha visitado o se ha ofrecido como voluntario en un santuario de vida silvestre en Costa Rica? ¿Qué otros consejos u observaciones tiene para compartir? Nos encantaría saber de usted en [email protected] En un país donde las instalaciones de vida silvestre son tan populares y variadas como lo son en Costa Rica, proteger a los animales salvajes que han sido rescatados depende de todos nosotros.

Katherine Stanley Obando
Katherine (Co-Fundadora y Editora) es periodista, editora y autora con 16 años de vivir en Costa Rica. Es también la co-fundadora de JumpStart Costa Rica y Costa Rica Corps, y autora de "Love in Translation." Katherine (Co-Founder and Editor) is a journalist, editor and author living in Costa Rica for the past 16 years. She is also the co-founder of JumpStart Costa Rica and Costa Rica Corps, and author of "Love in Translation."

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