Un día en la vida de una artesana joven

Angie Flores López es una de las jóvenes que colabora con la Fundación Construyendo Sonrisas. Actualmente tiene 14 años, y vive en el Naranjal de Sarapiquí, en el litoral Caribe de Costa Rica, con sus padres y sus hermanos. Naranjal es una comunidad rural, tranquila, con un clima caliente y húmedo. Su gente es amable y las posibilidades de trabajo son reducidas. Generalmente el trabajo es en piñeras, bananeras, o trabajos informales. Por lo que su gente debe arreglárselas para salir adelante, con trabajos informales o de oportunidad.

Angie se describe a si misma como una chica tranquila, estudiosa, amistosa, soñadora, creativa, que se lleva bien con todo el barrio. Está cursando el noveno año de colegio, esforzándose por sacar adelante sus calificaciones. Su materia favorita es matemáticas. Su objetivo es llegar a ser una profesional, con no solo una sino tres carreras: quiere ser arquitecta, abogada y boxeadora. 

La comunidad de Naranjal. Cortesía de la Fundación Construyendo Sonrisas / El Colectivo 506.

Le encanta dibujar. Dibujar y crear. Al menos tres veces a la semana, elabora artesanías. Ella quiere ayudar a su familia, alcanzar sus metas y sueños, y ser alguien en la vida. El pensamiento de una vida mejor para sus padres y hermanos la inspira en cada trabajo que realiza: camitas de muñecas, diademas de chapitas de refresco, jarrones, estantes para llaves, monederos, entre otros, siempre con la guía de sus padres. 

Angie con algunos de sus trabajos. Cortesía de la Fundación Construyendo Sonrisas / El Colectivo 506

Su día como artesana joven empieza temprano: se levanta para preparar el café para sus hermanos y sus padres. Desayunan juntos; luego, Angie ordena un poco su hogar para ponerse a estudiar. Cuando termina con todo eso, le dedica tiempo a la confección de piezas, por lo menos tres veces a la semana. Trata de iniciar su trabajo como artesana a las 10 am y trabajar hasta las 2 pm, ya que dependen del sol para poder dar el acabado y secado que requieren las piezas. A veces, cuando tiene mucho que hacer en el colegio—por ejemplo, durante los periodos de evaluaciones—no puede sacar el rato para su trabajo.

Su labor de artesanía lo realiza en la casa de su familia, una estructura sencilla, hecha de láminas de zinc y madera. Su lugar favorito para trabajar sus manualidades se ubica en la parte de abajo de su casa, donde en un tablón de madera le sirve de mesa, al aire libre. Por el momento está bien, pero a futuro desea mejorar su hogar y tener un lugar adaptado para su emprendimiento.

Angie con sus materiales. Cortesía de la Fundación Construyendo Sonrisas / El Colectivo 506

En ese tablón de madera, organiza los materiales que va a usar: papel periódico, goma o cola blanca, arena, chapitas, lana, hilo y pinturas. Y sus herramientas: cutter para los palillos, gomeros, pinceles. 

Con cuidado, Angie selecciona sus materiales para la sesión de trabajo. Si su trabajo del día es decorar con arena un jarrón, se le cortan las orillas, luego se pega la arena pintada. Para pintar la arena se hace en una botella con pintura, luego se esparce en un saco para que se seque y se da vuelta a la arena para que no se hagan grumos. A veces, escoge cubrir los jarrones con cáscaras de huevo. 

Cortesía de la Fundación Construyendo Sonrisas / El Colectivo 506

Al final de la tarde hace un repaso de sus deberes, cena y se prepara a descansar.

Realizar estas artesanías le da satisfacción a Angie, mucho más cuando las personas que compran sus creaciones le indican lo bonitas que quedaron y se muestran encantados con su trabajo. Para mejorar como artesana y lograr traer ingresos a su hogar, Angie busca el apoyo de la Fundación Construyendo Sonrisas, lo cual le ayuda a participar en ferias de artesanía. Sus amigos y compañeros les muestran a sus padres las obras de arte, y eso le ayuda a vender sus artesanías.

Angie en su uniforme. Cortesía de la Fundación Construyendo Sonrisas / El Colectivo 506

¿Por qué esta labor constante, además de los estudios? Porque el mayor reto de Angie es que su emprendimiento sea exitoso al punto que traiga bienestar y alimento a su familia. Quiere que sea un generador de trabajo para su padre. Además, Angie quiere cuidar el ambiente mediante sus creaciones: con cada pieza, ella y su familia están reciclando periódico, cartón, cajitas de jabón, chapitas y otros materiales.

Con cada pieza, trabaja para que ese futuro de sus sueños, las tres carreras y una mejor vida para la familia, esté cada vez más cerca.

Los reportajes creados bajo la autoría “Directorio 506” son un esfuerzo conjunto entre el equipo editorial de El Colectivo 506 y los emprendedores y organizaciones que participan en nuestro directorio nacional de turismo rural. Este reportaje fue creado gracias a los insumos de la Fundación Construyendo Sonrisas: le invitamos a conocer esta iniciativa y los artesanos que representa aquí. También puede hacer una donación a la Fundación mediante Amigos of Costa Rica, aquí. El apoyo a los artesanos de la Fundación les ayuda a tener ganancia para su sustento, y un 10% es invertido en las necesidades comunales, como una retribución de nuestros niños a su comunidad. Para más información sobre el Directorio 506, envíe un mensaje de WhatsApp al 8506-1506 o envíe un correo: [email protected]

Angie con su padre. Cortesía de la Fundación Construyendo Sonrisas / El Colectivo 506

Directorio 506
Reportajes creados por el Directorio 506 son un esfuerzo conjunto entre el equipo editorial de El Colectivo y los emprendedores y organizaciones que participan en nuestro directorio nacional de turismo rural. Reportes bearing the byline Directorio 506 are created jointly between the editorial team of El Colectivo 506 and the entrepreneurs and organizations that participate in our national directory of rural tourism.