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domingo, noviembre 27, 2022
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En Palmares, un puente entre cuatro generaciones

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Beatriz Lizano Alvarado pronto cumplirá sus 65 años, pero tiene un trabajo de tiempo completo. De hecho, tiene dos. Es la responsable de su mamá, de 86 años, quien tiene Alzheimer; además, de 7am a 3pm, cuida a sus dos nietas. Ellas tienen seis años y 1 año 9 meses, y viene una bebé en camino, en 2 meses, que también va a cuidar.

Pero además, es Madre Maestra. Ha participado en la fundación de dos jardines de niños para pequeños que todavía no van al kinder. Con otras madres de la comunidad, Beatriz se organiza para preparar actividades un día a la semana. Así se reduce el aislamiento, se tiene un rato de diversión y aprendizaje, y se comparte un almuerzo. Describe esta labor adicional con la humildad del lema de la agrupación: “Toda madre es maestra”.

Para Beatriz—residente de Las Quebradas, Rincón de Zaragoza, Palmares—el cuido es como ella devuelve lo que le dieron. Es también una forma de tratar de corregir dolores del pasado.

“Estoy cuidando a mi mamá, devolviendo lo que ella hizo por mí, y después serán mis hijas”, dice. Y a la vez, “el tiempo que yo tuve chiquitos, tuve muchos, la pasé muy mal, muy sola, por eso me gusta ayudarle a mi hija… Fue muy terrible porque yo tuve que quedarme con los hijos sola cuando ‘la chita’ tenía 7 años y las otras, imaginate, puramente en el tiempo de la adolescencia… Yo vivía en San Carlos y estaba muy largo de la familia. Cuando pude me vine de vuelta a Palmares, porque acá lo apoya a uno la familia”.

Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506

Es madre de seis hijos, tres hombres y tres mujeres. Dos hijos están en Estados Unidos; otro hijo está cerca en Palmares; y sus tres hijas están cerca. En la casa donde vive con su madre, Bellanira, Beatriz hace de todo: después de despedirse de su hija en la mañana, Beatriz chinea, cocina, sirve, recoge, limpia, camina, juega. Baña: su madre, su nieta menor en un balde. Peina tanto a sus nietas como a su madre, dejando cabello castaño y blanco bien acomodado en trenzas y moños. Supervisa tareas; lleva a la nieta mayor a la escuela mientras empuja a la menor en un coche; luego,entretiene a la pequeña mientras alista el almuerzo.

“El mayor reto para mi es terminar el día tranquila, que pase bien el día, sin dificultad”, dice. “El mayor reto es que mi mamá esté bien y yo también… Saber que he hecho el trabajo muy responsable es mi mayor satisfacción, y tener unos hijos muy buenos también”.

Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506

Ella se ofreció para ser la principal cuidadora de su mamá, pero pidió una colaboración puntual de sus hermanos.

“Yo me comprometí a cuidar a mi mamá y dejé de trabajar, pero le dije a mis hermanos: yo ocupo ganarme algo, porque la pensión de mi mamá es solo para lo que ella ocupa”, explica. “Les pedí que un día cada uno me trajera el almuerzo de ella”.

También busca lograr que su madre se vea como aliada en ese trabajo compartido.

“A veces mi mamá se pone a chocar con uno, a pelear, y yo le digo, vea usted y yo somos dos viejitas”, cuenta entre risas. “Tenemos que estar bien porque la cosa está difícil”.

Doña Bellanira dice que su propia historia hace que nunca deje de agradecer el sencillo hecho de estar juntas.

“Nací el 18 de diciembre de 1936, en el Rincón Las Quebradas en Palmares, y no he salido de aquí”, dice. “Mi mami murió cuando yo tenía siete años, en un parto. Qué lindo debe haber sido tener una mamá. Una de siete años no sabe lo que es tener una a la mamá. Los que tienen mamá, qué lindo que es, ¿verdad?”.

Ella y sus cuatro hermanos fueron cuidados por su abuela, y luego por su madrastra cuando su padre se volvió a casar—pero esa relación era más de iguales, según recuerda Bellanira.

“Mi madrastra tenía 18 años y yo tenía 14 años. ¡Viera qué lindo! Nos levantábamos en la mañana, hacíamos todo y nos poníamos a jugar todas como hermanas. Cada día, una quebraba maíz, otra lo molía, otra hacía el café y otra hacía almuerzo, y cuando se iban los hombres, nos sentábamos a jugar. Después nos casamos, mi madrastra se fue a vivir largo, yo la seguí yendo a ver hasta hace cinco meses que murió”.

Alaba el trabajo de su hija, la “chiquilla” Beatriz.

Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506

“Vieras que duro es cuando uno queda huérfana así pequeña, pero vieras que valienta es esta chiquilla hija mía”, dice. “Ha sido padre y madre. Ella crió a los hijos, todo sola. Después le tocó trabajar en la escuela, en una fábrica, trabajó en el hogar, después cuidando un nieto por allá, otro nieto por aquí, y ahora también me está cuidando a mí”.

Para Dialá Umaña Jiménez, la nieta de seis años, la cosa es aún más fácil de explicar.

“Me gusta cuando comemos salchipapas”, dice. “Me gusta estar en la casa de mi abuela y me gusta estar con ella”.

Priscilla Mora Flores / El Colectivo 506
Priscilla Mora Flores
Priscilla Mora Flores
Priscilla vive en Costa Rica y ha estado vinculada a la fotografía desde los 15 años, cuando todo era análogo, químico y en cuarto oscuro. Estudió Fotografía en la Universidad Véritas, y desde el 2006 comenzó a trabajar con proyectos de Fotoperiodismo en medios y Fotografía Documental Social, alrededor de temáticas de género, migraciones, cultura, derechos humanos y tradiciones nativas de América Latina. Junto a colegas, fundó el Colectivo Nómada en el año 2008. Priscilla lives in Costa Rica and has been linked to photography since she was 15 years old, when everything was analog, chemical and in a dark room. She studied Photography at the Véritas University, and since 2006 she began working with projects of Photojournalism in the media and Social Documentary Photography, around gender, migration, culture, human rights and native traditions of Latin America. Together with colleagues, she founded the Nomad Collective in 2008.

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