La experiencia de observar

Cuando realizamos un viaje, un paseo, una escapadita, siempre tenemos una razón. Puede ser conocer un lugar nuevo, revisitar un lugar amado, descansar, hacer ejercicio, buscar una especie de aves o de plantas. ¿Pero alguna vez ha viajado a un lugar sólo para observar?

¿Cuándo fue la última vez que tomó el tiempo de simplemente dejar que la mirada se pierda ante un paisaje multicolor o se transporte entre las nubes?

Cortesía Hotel Alto Palomo / El Colectivo 506

Ahora bien, aclaremos que el acto de observar no tiene que ser pasivo ni inspirado por acciones pasivas. Puede ser atrevido, osado.

Por ejemplo, ¿qué le parece observar cómo una tarántula se alimenta de una pequeña ave? O ¿detenerse al caminar por un sendero repleto de luciérnagas, en la penumbra de la noche para observar?

Muchos lugares que visitamos en Costa Rica buscan constantemente tentarnos a observar. Sólo observar. Y en muchas ocasiones no caemos en la tentación.

Al rendirse ante la experiencia de observar, usted podrá relajarse tanto que perderá el sentido del tiempo, ante la majestuosidad del amanecer o del color de la vegetación o de la bella vista a todo el Valle Central. Y al relajarse, se separará de la cotidianidad, del bullicio de la urbe o del diario vivir en una oficina.

Cortesía Hotel Alto Palomo / El Colectivo 506

Otro beneficio de experimentar la observación es que en las diferentes épocas del año se podrán observar diferentes tipos de insectos, como abejones de diferentes coloraciones en diferentes meses al año. El nacimientos de serpientes o de coyotes. Las diferentes intensidades del atardecer.

Una buena compañía siempre mejorará la experiencia de observar. Ya sea con su pareja, su amistad querida, un familiar. Súmele una bebida caliente o una excelente copa de vino y el tiempo parecerá congelarse mientras usted observa.

Observar, el simple acto de observar.

Tal vez usted lo practica mucho. Tal vez, al igual que un emprendedor de turismo rural, usted sabe lo importante que es sacar el tiempo para observar, para recargar las baterías emocionales de nuestras vidas, de nuestros cuerpos. Porque aunque hay que recargar las baterías físicas, con comida rica en un restaurante, las baterías emocionales no se puede ignorar y un “baño de naturaleza” es la mejor recarga.

Cortesía Hotel Alto Palomo / El Colectivo 506

Jorge Fallas es el administrador del Hotel Alto Palomo, suspendido en las montañas del volcán Poás, conectado con la cultura del pueblo de Sarchí, y las majestuosidad de las cataratas aledañas a Toro Amarillo y Tesoro Escondido. El hotel fue diseñado para observar. Él dice que “no hay nada que me llene más que escuchar un wowwwwww” de alguna persona que sentada en la terraza de una habitación o en alguna sección de las instalaciones del hotel, se haya entregado, finalmente, a observar.

Los reportajes creados por el Directorio 506 son un esfuerzo conjunto entre el equipo editorial de El Colectivo 506 y los emprendedores y organizaciones que participan en nuestro directorio nacional de turismo rural. Este reportaje fue creado gracias a los insumos de don Jorge Fallas: le invitamos a conocer el Hotel Alto Palomo en su sitio web. Para más información sobre el Directorio 506, envíe un mensaje de WhatsApp al 8506-1506 o envíe un correo: [email protected]

Cortesía Hotel Alto Palomo / El Colectivo 506

Directorio 506
Reportajes creados por el Directorio 506 son un esfuerzo conjunto entre el equipo editorial de El Colectivo y los emprendedores y organizaciones que participan en nuestro directorio nacional de turismo rural. Reportes bearing the byline Directorio 506 are created jointly between the editorial team of El Colectivo 506 and the entrepreneurs and organizations that participate in our national directory of rural tourism.