22 C
San Jose
viernes, julio 1, 2022

Turismo en comunidades indígenas en Costa Rica: Boruca y Bribri Caribe

Los territorios indígenas Bribri, de Talamanca de Limón, y Boruca, en el sur de Puntarenas, son quizás los pueblos y territorios con mayor tradición en la prestación de servicios de turismo. Esa experiencia hace que tengan historias, retos y éxitos similares.

Las historias de éxito están apoyadas por el paso del tiempo. Por ejemplo, en pueblos como Yorkin del territorio Indigena Talamanca Bribri, en Limón, desde hace más de 30 años un grupo de mujeres Bribri ofrece experiencias culturales a través de la Asociación Stibrawpa (lea sobre su cosmovisión en El Colectivo 506) que inician con viajes en lancha a lo largo del Río Sixaola y el Río Yorkín. En Boruca, gracias a la fiesta tradicional de Los Diablitos (lea sobre esta fiesta en El Colectivo 506), que se celebra en diciembre en el pueblo de Boruca y en febrero en el pueblo de Rey Curré, existen servicios de hospedaje y ofertas de artesanías desde hace más de 20 años.

“Boruca empieza haciendo turismo cuando no sabíamos ni qué era el concepto de turismo”, dice Lourdes Frasser, líder comunal y miembro del grupo de mujeres indígenas Sô Cagrü. “Pero las mujeres sobre todo y las organizaciones de mujeres sabíamos que teníamos que luchar y seguras de nuestra identidad tomamos la bandera. Recibíamos amigos, visitantes que venían de lejos. Siempre ha sido ese el lema: vienen amigos de lejos, vienen hermanos no indígenas a visitarnos, y eso era más que suficiente para preparar nuestras mejores comidas”.

En el caso de los pueblos Bribri de Talamanca, en el Caribe de Costa Rica, la historia del desarrollo turístico inicia con el apoyo de caminantes e investigadores estadounidenses y otras organizaciones internacionales que en la década de 1990 pudieron ver las oportunidades en los territorios. Con el paso del tiempo, esto permite el desarrollo de mucha de la oferta turística que vemos hoy en día.

“La gente viene aquí a ver gastronomía, prácticas diarias, espiritualidad, biodiversidad. Hay muchas cosas qué vender”, dice Rafael Cabraza, emprendedor de turismo Bribri de Servicios Etnoturisticos y Educativos Aknama en la comunidad de Shiroles.

“Sí hay mucha promoción del tema turismo,” explica Rafael sobre cómo este emprendedurismo ha crecido en su pueblo. Sin embargo, señala uno de los retos que representa el exitoso crecimiento de la oferta: el establecimiento de una regulación interna que sea justa para todas las partes involucradas en la prestación de los servicios.

“Lo que no se ha podido consolidar es una verdadera cámara de turismo, o que la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) maneje el tema como tal–que esté inmersa en el tema, que tenga un representante permanente dentro de estas organizaciones”, dice. “Esa ha sido la parte más complicada”.

La pelea entre los diablitos y el toro dura tres días y se desarrolla en todos los rincones de la comunidad Boruca. Esta festividad se ha convertido en una celebración popular. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506

Amenazas en común

A lo largo de las entrevistas realizadas a Lourdes y Rafael, una serie de preocupaciones comunes saltan, aunque estén en lados opuestos de la Cordillera de Talamanca.

“Toda acción que implique desarrollo para una comunidad tiene un lado positivo y negativo”, explica Rafael. “Para mí, lo negativo del turismo es drogas, turismo sexual, y turismo que viene llorando por descuentos”.

“Una de las cosas negativas que tiene el turismo en los pueblos indígenas, y en mi pueblo en especial, es que no se ha hecho un estudio de factibilidad y soporte cultural,” dice Lourdes. “Quiere decir que desde que entraron los visitantes, algunos traen el uso de drogas y drogas mayores. Los chicos y los jóvenes han visto estas prácticas en los no-indígenas que llegan de visitantes”.

“El turismo sexual, aunque parece mentira y no esté documentado, si lo hay”, cuenta Rafael. “Me ha tocado a mí atender gente que pregunta por ‘Cholitas, ¿dónde están las cholitas? ¿Hay alguna cholita que se apunte?’. Es un poco complicado el tema. Es un tema muy delicado. Sin embargo, está latente”.

“Todas estas cosas, yo como madre las he enfrentado,entonces vemos en el turismo cosas negativas”, dice Lourdes. “Pero estas cosas negativas no son tan malas si estamos preparadas para enfrentar dichas cosas. Ahí es cuando la población y las mujeres deben estar empoderadas para resolver situaciones que tienen una resolución, pero si no estamos empoderadas y conscientes de lo que tenemos que enfrentar, el problema se acrecienta”.

“Otro problema muy grande es la tenencia de la tierra”, continúa Lourdes. “El 60% de los territorios están en manos de no-indígenas. “La tierra es muy importante para la transmisión de la cultura, de la espiritualidad, de los haberes, del amor a la tierra, de los conocimientos ancestrales, cuando una mujer no tiene tierra no puede transmitir.

“No puedo yo enseñar a mis hijos cuáles son los hongos comestibles, si no tengo la tierra donde nacen los hongos silvestres, o dónde nace la medicina tradicional. Entonces no puedo transmitir a mis futuras generaciones aunque yo sea una matriarca con saberes. Yo no puedo transmitir eso si yo no tengo la base que es la tierra”.

“La presión en el tema espiritual de las iglesias, en el tema religioso”, agrega Rafael como otra presión externa que afecta a su comunidad. “Nosotros aquí somos como Tierra Santa: tenemos una cantidad grandísima de religiones, tirando al suelo toda nuestra espiritualidad, diciéndonos que Sibu es el mismo dios, que Sibu no se llama así que se llama Jehová, que se llama así, que se llama allá. Eso ha provocado una pérdida de valores increíbles en el tema de valores tradicionales en la comunidad”.

Aunque las amenazas son muchas, y el turismo puede ser un catalizador, los pueblos Bribri y Boruca han demonstrado que son capaces de continuar en la defensa de su cultura y su territorio. Ofrecen versiones de turismo que no sólo son beneficiosas económicamente para las comunidades, sino que les dan razones para que las personas Bribri defiendan y rescaten su cultura.

“Hay una lucha interna dentro de las comunidades por seguir manteniendo la idiosincrasia [Bribri]”, dice Rafael. “Los jóvenes están aprendiendo que hay que rescatarla porque es lo que puede tener valor, es lo que se puede explotar de una forma sustentable con el medio ambiente y la comunidad”.

“Dentro del territorio indígena veo más de un 95% de cosas positivas y un 5% de cosas negativas”.

Talamanca Bribri y Keköldi, Limón

Talamanca Bribri y Kë́köldi son los dos territorios Bribri que se encuentran dentro del cantón de Talamanca de Limón. Ambos territorios están constituidos por más de 70.000 hectáreas que son principalmente montañosas, y cuentan con una población de cerca de 12,000 habitantes.

“Somos una zona muy rica en el tema de biodiversidad. Somos componente esencial de la Cordillera de Talamanca, y tenemos mucho recurso hídrico, minero, producción de oxígeno y otro montón de cosas interesantes,” recuenta Rafael. “Somos parte de la zona protectora del Parque Internacional La Amistad (PILA), con miles de hectáreas que se protegen a nivel de bosques primarios, de biodiversidad, de páramos. Somos sitio patrimonio mundial de la humanidad por la riqueza cultural que tenemos, ese acervo cultural que nos identifica como indígenas: nuestra lengua, nuestras creencias, nuestra espiritualidad, aunque de esta queda en realidad muy poco”.

Turistas aprenden el uso del arco y flecha en territorio indígena Talamanca Bribri. Cortesía Rafael Cabraca / El Colectivo 506

Rafael explica que la Asociación de Desarrollo Integral Territorio Indígena Bribri-Talamanca (ADITRIBRI) “es la más antigua de las asociaciones de desarrollo [indígenas]. Es la más poderosa en cuanto a cantidad de gente y en su ordenamiento político en cuanto a la defensa del territorio, de las comunidades y sus necesidades”.

Quizás es por este ejemplo a seguir que en los pueblos Bribri de los territorios de Talamanca y Keköldi hay tanta oferta de servicios y atracciones turísticas. Rafael enlista algunos de los emprendimientos con los que él trabaja desde su emprendimiento de logística y reservaciones: Finca Integral Buena Esperanza, Finca Integral DiLä, Grupo Guías y Scout Arawak 240, Finca Integral La Victoria, Asociación Awapa de Kashabri, Albergue Ditsö U, Asociación Stibrawpa, ADITICA, Proyecto Iguanas de Keköldi, Proyecto Diwak, Cámara de Turismo de Puerto Viejo, Escuela Tsoki, Finca Agroecológica Siwa Kabata.

Tantos emprendimientos dentro de las comunidades indígenas no sólo significa mayores posibilidades de ingreso para las familias Bribri, sino que también ha representado una mayor demanda en personas preparadas para ofrecer estos servicios.

“Hace muchos años era muy difícil el tema del estudio”, dice Rafael. “[Para los jóvenes] el estudiar y prepararse les da la oportunidad de recuperar sus raíces. ¿Por qué? Porque está más informado de su lengua, de su idiosincrasia, de lo importante de sus prácticas, de lo importante de saber qué significa cada árbol, tal historia, qué significa el río, por qué son sagrados, por qué se consideran seres espirituales. Por qué al igual que en muchas otras culturas a nivel mundial, lo que la gente blanca simplemente considera muerto como una piedra para nosotros tiene un valor calculable porque tiene un ser que lo representa. Entonces esas cosas, ese nivel de querer mantener esa espiritualidad, esa biocultura es lo que nos hace diferente a nosotros”.

Chocolate producido en territorio indígena Talamanca Bribri. Cortesía Rafael Cabraca / El Colectivo 506

El territorio indígena Boruca, Buenos Aires de Puntarenas

Los grupos indígenas Boruca tienen dos territorios colindantes: Boruca y Curré. Ambos territorios comprenden más de 22.000 hectáreas. y cuentan con una población cercana a los 4.500 habitantes.

“Boruca tiene su propio idioma, su propio vestido, su arte culinario”, explica Lourdes. “Tenemos montañas. Vivimos del arte y del turismo. También tenemos una agricultura de autosuficiencia. Tenemos un paisaje de altura que va de los 600 a 1100 msnm. Clima fresco intermedio. En el paisaje hay sembradíos de café, algunas plantaciones de cacao, maíz, frijoles, yuca, plátano. También hay algunas fincas de no-indígenas de ganado”.

“Cosas positivas, hay muchas”, agrega. “La naturaleza, el conocimiento, las prácticas ancestrales, el amor a la madre tierra. Al ser pueblos matrilineales o matriarcas, el puesto o el papel de las mujeres, las femeninas, en la comunidad es demasiado importante”.

Productos de artesanía Boruca del proyecto turístico So Cagrú en la feria Hecho Aquí en diciembre 2021. Cortesía Lourdes Frasser / El Colectivo 506

Para Lourdes, el apoyo a los emprendimientos y a la formación y desarrollo de las mujeres es indispensable para mejorar la calidad de vida de la población Boruca y en general, “porque cuando una mujer tiene desarrollo, tienen oportunidad de desarrollarse. No solamente se desarrolla ella, también desarrolla sus vecinos, sus amigos, su familia, sus tíos, sus abuelos, y todo es en conjunto como comunidad”. Ese es parte del espíritu de su pueblo.

“El turismo ha venido a que en nuestros hogares las familias, sobre todo las mujeres, madres únicas, baje el hambre, la pobreza y la violencia”, dice Lourdes, quien además puede enlistar muchos emprendimientos de turismo en Boruca que se deben visitar.

“Está el museo que administra la Asociación de Productores la Flor de Boruca, que tiene una organización muy bonita”, dice. “Estamos Sô Cagrü, que hemos levantado el estandarte en cuanto a mujeres, la sororidad. Hay otras familias independientes, que han ido emergiendo como emprendimientos privados como Caminos Cuasran, los talleres de artistas como el Taller Turí o el Taller Bruncrim. Eso es lo más importante del turismo”.

“Agradezco mucho al turismo que llega a nuestro país, yo en lo personal he sido beneficiada, he criado a mi familia, les dí la universidad”, concluye Lourdes. “He involucrado a 11 mujeres más en el proceso que hoy en día, gracias a eso, en nuestras mesas hay alimentación y hay educación, hay salud, hay vestido para nuestros hijos, hay recreación, gracias a lo que genera el turismo en mi pueblo indígena de Boruca. En el proyecto Sô Cagrü en especial, ellos nos hacen creer cada día que somos mujeres capaces de empoderarnos y de que tener una identidad indígena es un orgullo. Es algo bueno. Es algo hermoso.”

La pelea entre los diablitos y el toro dura tres días y se desarrolla en todos los rincones de la comunidad Boruca. The fight between the little devisl and the bull lasts three days and takes places in every corner of the Boruca comunity. Mónica Quesada Cordero / El Colectivo 506
Mónica Quesada Cordero
Mónica Quesada Corderohttp://www.mqcphoto.com
Mónica (Co-Fundadora, Editora Gráfica) es una galardonada fotoperiodista con 15 años de experiencia en el desarrollo de proyectos fotográficos en el área editorial, retrato, vida silvestre, comida y arquitectura. Además, cuenta con experiencia en escritura y redacción y una maestría en Producción Audiovisual y Multimedia. Mónica (Co-Founder, Graphic Editor) is an award-winning photojournalist with 15 years of experience developing photographic projects in the editorial, portrait, wildlife, food and architecture areas. In addition, she has experience in writing and a master's degree in Audiovisual and Multimedia Production.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Edición Actual

¿Es el periodismo obsesión o adicción en los jubilados?

“Existe tanta diferencia  entre las cabezas  como entre los paladares” -Baruch Spinoza Dirigí la pregunta a unos cuantos colegas jubilados y me respondieron con rapidez. Otros se tomaron...
spot_img